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La revolución silenciosa (2018)

La revolución silenciosa
Trailer
6,8
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Sinopsis
Berlín, 1956. Faltan cinco años para la construcción del muro. Un grupo de estudiantes alemanes decide mostrar su solidaridad con las víctimas de la Revolución Húngara de 1956 con un minuto de silencio durante las clases. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Alemania Alemania
Título original:
Das schweigende Klassenzimmer (The Silent Revolution)
Duración
111 min.
Estreno
20 de julio de 2018
Guion
Lars Kraume (Libro: Dietrich Garstka)
Música
Christoph Kaiser, Julian Maas
Fotografía
Jens Harant
Productora
Akzente Film- und Fernsehproduktion / Studiocanal Film / Zero One Film / ZDF
Género
Drama Años 50 Colegios & Universidad Adolescencia
8
El totalitarisno como temor individual y colectiva obediencia debida
Sobre una muestra de cómo se las gasta un Estado totalitario -en este caso, el comunista de la República Democrática Alemana [1949-1990]- cuando las nuevas generaciones de su sociedad comienzan a dar señales de incomprensión y hartazgo -harta ya da estar harta que ya me cansé-, se escapaban los fines de semana a Berlín occidental a respirar el fresco aire de libertad, escuchaban la emisora de radio estadounidense Rundfunk im amerikanischen Sektor [RIAS] y celebraban la revolución húngara de 1956. Cinco años después se construía el Muro de Berlín, que aguantó 28 años, es decir, con aquellos jóvenes rondando ya la cincuentena.

Pues bien, en torno a una particualridad real de esa historia de todo un pueblo, la película es una auténtica joya del actual cine alemán.

Impecable realización, dirección de actores y guión [Lars Kraume]; montaje [Barbara Gies]; interpretación coral [ver reparto]; fotografía [Jens Harant]; localizaciones; banda sonora [Christoph M. Kaiser y Julian Maas]; dirección artística [Tobias Frank] y diseño de vestuario [Esther Walz].

Con un ritmo medido donde se paladea la pulcritud del trabajo bien hecho y un duro relato, tan real como la vida misma. No me cabe la menor duda de que este film debería proyectarse, con posterior cineforum, en las salas para cine de todos los centros españoles de bachillerato y formación profesional. Porque de una clase magistral sobre la colectiva obediencia debida al temor, se trata.

El problema es que aquí ya ni los centros tienen cine y ya nadie sabe ya lo que es el debate sociopolítico en la formación educativa, como no sea el propio del nacionalismo 'inmersor'. Y que el totalitarismo de izquierdas todavía conserva, entre nosotros y desgraciadamente, una cierta aureola de 'supremacía moral', que lo justifica.

Así que, los que puedan, no se la pierdan y háganse aqcompañar por los hijos en edad de pensar y así se hagan una idea. Subtitulada en español.

Formidable film histórico sobre totalitarismo, inmersión educativa y temor social [8 sobre 10]

El quicio de la mancebía [EQM]
https://elquiciodelamancebia.wordpress.com/2018/07/28/la-revolucion-silenciosa-eeuu-2018-de-lars-kraume
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12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un minuto de silencio o Una vida amordazada
Interesante película que refleja el calvario de vivir bajo las libérrimas y proletarias dictaduras comunistas durante la triste y omnisciente guerra fría, cuando el mundo parecía dividirse, como si fuera un axioma inapelable, en dos bloques antitéticos e irreconciliables: el capitalismo explotador y el comunismo redentor. Considerando que esta arbitraria definición de los dos bloques era una ponzoñosa falacia, impregnada por la propaganda liberticida que pretendía maquillar lo que en realidad era una lucha ideológica entre democracia y dictadura (sin epítetos rimbombantes) – y que aún hoy ensombrece los discursos de tantos políticos y periodistas que se dicen defensores de las clases y los pueblos oprimidos – nos encontramos con que denunciar lo que ocurrió entonces sigue siendo motivo de indignación, controversia y escarnio, como si no hubiéramos aprendido nada.

Quizás el mejor ejemplo de aquel despropósito lo podamos encontrar en el insalubre y delirante régimen inquisitorial de la ya extinta DDR, perfecta síntesis del peor nazismo y del atroz comunismo, creando una claustrofóbica aberración donde se enaltecía la delación y se glorificaba al estado policial, como baluarte de la defensa del nuevo orden proletario, donde ser hijo de un licenciado te cerraba, de forma automática, las puertas de la universidad (ya que había que humillar y destruir a las élites burguesas para así alcanzar el anhelado paraíso terrenal del trabajador manual u obrero), destruyendo así la clase media, encumbrando a las personas en función de su origen social y no por su capacitación o méritos. En vez de mimar y fomentar la igualdad de oportunidades de todos sus ciudadanos, se impedía progresar a los más aptos y se encumbraba a los más dóciles o a los más útiles. Cuando las decisiones se basan en prejuicios doctrinarios de cómo debería ser el mundo, la justicia deja paso a la venganza.

El director y guionista Lars Kraume se fija en lo que pudiera parecer una anécdota inocente pero que nos muestra la sinrazón de un Estado con delirio de persecución, donde toda disidencia quedaba proscrita, donde cualquier opinión se tomaba como afrenta al dogma establecido, donde pensar podía significar la anulación de los derechos civiles y la conculcación de la libertad, como prenda por edificar un sistema más justo, una sociedad más igualitaria. Pero cuando la retórica de los discursos enmascara la imposibilidad de tener criterio y de poderlo expresar en libertad, entonces estamos ante el advenimiento del terror, de la cárcel y del deshonor.

Quizás algo discursiva, sensiblera y simplista, aunque muy necesaria para no olvidarnos de dónde venimos y de que la libertad es un bien escaso y frágil que necesita ser cultivado y protegido si no queremos repetir los horrores del pasado.
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18 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil