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Nannerl, la hermana de Mozart (2010)

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Sinopsis
Nannerl es la hermana mayor del famoso compositor Wolfgang Amadeus Mozart. Como su hermano, fue una niña prodigio, que fue presentada junto al compositor en todas las cortes de Europa. En Versalles, se encontró con Luis XV, que le encargó componer música. Pero Nannerl es una mujer y, en esa época, a las mujeres no se les permitía ser compositoras. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Nannerl, la soeur de Mozart (Mozart's Sister)
Duración
120 min.
Estreno
21 de octubre de 2011
Guion
René Féret
Música
Marie-Jeanne Serrero
Fotografía
Benjamín Echazarreta
Productora
Les Films Alyne / Région Ile-de-France / Centre National de la Cinématographie (CNC) / Région Limousin
Género
Drama Biográfico Drama de época Siglo XVIII Música
7
Un genio perdido
Nadie dudará, hoy en día, cuántas grandiosas mentes que la historia de seguro ha dado durante siglos y siglos se han perdido en el anonimato por culpa de la eterna represión a la que la mayoría de las culturas ha sometido a la mujer. Alejadas de la educación y de cualquier posibilidad de autoridad alguna, sólo podían dar a conocer sus obras haciéndose pasar por hombres (véase a Mary Anne Evans) o influyendo, de alguna manera, en el trabajo de sus maridos (como Clara Schumann, un ejemplo especialmente adecuado a esta crítica).

El caso de Maria Anna Mozart no goza de la claridad de otros muchos en cuanto a la represión de un ináudito genio artístico (aunque la realización de composiciones por su parte es prácticamente indudable) pero, con la dramatización de René Féret, nos sirve para ser conscientes una vez más de la realidad histórica por la que pasaron un gran número de mujeres que (muy posiblemente) como Nannerl, vieron reducidas todas sus aspiraciones al servilismo y la dominación, como Marianne Mozart sufría (al contrario que Wolfgang, su hermano) ante su padre.

Con un vestuario formidable y una caracterización fantástica (sorprende lo bien que se ha reflejado ese carácter "enfermizo" de las altas esferas de la época) aunque con escenarios tal vez demasiado reducidos (lo que evidencia su bajo presupuesto), "Nannerl" hace un fiel y creíble retrato de su momento. Tal vez algo lenta en su montaje, pero... ¿Acaso no es ese el "ritmo vital" de su época? Por otra parte (y aunque no es el caso de Marie Féret) para un músico como yo se agradece enormemente que Marc Barbé, el joven actor que hace del pequeño Mozart, sepa realmente tocar el violín (y de qué manera). Esto no es algo que ocurra en todas las películas (incluso cuando, como ésta, tienen como leivmotiv algún hecho musical) y uno siempre se pregunta si no merecerá más la pena encontrar a un actor que lo sea tanto como músico para mantener cierta veracidad en la historia que se quiere contar. Sobre todo porque, al final, siempre se acaba notando que "el prota" no es el que toca el instrumento.

La conmovedora música de Marie-Jeanne Serrero (recomiendo su escucha por separado) termina de rematar un trabajo más que digno y muy interesante.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
LA SOMBRA DE UN GENIO
Féret nos traslada a la época del reinado de Luis XV de Francia, una sociedad refinada y exageradamente detallista y reglada, donde una familia trata de abrise paso en el mundo exigente y distante de la corte real para demostrar los dones artísticos de sus dos hijos. En sus exhibiciones, detrás, siempre detrás y a penas señalada, su hermana traza las notas sobre las que se apoya su hermano esperando igualmente, aunque sin éxito, el ser reconocida.
Más allá de la trama musical en la que la hermana de Mozart pretende destacar como artista, se narra la lucha interna y rebelde que sufre la joven Nannerl, que oscila perdida a lo largo de la historia con la discordia entre la música (arte restringido para los hombres) y su feminidad (esos impulsos naturales en la pubertad y la inquietud para despertar en el amor, que comienza a sentir por el joven Delfín). La joven artista bloquea su identidad transformándose en un mozuelo para brindarse de la oportunidad de alcanzar el escalón superior al que no podría acceder ninguna mujer, un disfraz que le impide alcanzar el deseo ferviente de ser una mujer reconocida por quien es. Nannerl siente desfallecer su don musical en sacrificio para levantar la maestría de su hermano, obligándose a esconder la mano que ha servido de empuje para el genio. Aunque el director, ya que se decide por recrear la historia de este personaje desconocido, se toma la licencia de dejar a Mozart en un segundo plano en la trama, a pesar de que es realmente Nannerl la secundaria en la historia real.
Es una historia narrada con la energía de una novela, es decir, detallista y ligeramente descriptiva, lo que genera una cierta sensación de lentitud y falta de ritmo. La luz es la que se encarga de perfilar la escena. Una luz natural, a veces sutil, que acentúa pieles suavemente maquilladas, perfectamente dibujadas en el contraste de la sombra, que simulan ser los retratos de los personajes de palacio que tanto conocemos de exposiciones de la época renacentista y del Barroco. El director se sirve de la música de la compositora Marie-Jeanne Serero y de sutiles consejos del tan aclamado compositor nominado al Oscar: Gabriel Yared (El paciente inglés, Coco Chanel), para aportar a la banda sonora una femenina sensibilidad con un acento barroco que pretende recrear las obras que pudo haber compuesto la hermana de Mozart, puesto que se carecen de referencias. La música se convierte en el espejo del alma de sus personajes y expone con tonos melodiosos lo que las palabras son incapaces de decir.
Férer crea la historia de una mujer con grandioso talento que podría haber traído mucho fruto al mundo del arte y que sin embargo, ha quedado retraída y aparcada tras la sombra de un genio.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil