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Conspiración de silencio (1955)

Conspiración de silencio
Trailer
7,7
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Sinopsis
En 1945, un hombre con un solo brazo llega al desolado pueblo de Black Rock. Es John MacReedy (Spencer Tracy) y busca a Joe Komaco, un granjero japonés cuyo hijo le salvó la vida durante la guerra. El comportamiento de los vecinos es extrañamente hostil y grosero, y las preguntas de MacReedy sobre Komaco no reciben respuesta. Es evidente que ocultan algo, lo que despierta la curiosidad del forastero, que no está dispuesto a irse antes de averiguar el terrible secreto que esconde Black Rock. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Bad Day at Black Rock
Duración
81 min.
Guion
Millard Kaufman
Música
André Previn
Fotografía
William C. Mellor
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Intriga Racismo Años 40
"Magnífica dirección e interpretaciones de altura. Con escenas que han pasado a la historia del cine en una excelente cinta llena de suspense, odio y violencia"
[Diario El País]
8
Un mal día en Black Rock
Uno de las mejores obras de John Sturges, basada en un relato corto de Howard Breslin ("Bad Day at Hondo"). Obtuvo tres nominaciones a los Oscar (actor principal, director y guión). Ganó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes.

La acción tiene lugar en un día de 1945, acabada la II GM. Narra la historia de un hombre maduro, John J. Macreedy (Spencer Tracy), manco, bien trajeado, jubilado, que llega a la localidad perdida de Black Rock con el objeto de cumplir una última misión. Es recibido con sorpresa y hostilidad creciente. La película muestra cómo las actitudes racistas y xenófobas pueden desencadenar tragedias personales y colectivas, injustas y rigurosamente punibles. Los prejuicios y la intolerancia que las informan no tienen sentido, carecen de justificación, se alimentan de odio y engendran odio, inseguridad y angustia. Se muestra una comunidad en la que el imperio de la ley ha sido desplazado por grupo de granujas a las órdenes de Reno Smith (Robert Ryan), un desalmado que mantiene a los convencinos sometidos a su capricho y aislados del exterior. La presencia del forastero desestabiliza el precario equilibrio de dominación y sometimiento que rige al amparo del miedo. Su lucidez, astucia, valentía y su rechazo del miedo, ponen en evidencia la debilidad del impostor. Son escenas memorables del film la lucha a golpes de Coley Trimble (Ernest Borgnine) contra Macreedy, la defensa de éste frente a Reno en una noche cerrada, el hostigamiento del jeep que conduce Macreedy por parte de Coley y la convincente denuncia de la debilidad de Reno por parte de Macreedy al haber confiado en cómplices en los que anida la traición.

La música suena con fuerza y solemnidad, interpretada por una orquesta de viento y percusión. La fotografía hace uso de encuadres excelentes, escenas nocturnas iluminadas con sabiduría, un discreto recurso a la "noche americana", planos medios bien centrados en la pantalla de cinemascope y los travellings excepcionales de la presentación del tren. El guión hace una excelente descripción de personajes, con espcial atención al protagonista. La interpretación de Tracy es extraordinaria, está muy bien en su papel de malvado el siempre sobrio Robert Ryan. Les acompaña un elenco de grandes actores (Lee Marvin, Walter Brennan, Ernest Boorgnine, etc.) y la simpática Anne Francis. La dirección desarrolla el descubrimiento del secreto de Macreedy y el hostigamiento al que se ve sometido, de modo pausado y gradual, con lo que enriquece el film y absorbe al espectador.

La película, pausada y solemne, denuncia el sinsentido del racismo, la xenofobia y la tiranía. Exalta la resistencia al miedo y el imperio de la ley. Dotada de grandes virtudes técnicas, resulta grata de ver y oir. Convence y emociona.
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93 de 102 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Los prejuicios y la intolerancia, carecen de justificación.
John Sturges demuestra toda su pericia y capacidad de dirección en “Conspiración de silencio”. Pero el indiscutible artífice y que le da categoría al film es Spencer Tracy, un actor completo, capaz de moverse desde la comedia hasta el drama más profundo. Un Tracy sólido, rodeado de un grupo magnífico de actores: Robert Ryan (poco recordado, y menos laureado) es un excelente malvado en su calma crispada, Walter Brennan (perfecto como siempre), Ernest Borgnine (soberbio ejecutor de los deseos de Ryan), Lee Marvin, Anne Francis, y todo el resto del reparto, terminan por configurar una obra maestra que quiere demostrar cómo las actitudes racistas y xenófobas pueden llegar a desencadenar tragedias personales y colectivas, que aparte de de ser totalmente injustas y rigurosamente punibles, carecen totalmente de justificación, se alimentan de odio y engendran más odio, inseguridad y angustia. La presencia de un forastero, en busca de una persona que ni conoce, desestabiliza el precario equilibrio de toda una comunidad, dominada y sometida por un villano Reno Smith (Ryan), que la mantiene al amparo del miedo. El ya maduro forastero, su lucidez, astucia, valentía y total rechazo del miedo ponen en evidencia la debilidad del impostor.

Un guión soberbio de Millard Kaufman (adaptación de Don Maguire del relato “Bad day at Hondo” de Howard Breslin) que hace una excelente descripción de los personajes. La fotografía de William C. Mellor, utiliza encuadres excelentes, en especial los travellings excepcionales de la presentación del tren, un tren que en cuatro años solo se ha parado una vez en Black Rock, para traer el secreto de John J. Macreedy y crear una atmósfera opresiva que va aumentando en una progresión que no se romperá hasta el clímax final.
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56 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil