arrow

Kill! (Kiru) (1968)

Sinopsis
Genta, un ronin con un misterioso pasado, y Hanjiro, un antiguo campesino obsesionado por convertirse en samurái, se encuentran en una desolada aldea. Pronto se ven implicados en un conflicto interno del clan local de los samuráis, y cada uno se alinea en una de las dos facciones. Sin embargo, eso no impedirá que entre ellos se vaya forjando una peculiar amistad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Kiru (Kill!)
Duración
109 min.
Guion
Kihachi Okamoto, Akira Murao (Novela: Shugoro Yamamoto)
Música
Masaru Satô
Fotografía
Rokuro Nishigaki (B&W)
Productora
Toho Company
Género
Acción Samuráis Japón feudal Siglo XIX Amistad
8
Spaghetti Eastern
Nos encontramos ante una obra muy innovadora que le da una vuelta de tuerca a las películas de samurais. Se afronta el género desde una perspectiva cómica y desmitificadora, con continuos guiños y burlas a los clichés y elementos característicos de este tipo de filmes.

Quizá el tipo de humor utilizado y la gesticulación del gran Tatsuya Nakadai estén hoy un poco pasados de moda, pero se agradece encontrar una película tan libre, donde además no se descuidan ni la fotografía ni la escenografía y las batallas no desmerecen las de otras obras más "serias". La imprescindible banda sonora, de tintes cómicos y dejes de spaghetti western, contribuye a hacer de ésta una película especial.

Con la cantidad de bodrios infumables que nos tragamos hoy en día por doquier, da gusto encontrar de vez en cuando obras como ésta, de directores no muy conocidos por estos lares (Okamoto, Kobayashi, Inagaki...), que merecen el calificativo de clásicos.
[Leer más +]
12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Camino a la redención
Es una pena que cintas como “Kiru” vivan en un anonimato que no se merecen. Si consideramos el spaghetti western como corriente principal por su valía y repercusión mediática actual (referencias de Miike y Tarantino) el filme de Kihachi Okamoto podría verse como un objeto oscuro del deseo más cinéfilo como revisión del género de samuráis. Hay nostalgia y tiempo perdido en forma de un eterno y doloroso pasado… y una nueva repetición del mismo. Es curioso que la película se abra con toda la tradición polvorienta del western en un pueblo deshabitado y donde la muerte, odio y venganza habita en cada rincón. Ese deprimente arranque y la desnutrición de los protagonistas unidos por un gallo asemeja a los mismos como nos traslada a su final; el mismo gallo se encarga de cerrar la obra en el mismo pasaje esta vez lluvioso y optimista, bajo la supervisión de los dioses como metáfora del destino vigilante. O esa referencia a la tradición en ese festival con el que se llega al clímax del filme.

Se teje una conspiración y se habla del poder. Del poder sobre el más débil y sobre el títere de turno. Curioso la incorporación de mosquetes como nuevo referente de la fuerza frente a las viejas tradiciones que vimos en el “El último samurái” con alguna secuencia similar. El cine japonés crece y deja de estar anclado en sus viejas tradiciones. La conspiración del poder mediante el engaño es el nuevo orden pasado, presente y futuro. Tal vez haya que vivir dos vidas para poder corregir los errores y el tono crepuscular de “Kiru” se enfrenta a la energía de un rival y al mismo tiempo amigo. El filme de Okamoto habla de temas universales como la amistad y el amor pero también de la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido frente a la redención personal, que queda como desahogo del destino.
[Leer más +]
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil