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La calle sin sol (1948)

Sinopsis
Mauricio es un francés que llega a Barcelona huyendo de la justicia. Se refugia en una pensión del barrio chino y se enamora de Pilar, la sobrina del dueño. Poco después, se comete un asesinato en el barrio, y Mauricio, cuyo pasado es bastante oscuro, se convierte en el principal sospechoso. Pilar confía en su inocencia e intenta averiguar la verdad, pero las circunstancias se confabulan contra él. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
La calle sin sol
Duración
95 min.
Guion
Rafael Gil, Miguel Mihura
Música
Manuel Parada
Fotografía
Alfredo Fraile (B&W)
Productora
Suevia Films - Cesáreo González
Género
Drama
9
Rafael Gil, brillante
Preciosa película, muy original para su tiempo.
Melodrama con toques de neorrealismo, e intento tímido de drama social, ambientado en el barrio chino de la Barcelona de posguerra. Barrio donde la miseria, la picaresca, y el delito de poca monta, sobre el que hay una comprensión y permisividad controlada por parte de la policía, viven en su elemento cada día y cada noche.
El título retrata el corto momento del día en el que el sol baña las fachadas de una esquinita de la calle por unos escasos minutos, minutos en los que los protagonistas se alinean para coger fuerzas bañados por unos instantes por el calor, el optimismo y la luz que ese sol les regala por un momento, haciéndoles la vida más alegre y más posible.
Excelente interpretación de Manolo Morán como vendedor ambulante y cuentista de buen corazón, de Julia Caba , y de Angel de Andrés, sin olvidar a Amparo Rivelles, acertada y comedida en su papel de buena chica.
Magnífico guión donde se ve la mano de Mihura, con unos diálogos llenos de fina ironía y de ternura también.
La ambientación magnífica y, en fin, una película española que un cinéfilo no puede dejar de disfrutar.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Nuestro pasado
Respecto al argumento, “La calle sin sol” es una película cuya historia central gira en torno a Mauricio, un francés que huye de su país y se instala en Barcelona, allí se hospeda en la pensión donde trabaja Pilar y ambos se interesan el uno por el otro, sin embargo la relación es entorpecida por un hecho acontecido en el barrio, una anciana es asesinada y todo indica que el asesino es Mauricio, Pilar sin embargo nunca deja de confiar en su inocencia. Es una historia sin mucho trasfondo, ideada para emocionar y sobre todo para entretenernos, que mantiene la intriga desde el principio y que nos sorprende por lo especial de su montaje y de sus imágenes, que también a nosotros, los espectadores de hoy en día, nos sorprende.

Así se desencadena el drama, con una fotografía esplendida y muy bien planificada donde los juegos de luces y sombras son evidentes, aportan a la película un lado artístico y hace más llamativa la imagen en blanco y negro. Del mismo modo el encuadre es fundamental, las imágenes son muy fotográficas, un ejemplo es cuando Pilar recibe a Mauricio y abre las puertas donde tiene la comida para mostrársela.

Vemos multitud de planos dramáticos muchos acentuados con zoom, en los que vemos los rostros, sobre todo el de Pilar cuando sufre por el amor de Mauricio, el dramatismo se acentúa con la música introducida en momentos claves para emocionar al espectador, y lo cierto es que en ocasiones llega a conseguirlo.

El intento del director por innovar técnicamente se ve en el film, aunque el montaje sea lineal por corte, hace uso de fundidos en negro en ocasiones, y destaca la parte en que dos imágenes se sobreponen, además las imágenes son considerablemente de más calidad que en películas anteriores de la época, los cortes menos bruscos y más acordes al cine actual y mayor nitidez en las imágenes. Por otro lado la escena del incendio nos sorprende por su capacidad y la credibilidad de las imágenes, esta escena alcanza el climax más alto de toda la película, justo cuando descubrimos quien es el verdadero asesino, uno de los personajes de quien menos lo esperamos, y que para la sorpresa del espectador, después de revelarse su crimen sigue actuando negativamente, no muestra arrepentimiento, es algo poco convencional y que no esperamos.

La elipsis es utilizada con gran maestría, el estilo teatral que destaca en el cine español en sus orígenes ya no está tan patente en esta película y vemos como se va conformando el lenguaje cinematográfico, esto da un valor añadido a la película, que a pesar de ser de 1948 deja de ser tan lejana para nosotros. La teatralidad si la vemos en mayor medida en la actuación de los intérpretes, que en ocasiones son forzadas y nos sacan de la historia, los llantos a veces exagerados y forzados y las escenas de acción son ejemplos de esa falta de credibilidad.
En definitiva, una gran película que no nos deja de sorprendernos aun en nuestra época, que cumple su cometido, entreteniéndonos, sin decaer en el ritmo y que además es un documento de las costumbres de la época y de cómo era Barcelona y sus calles. Una película apta para todos los públicos y que sin duda es un buen comienzo para adentrarse y entender el origen de nuestro cine.
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil