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Amor de mis amores (2014)

Amor de mis amores
Trailer
5,0
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Sinopsis
Mientras Carlos viaja a Madrid en busca de su mejor amigo, Javier, para que acuda a su boda, la prometida de Carlos, Lucía, atropella por accidente a León, y de este encuentro nacerá "el amor a primera vista" entre ambos, aunque Lucía no sospecha que León está a una semana de casarse con Ana, la que hasta ese momento era "el amor de su vida". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ México México
Título original:
Amor de mis amores
Duración
95 min.
Estreno
10 de junio de 2016
Guion
Manolo Caro (Obra: Manolo Caro)
Fotografía
Daniel Jacobs
Productora
Itaca Films
Género
Romance Comedia Comedia romántica
3
No sé si seguir jugando a ser Almodóvar, o hacer telenovelas cortas.
La sombra de Almodóvar es larga, y es indudable que algunas de sus películas han alcanzado notas de verdadera genialidad, razón por la cual, cada tanto surgen imitadores por todos lados del mundo.

El director teatral Manolo Caro, desde su primera película dejó en claro que lo suyo era ir detrás de la sombra del manchego, poniendo en escena cualquier cosa que indicara algún indicio del cine del buen Pedro.

Así, en su ficción anterior, ‘No sé si cortarme las venas, o dejármelas largas’, Caro incluía a una de las famosas chicas Almodóvar entre su reparto, Rossy de Palma, se auto-referenciaba en la telenovela que veía el personaje de Ludwika Paleta, como tantas veces lo hace el mismo director español, también recargaba el decorado de colores chillantes y elementos kitsch, etc., es decir, toda una colección de cosas “almodovarianas”.

Ahora, en ‘Amor de mis amores’, parte de la historia está ambientada en España, hay un cameo de de Palma, lo kitsch, recargado y chillante está multiplicado por 5, hay un travesti, coreografías graciosas, una cantante popular y vernácula interpreta un momento musical, y para variarle un poco, ahora suma una referencia torpe a Inception.

La trama es una colección de casualidades y supuestos enredos sin sentido y con poca gracia; un tipo va a casarse con la insípida Sandra Echeverría y para asegurarse de que su mejor amigo irá a su boda, viaja a Madrid para traerlo a la boda, la novia en México atropella a un enmascarado en bicicleta del que quedará flechada de inmediato, lo lleva a un sanatorio, donde en una escena ridícula y fallida nadie pareciera haberlo atendido, tendrán sexo y cada uno romperá su compromiso, porque el enmascarado también habría de casarse el mismo día.

La novia del enmascarado está en España por que fue a recoger su vestido allá, el novio le cancela la boda por teléfono y en el vuelo de regreso conocerá a los otros dos amigos, y así, como en las telenovelas malas, todo mundo termina conociendo a todos los personajes.

En esta su segunda ficción, (en medio de las dos realizó un documental), Manolo Caro vuelve a llevar a la pantalla grande una obra de su misma autoría, y, como en el caso de ‘No sé si cortarme las venas…’, el problema es el mismo: la falta de una adaptación que traslade su historia del escenario teatral al lenguaje de cine, y esta falla es muy notoria.

El desarrollo de los personajes y las diferentes situaciones están tratadas como en una obra de teatro, los personajes hablan mucho y hacen poco, la mayoría de las escenas aportan poco al relato, el espacio físico es totalmente desaprovechado, los personajes siempre hablan cuando están a cuadro, toda acción se suscita a los tropezones, a los gritos y con muchas “malas palabras” para causar alguna risa, todos los personajes “actúan” de manera similar, se comportan igual, no hay matices, en parte por lo acartonado del diseño del personaje y sobre todo por los pésimos actores que la película tiene como protagonistas (Echeverría, Zurita, Elías, Vega).

Caro se preocupa más por agregar elementos “ingeniosos, brillantes y escandalosos” (un indígena baila por una acera, unas monjas en ropa íntima, un asalto con máscaras y sin tensión, etc.) que en encarrilar a sus actores en el ritmo del filme, o en darle algo de coherencia al relato entre tanto desenfreno, pero esto nunca sucede. ¿Qué las canciones y la selección musical están buenas? Mejor comprarse el cd o bajarlas de internet.

‘Amor de mis amores’ es un film rutinario, superficial y carente de gracia y estilo propio, que podría funcionar mejor si se tratara de una telenovela o drama seriado, al final termina siendo un calcado mal hecho que empieza a dar la sensación de agotamiento.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Garbanzos de a libra, son sólo eso
Viernes 5 de septiembre, 6:20 pm Cinépolis Torres Lindavista. Manolo Caro, el director teatral retorna a un año del estreno de su opera prima “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas”, comedia dramática de resultados medianamente buenos a nivel comercial que le permite estrenar la no tan afortunada “Amor de mis amores”, segunda película de una trilogía que en fechas recientes estará concluyendo con el rodaje de la tercera, la cual lleva también como curioso título: “Elvira te daría mi vida, pero la estoy usando”.

Con respecto a la que nos atañe, sí de poca fortuna. Para comenzar por la inmadurez de la trama que Caro ha escrito, al que la casualidad sin ingenio sepulcra toda posibilidad por bien encausarla. Existe acentuación vana acerca de la toma de decisiones y de las dudas en el previo al casamiento debido a que el también guionista limita a sus personajes y jamás les proporciona coherencia pretendida; divagan entre escenas absurdas e improbables, parlamentos flojos, chistes básicos que al tono de la palabrería cumplen entre los más “simples”.

Y bien lo errático de la propuesta alcanza indudablemente al cast encargado de engalanar el póster, “figuras” como Sandra Echeverría, que papel tras papel se mantiene en la misma tesitura en pro del estereotipo no sólo de su propio trabajo, sino de los proyectos que estelariza (todos malos); ¿qué decir del vástago de los Zurita-Bach? simplemente irremediable, lo rimbombante de sus líneas lo encumbran como el galán extraviado del “Canal de las estrellas” en los sets fílmicos; o bien un tal Erick Elías de inconcebible y plana ejecución; y así otras personalidades del elenco, sin nada por aportar.

El espacio y el tiempo tampoco embonan a la perfección, su narrativa a parte de ser previsible no da interés. En las historias de ruptura en comicidad siempre se espera el desenlace, ese que constantemente el cine comercial increpa al género de la comedia dramática.

Aviso: No reí en una sola ocasión, consecuencia de la falta de espontaneidad e ingenio. Garbanzos de a libra, son sólo eso y en una primera pudo funcionar, las próximas tendrán que ser revisadas a detalle si se busca la convicción de un público más heterogéneo y exigente.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil