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La esposa perfecta (TV) (2000)

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Sinopsis
El doctor Steward, un atractivo divorciado, conoce a una bella joven de la que se enamora y con la que se casa. Todos los amigos consideran que la nueva esposa es una mujer agradable y perfecta. Sólo el ama de llaves de la familia desconfía de ella. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Perfect Wife (TV)
Duración
120 min.
Guion
George Saunders, Richard Dana Smith
Música
Richard Bowers
Fotografía
Don E. FauntLeRoy
Productora
The Image Organization / World International Network (WIN)
Género
Thriller Drama Telefilm
10
Carta abierta a Atresmedia
Hasta entonces yo había disfrutado del cine negro de Tourneur, de los wésterns de Hawks, de las películas familiares de Capra o de las rarezas de Corman. Y digo hasta entonces porque cuando me topé con las películas que A3 emitía los sábados por la tarde todo cambió para mí. Como toda idílica relación que se precie los inicios no fueron fáciles. Con frecuencia tendemos a anteponer el "que dirán" de los demás a nuestra propia felicidad o dejamos que nuestros infundados miedos o prejuicios nos atenacen.
La primera película que vi fue la presente, "La esposa perfecta", donde una mujer contrae matrimonio con un doctor al que cree culpable de la muerte de su hermano al no haber hecho los suficientes esfuerzos médicos en la sala de operaciones. Todos ven un matrimonio perfecto excepto la chacha, que no deja de entrometerse en asuntos que no le incumben. Con una sobriedad interpretativa de todo el reparto, una delicada fotografía y una tensión sostenida la cinta es una pequeña joya con destellos de obra maestra. Futura película de culto.

Como unas líneas más arriba decía, no todos los inicios son sencillos y en mi caso tampoco lo fueron. Tras ver "La esposa perfecta" mi primera reacción fue de repulsa, me sentía mal conmigo mismo. Todo había sido fruto de un error que desde luego no iba a volver a cometer. Pero A3 sabía de mis gustos, mis inquietudes. Me conocía. Y me cuidaba, me mimaba. Una cadena comprometida de la que yo quise hacer mío su compromiso. Sabía que volvería a interesarme por otra de sus taradas venida de Wisconsin, Idaho o Toronto. Y así fue. A "La esposa perfecta" le siguieron "La vecina perfecta"; "La alumna perfecta"; "La niñera perfecta"; "La jefa perfecta"... Entonces me hice un incondicional del cine de taradas. Había conocido el séptimo arte.

Los lunes constituían para mí un auténtico suplicio ya que tenía que morir toda una semana para volver a disfrutar de mi tarada. Pero el mero hecho de soportar la larga espera con todos sus desvelos me procuraba una excitación extra solo apaciguada justo antes de que comenzara la peli. Aunque no siempre tenían reservada una tarada para mí. A veces y sabiamente, los encargados de emitir estas pequeñas obras de arte enlatadas en 24 FPS, decidían que para desentumecer nuestras mentes y avivar el deseo por ver próximas taradas lo mejor era emitir "Embarazada a los 17" o "Secuestrada a los 17" o "Lo que sea a los 17". Obviamente para mí suponía una desilusión pues esperaba mi dosis de institución psiquiátrica, de cuchillo, de doble identidad. Esperaba que A3 siguiera nutriéndome con sus exquisiteces que con tan buen gusto escogía. Tal vez algún día fuera posible que emitieran "Perfecta a los 17", aunque bien pensado, eso es más probable que sea un artículo de belleza escrito por Gwyneth Paltrow para Cosmopolitan que una película.

Normalmente encendía la televisión con varios minutos de antelación: Nieve en Benalmádena, niebla en Las Palmas y marejada en Valladolid. ¿Qué más daba toda esa información meteorológica? No estaba interesado en la marejada sino en la majadera que se iba a meter en casa en breve. Cuando la película comenzaba sentía tener el corazón en un puño, hasta que tras unos 30 minutos, una voz femenina daba un respiro a tanta tensión: "Volvemos en 7 minutos". Los minutos eran lo de menos para mí. Si me hubieran dicho "Volvemos en 7 años", hubiera permanecido delante de la pantalla, ansioso por conocer tan imprevisible desenlace. Aunque también es cierto que en los últimos cortes publicitarios ya no advertían del tiempo en volver. Imagino que "Volvemos en 16 minutos" no suena muy bien ni siquiera para nosotros, los fans.
Solía llegar antes de que comenzara la peli y era posible tragarse un anuncio de cerveza donde una chica le decía a un chico: -"Quería probar tu chuleta" - "Pues aquí me tienes" le respondía el otro... (¡En un anuncio de cerveza!, increíble).

Bueno, sin ánimo de extenderme en demasía, mi petición a quien corresponda consiste en que se vuelvan a emitir nuevas películas de taradas en las sobremesas de los sábados o en su defecto se repongan las ya emitidas, porque sinceramente, los caballos y veleros de las películas suecas y alemanas de la 1 no son comparables a la magia de las taradas de A3.

Saludos.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil