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Posesión infernal (1981)

Sinopsis
Cinco chicos van a pasar el fin de semana a una cabaña perdida en un espeso bosque en las montañas de Tennessee. Una vez instalados, y cuando se encuentran cenando, la trampilla que da acceso al sótano se abre de golpe. Extrañados, deciden bajar a investigar. Allí encuentran un magnetófono, un extraño cuchillo ritual y un libro antiquísimo. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Evil Dead
Duración
86 min.
Guion
Sam Raimi
Música
Joseph LoDuca
Fotografía
Tom Philo
Productora
Renaissance Pictures
Género
Terror Fantástico Casas encantadas Posesiones/Exorcismos Gore Zombis Película de culto Cine independiente USA Serie B
Grupos  Novedad
Posesión Infernal
8
Histeria colectiva
Cuando yo era adolescente, las pelis de terror de serie B –en líneas generales- triunfaban por calidad, originalidad y acogida popular. Ello favoreció, por consiguiente, que mozalbetes como yo nos convirtiéramos en asiduos al género y procuráramos no perdernos ni una. Cierto es que con el tiempo mis predilecciones cinéfilas se tornaron más eclécticas y exigentes, pero jamás renegaré de aquellos maravillosos años en los que usar gafas de pasta era poco menos que un delito y en los que lo único que pretendíamos jovencitos como yo era retozar con alguna chavala buenorra, ponernos moraos a base de cervezas y chillar como gorrinos en el cine viendo productos como el que hoy nos ocupa.

Experimenté “Posesión Infernal” por vez primera en el marco de una sesión especial de cine que exhortaba a pasarse 17 horas viendo películas de terror y de comedia en el cine Rambla de Terrassa. Corría el año 1984. Creo. Mis amigos y yo afrontamos el reto y tras tragarnos “Christine”, “Cujo” y “El ascensor” le llegó el turno a “Posesión Infernal”. Pese al cansancio, mis colegas y yo nos zampamos la peli sin parpadear siquiera y os aseguro que siempre recordaré esa proyección por el clímax de pavor, de histeria colectiva que se generó en la sala y que lamentablemente nunca jamás he vuelto a experimentar en un patio de butacas. Los alaridos se sucedían por doquier, los sobresaltos se contagiaban irremediablemente y la tensión reinante podía cortarse con un cuchillo. Fue acojonante. Me lo pasé “de miedo”. Nunca mejor dicho.

Hace un par de años revisité la peli de Raimi por segunda y última vez. Lógicamente no conseguí reavivar la llama de esa espeluznante vivencia y, para mayor desgracia, constaté como para algunos films los años no pasan en balde. También me percaté de algún que otro desliz fruto de la escasez de medios o de la ingenuidad de sus guionistas y, debido a todo ello, logré contener mis nervios y disfrutar de la peli con mayor ponderación. Se desmoronaba un mito, una leyenda urbana. Me importa un carajo. La peli sigue siendo una obra maestra de la caspa terrorífica y jiña mucho, pero que mucho más que otras pelis producidas con presupuestos de escándalo.

Magistral.
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8
La obra de un coloso
Aunque para muchos ahora mismo en llamas (que para mi no)

"Evil dead" es muchas cosas. "Evil dead" no es sólo una obra de culto, no es sólo una de las mejores películas de terror de la historia cinematográfica, no es sólo el alzamiento de un gran valor, no es sólo la mitificación de un personaje que ha ido ganando adeptos a lo largo de los años, sino que también es una muestra en toda regla de un magnífico talento. El talento de un tipo que, adoptando unas bases preestablecidas, supo forjarlas y amoldarlas a su propio estilo dejando entrever grandes cualidades que le llevarían a firmar una auténtica genialidad que los amantes de este gran género sabrán apreciar.

Porque, ¿quien podría pensar que partiendo de una base tan sencilla se lograría un producto tan inteligentemente servido y culminado? Y uso esos adjetivos precisamente, puesto que Raimi supo otorgar un carácter gradual a su obra, y anteponer unas facetas a otras a medida que avanzaba el film, haciendo así que el agotamiento y el desazón no se vieran presentes ni un solo momento ante lo que parecía una esperanzadora obra.

También demostró el debutante estadounidense que, además de inteligencia, poseía un diestro manejo del lenguaje cinematográfico, sabiendo como generar atmósferas de lo más convincentes, inducidas por una banda sonora muy bien interpretada, una magnífica iluminación y excelentes planos que sabían como otorgar una sensación de inquietud verdaderamente intensa.
Y eso por no hablar del final, soberbio, así como de la fabulosa figura de Ash que, más delante, ascendería al olimpo de los dioses.
Imprescindible.
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92 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil