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La pradera sin ley (1955)

La pradera sin ley
Trailer
7,1
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Sinopsis
Dempsey Rae (Kirk Douglas), un vaquero errante, se traslada de Kansas City a Wyoming, donde espera iniciar una nueva vida. En el tren en el que viaja como polizón, se hace amigo de un joven (William Campbell), a quien llamarán "Texas" cuando empiecen a trabajar en el rancho más importante de condado. Los problemas surgen cuando llega la nueva propietaria, Reed Bowman (Jeanne Crain), una ambiciosa mujer que está dispuesta a monopolizar los pastos y a no respetar las alambradas de los pequeños rancheros. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Man Without a Star
Duración
89 min.
Guion
Borden Chase, D.D. Beauchamp
Música
Joseph Gershenson
Fotografía
Russell Metty
Productora
Universal Pictures
Género
Western
7
El aventurero
Western realizado por King Vidor, basado en la novela "Man Without Star", de Dee Linford, adaptada por Borden Chase ("Veracruz", 1954) y Daniel D. Beauchamp. Se rodó en Conejo Valley (CA). Producido por Aaron Rosemberg para la Universal, se estrenó el 24-III-1955 (NYC).

La acción tiene lugar en Wyoming, en torno a 1870. Demsey Rae (Kirk Douglas), con aversión por las cercas de los grandes ranchos de Texas, se dirige a Wyoming en busca de tierras abiertas y libres. Viaja como polizón en el tren, donde conoce a Jeff "Texas" Jimson (William Campbell), joven e inexperto. Ambos encuentran trabajo como vaqueros de Triangle Ranch, el mayor del lugar, adquirido recientemente por la joven y ambiciosa Reed Bowman (Jeanne Crain), recién llegada del Este.

La película desarrolla un relato épico y de trazos clásicos. Explora la emergencia en el Medio Oeste de los grandes rancheros, dedicados a la producción masiva de carne vacuna, los problemas que crean a los pequeños granjeros y las causas de su oposición a las cercas que los pequeños levantan en terrenos de dominio público, para proteger los pastos y distribuirlos a lo largo del año. El enfrentamiento entre granjeros pequeños y grandes no se plantea como una mera cuestión de lindes y cercas. Se plantea como consecuencia de los problemas derivados de dos sistemas de producción diferentes por razones de escala. Los grandes consiguen aumentos inportantes de producción, mejoras de la productividad y reducción de los costes, lo que les da mayores beneficios unitarios y una gran capacidad de negociación en el mercado. Las cercas son sólo una manifestación de una problemática más profunda. Demsey simboliza el apego a los viejos métodos, el idealismo de una tierra para todos sin restricciones y las aspiraciones de una libertad sin reglamentaciones. El film glosa los cambios que se derivan del progreso con un ejemplo tan hilarante como real en su momento: los cuartos de baño situados en el interior de la vivienda. Se plantea, además, la tensión que se da entre las ansias de soledad y aventura y la necesidad de la vida en comunidad en lugar estable. Entre el mundo de lo viejo y lo nuevo no caben compromisos. Lo anacrónico está abocado a la desaparición o a la marginación social. Unos lo entienden así y se acomodan, otros optan por la búsqueda de espacios a los que no han llegado todavía las cercas, ni el confort de los adelantos domésticos.

La música aporta una banda festiva, lúdica y épica. Añade una balada cantada por Frankie Laine ("Man Without Star") y otra ("And The Moon Graw Brighter And Brighter"), a cargo de Douglas. La fotografía, de Russell Metty ("Espartaco", 1960), ofrece una potente y vibrante narración visual, en la que no faltan estampidas, peleas, carreras, apresamientos a lazo, duelos a pistola, el saloon, etc. El guión cuenta una historia interesante, atractiva y evocadora de un pasado entrañable y aleccionador.
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33 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
VAQUEROS Y PUGNAS POR LAS PRIMERAS LIMITACIONES AL CAMPO ABIERTO CON ALAMBRE DE ESPINAS
Realmente, después de la crítica muy bien detallada de "Miguel" de Palma de Mallorca sobre este filme, poco más queda que decir.

Quizás sólo hacer mención a que lo que transmite el guión de esta película, la pugna entre el gran o gigantezco empresario de ganado y los pequeños, es la misma aunque en otro campo de la sociedad, que hoy mantienen los grandes Supermercados o Grandes Superficies Comerciales y los pequeños empresarios de tiendas o negocios sencillos. Y por supuesto quien tiene todas las de ganar, entre otras cosas porque estos grandes empresarios tienen mucho poder, mucho dinero y capacidad de comprar voluntades políticas, son los gigantes del ramo, a la vez que van arrasando con los medianos y sobre todos con los pequeños empresarios. De ahí que sea comprensible, aunque a nadie le guste el alambre de espinas, que esos pequeños empresarios de ganado que salen en la película recurrieran a un método como éste porque es que no tenían otra salida para defenderse de los acaparadores inmensos que con miles y miles de cabezas de ganado acababan o se quedaban para sí con todos los pastos, con todas las aguas y con la mayor parte de los recursos naturales que eran un bien a disfrutar o consumir por todos.

También, decir que Kirk Douglas, a pesar de no ser un vaquero al estilo de John Wayne, James Stewart o Charlton Heston, está en el mismo nivel de actuaciones extraordinarias e inmortales de los citados actores, con una interpretación aquí tan creible que calca en su personaje la idiosincrasia de lo que era un cow-boy rudo, libre, mujeriego, valiente y viviendo solo su presente en aquellos finales del siglo XIX, allá por los territorios del Oeste de EE.UU. En realidad Douglas es el actor de esta película que resulta auténticamente real, que nos convence, como sacado de aquel tiempo, sitio y profesión; en cambio los otros intervinientes son más difícil de creer o sus interpretaciones resultan menos convincentes: véase el caso de Jeanne Crain, haciendo de señora ricachona pero de forma muy poco creible (ésta, no dada precisamente a las labores de una común ama de casa, vive en un rancho, rodeada de sólo hombres, pero curiosamente la casa por dentro luce espléndida en orden, limpieza y toques de cuidados puramente femeninos, algo completamente imposible e irreal pues no aparece en ninguna secuencia que hubiera allí sirvientes o mujeres criadas), etc.

En fin, una película digna de ver, volver a ver en distintas ocasiones y guardar como un western de los considerados muy buenos o sobresalientes en la historia de este género.

Fej Delvahe
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31 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
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