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El viaje de Nisha (2017)

El viaje de Nisha
Trailer
7,0
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Sinopsis
Nisha, una chica de 16 años, vive en Noruega una doble vida. En casa es la perfecta hija paquistaní, pero cuando sale con sus amigos se convierte en una chica occidental, acorde con la sociedad en que vive. Cuando su padre la pilla con su novio en su habitación, sus dos mundos chocan. Para darle una lección, sus padres deciden mandarla a Paquistán, donde tendrá que adaptarse a aquella sociedad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Noruega Noruega
Título original:
Hva vil folk si
Duración
106 min.
Estreno
17 de agosto de 2018
Guion
Iram Haq
Música
Lorenz Dangel, Martin Pedersen
Fotografía
Nadim Carlsen
Productora
Coproducción Noruega-Alemania-Suecia; Mer Film / Rohfilm Factory GmbH / Zentropa International Sweden / Film I Väst / Snowglobe Films
Género
Drama
8
La Cárcel de los Demás
No me esperaba un relato de puro terror.
El cartel te vende otra cosa, el argumento también, piensas que quizás verás el típico hermanamiento entre culturas que en el fondo no serán tan diferentes.
Aunque quizás era la idea de Iram Haq: presentar una esperanza y crujirla hasta el fondo, tal y como le sucedió a ella.

'El Viaje de Nisha' no puede escapar de su condición de testimonio, doloroso y real, que a día de hoy sigue pasando a muchas chicas de Pakistán.
Pero eso solo hace aún más duras sus texturas terroríficas, completamente irreales, y progresivamente más hirientes, hasta el punto de que nunca vas a sentir que Nisha en algún lado se sienta completamente segura.
Ya al principio la amenaza de las buenas noches paternas se cierne sobre ella, mientras remonta la calle en tinieblas, para seguir guardando una fachada de "respetabilidad" que a su edad de poco sirve y poco le importa.

Las tradiciones para ella solo son fiestecillas familiares, una canción que bailar o unos parientes que saludar, mientras el whatsapp de ese chico que le gusta late en su sonrisa, sin que hagan mella las miradas de una madre preocupada.

Fue entonces cuando el puñetazo me dolió tanto a mí como a ellos.

Reconozco que al principio me reí, por exagerado, pero pronto entendí que la exageración nunca es desmesurada cuando se defiende una idea del honor diferente.
Nisha entonces pasa a estar controlada, amordazada y sobre todo asustada de esa hostia velada, asomando en los ojos de quien antes la miraba con amor.
La travesía a Pakistán es en si misma un cuentecito de horror: rostros cariñosos apalancados en la indiferencia, la constante sensación de que la salida está cada vez más lejos y la mano, esa puta mano del padre, encadenando su niña para no sentir que ya no le pertenece.

La cárcel de tradiciones y valores se ha vuelto corpórea, aunque Nisha hasta el momento no pudiera verla. Por algo a partir de entonces el plano la cerca, siempre tras verjas o enmarcada, terriblemente sola aunque esté rodeada de personas.
En esa prisión el aprecio y los detalles no valen, se quedan pequeños e insignificantes, a la altura de ese padre que interpreta la comedia más triste del mundo, la de una hija que le sigue queriendo a pesar de todo.
Y a la esperanza de que una mirada enfadada le haga cambiar de opinión se la traga el miedo a unas calles nocturnas intentando escapar, donde cada ruido se cobra un escalofrío desconocido.

Algo de admirar en Iram Haq es que rara vez decide contar la historia desde el odio o la idealización: todo el mundo tiene sus motivos, todos son una familia preservando su estilo de vida, saliendo adelante pese a un sistema podrido y una religión represiva.
Es difícil darle la razón a nadie cuando cargamos tantos siglos de odio al extranjero, rebelación ante los padres, tradiciones bellísimas y generaciones enteras que se quedan en tierra de nadie.
No me sorprende ver que Nisha aprende a disfrutar su cautiverio, me duele pero lo comprendo, y hasta me cuesta llamarlo así cuando veo que hay gente que vive feliz en él (su prima, agradecida presencia, siempre positiva).

Pero nadie debería arrastrar unas cadenas impuestas por otros.
Nisha se da cuenta, cuando el silencio es demasiado grande, cuando los "te quiero" son demasiado pequeños, cuando todos le piden un trozo de sí antes de haberse construido.
Y cuando la puta mano se aferra y aprieta, creyendo que una vida plena para ella es un precio pequeño.

Nunca más.
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23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La huida sin fin
A veces hablar bien o mal de una cinta puede deberse a un (pre)juicio político o religioso que te puede convertir en la diana de alabanzas o diatribas por parecer que tomas partido de sus postulados o intenciones, en vez de estar ponderando sus virtudes o defectos reales. Yo al menos trato siempre de diferenciar con claridad entre las intenciones con la que parece haberse realizado y las cualidades artísticas que pueda albergar un filme. Esta prolija introducción se debe a que esta sugerente obra europea sobre el destino de una adolescente noruega nacida de padres paquistaníes puede soliviantar a los musulmanes al tiempo que puede despertar el beneplácito y apoyo de las feministas – pero al mismo tiempo puede desembocar en que seas tachado de islamófobo si alabas su crítica al islam y su maltrato a las mujeres al tiempo que seas etiquetado de machista si no alabas el retrato de las penosas vicisitudes de su atormentada protagonista. ¿Cómo salir del atolladero?

Vayamos por partes. La historia se basa en la propia experiencia autobiográfica de su directora y guionista, ya que ella también fue raptada por su familia con el objeto de llevarla al Paquistán de sus antepasados y así aprendiera a ser una buena mujer sometida a los preceptos coránicos y limpiar ‘el qué dirán’ de la comunidad musulmana en la vivía junto a sus padres en la liberal y acogedora Noruega. Por lo tanto, estamos, por una parte, ante una película de denuncia que muestra el sufrimiento de una adolescente por ir contra lo que la comunidad musulmana exige y proclama: la sumisión de la mujer y su ausencia de opinión en sus propios asuntos. Y también estamos ante una película reivindicativa en cuanto al papel de la mujer, con sus derechos y salvaguardas legales – al menos en Occidente, aunque no llegue a cumplirse en todo su territorio con la misma equidad, ya que los defensores del multi-culturalismo y del relativismo moral, dicen que todas las culturas valen lo mismo y hay que respetar las diferencias de todos y no preferir el liberal hetero-patriarcado cristiano sobre la femenina hetero-sumisión del islam. Arcano difícil de comprender, pero del todo respetable…

Es decir, estamos ante una agria polémica sobre la que su directora toma partido. Y yo, desde mi convicción liberal me adhiero a su denuncia del islam (integrista) y su defensa de la mujer (occidental). Pero en cuanto a los logros cinematográficos mi juicio es menos favorable. Resulta demasiado melodramática, demasiado maniquea y en exceso complaciente con sus loables intenciones. Se producen incoherencias dramáticas y el comportamiento de sus personajes es demasiado rígido. El mensaje atrofia la narración y merma su efectividad.

Interesante pero imperfecta.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil