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Las crónicas de Shannara (Serie de TV) (2016)

Sinopsis
En el principio de los tiempos, nuestro planeta estaba poblado por criaturas mágicas. Los elfos usaban la magia para el bien, mientras que los que canalizaban su poder con fines destructivos se convirtieron en demonios. Cuando los demonios atacaron a los elfos con el fin de aniquilarles, estos últimos erradicaron el mal encarcelando a los demonios en el árbol mágico conocido como Ellcrys. Mientras al Ellcrys no le ocurriera nada, no había qué temer. Miles de años después, la especie humana, la ciencia y la tecnología dominaban el planeta y los elfos, ya ocultos, eran solo simples recuerdos o leyendas de cuentos de hadas. A mediados del siglo XXI, los conflictos bélicos que se multiplicaron por todo el planeta desembocaron en una guerra química y nuclear que acabó con nuestro mundo. Miles de años después de la destrucción de nuestra civilización, el planeta se encuentra dividido en las Cuatro Tierras, habitadas por seres de todo tipo: elfos, enanos, trols, gnomos, humanos... El último descendiente de la familia Shannara es el heredero de un poder mágico que una vez los hizo poderosos. Las fuerzas oscuras que habían permanecido confinadas durante siglos empiezan a liberarse: cada vez que cae una hoja del Ellcrys, el árbol mágico que se muere lentamente, un demonio escapa. Nuestros héroes son la única esperanza de detener el avance del mal. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Shannara Chronicles (TV Series)
Duración
42 min.
Guion
Alfred Gough, Miles Millar, Evan Endicott, Josh Stoddard, April Blair (Novela: Terry Brooks)
Música
Felix Erskine
Fotografía
Aaron Morton, Rodney Charters, Michael Bonvillain
Productora
Farah Films / Music Television (MTV) / Sonar Entertainment
Género
Serie de TV Ciencia ficción Aventuras Fantástico
4
Me hago viejo.
Siempre he sido aficionado a la sci-fi, a la fantasía y a todas las expresiones de la imaginación aplicada al arte. Libros, cómics, series, películas... He visto, he leído y he disfrutado de todos esos mundos que sólo existen en la imaginación del que los inventa y de quienes los disfrutan. He viajado al espacio, he salvado mundos, he entrado en otras dimensiones, he luchado contra dragones, monstruos y aliens...

Y con ese espíritu y esa mentalidad me he puesto a ver The Shannara Chronicles... Y he descubierto que me he hecho viejo. Que mi infancia-juventud se quedó en Willow, en La princesa prometida, ESDLA, en Alien, Terminator o en Predator.

Que esta fantasía cool, de chavales hermosos como modelos, todos jóvenes, todos apolíneos, con esas fiestas de elfos donde suena Coldplay y todos visten de Dolce&Gabanna ya no es para mi.

Que todo me parece un refrito indecente de los clásicos que yo amé. Que Eretria lleva pantalones Levis ajustados y Wil calzoncillos Clavin Klein, lo que a la chavalería le parece lo más normal del mundo. Pero que yo me imagino a Aragorn llevando calzoncillos de diseño o a Arwen en unos vaqueros con bolsillos traseros de cintura baja y se me cae el mundo (imaginario) a los pies.

Que todo es absurdamente de diseño, moderno, fashion. Que en el reino de los elfos y los gnomos se han metido los chavales de los juegos del hambre o el corredor del laberinto a liarla. Que la está petando porque son los chavales los que mueven el mundo audiovisual y ellos prefieren que el mago sea Crixo, con sus tatuajes y su espada laser a un vejete como Gandalf y su bastón. Que les parece normal que los tíos de Amberle sean tan jóvenes (y apuestos) como ella. Que entre un personaje por la puerta y todo el mundo (que nunca lo ha visto ni ha oído hablar de él) sepa quién es, de dónde viene y a dónde va. Que Amberle y Eretria se pasen el rato quitándose el cuchillo y poniéndoselo en el cuello...

Está claro que los de la MTV no estaban pensando en mi cuando parieron esta mezcla juvenil de ESDLA cutre y los juegos del hambre.

Y me da pena, porque esto confirma que me hago viejo...
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46 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Una refrito mal parido y un director desastroso
Todo huele a podrido en esta serie. A cualquiera al que le guste de verdad la fantasía, se le cae el alma a los pies cuando ve como están rodados estos episodios, con desgana, con caras guapas que no transmiten un ápice de emoción o de sentimiento, con elfos, gnomos, humanos, demonios y druidas, desdibujados y sin carisma.

Para empezar la serie se está viendo lastrada por una ambientación penosa y una dirección muy desacertada. En el primer episodio (el piloto) se intenta recrear un mundo de fantasía postapocaliptica, en el que el mal acecha de nuevo tras un periodo de relativa paz, y se nos muestra a los elfos y un árbol sagrado que contenía a los demonios, pero que está enfermo, y va poco a poco liberando a los demonios. Hasta ahí, nada especialmente novedoso, aunque no está del todo mal esbozado en el primer capítulo.

Sin embargo, en cuanto el relato empieza a moverse, y salimos del territorio elfo, el director es incapaz de mostrar el movimiento de los personajes. Me explico. Vemos el santuario del druida, la sala del árbol, la sala de los elfos, el refugio del Dagda Mor, pero no vemos viajar a los personajes, vemos a los personajes decir que van a ir a un sitio, y a continuación aparecen allí, como si hubiesen sido "teletransportados" al más puro estilo Star Trek. No hay fluidez en el relato. En una historia de fantasía, tan importante son los personajes y definirlos, como ser capaz de trasladarnos la recreación de un mundo fantástico poblado por un montón de seres y monstruos diferentes, que se desprecian, se odian y se temen mortalmente. Pero cuando un personaje va a algún sitio, se priva al espectador del viaje, algo fundamental en el relato de fantasía, como puede apreciarse en "El señor de los anillos" o en "Canción de hielo y fuego". El viaje es el marco de la historia, la ambientación, lo que enriquece los relatos de fantasía. Si todo es una sucesión de escenas repetidas, sitios a los que parece que los personajes llegan en minutos, convertimos un mundo de fantasía, en el rincón de Barrio Sésamo. Además, acaban consiguiendo que Shannara parezca pequeño y casi sin poblar, pues apenas vemos otra cosa que una sala, una cueva, un claro en el bosque, una casa en la playa, una mazmorra lúgubre, todo ello aderezado eso sí, con mucha palabrería inútil y unos actores guapísimos, pero sin una pizca de alma. Así se matan los sueños y se rompe la fantasía.

Además, los paisajes que debían transmitirnos la sensación de un mundo peligroso y mágico, llega un momento en que son casi indiferenciables, y no tienes la sensación de que los protagonistas estén viajando, sino cambiando de posición en una postal.

No he visto más de diez elfos, diez humanos, cuatro gnomos o tres demonios juntos, en ningún capítulo, y así, es imposible transmitir la sensación de que esto es algo más que una pelea entre bandas callejeras. Oyes hablar de ejércitos, de combates, de redención y honor, de demonios, de una misión sagrada, pero apenas ves otra cosa que no sean los personajes principales, repitiéndose una y otra vez, y un malo malísimo que se parece sospechosamente al orco más tonto de El señor de los anillos.

La magia que nos enseñan es tan burda, tan tosca, que pronto pierde todo su encanto. En cambio, vemos a las dos protagonistas femeninas enzarzadas todo el rato en absurdas disputas amorosas, a veces en situaciones inverosímiles, como si de un culebrón de sobremesa se tratase.

Los elfos son muy guapos, pero no tienen carácter, ni inteligencia, ni personalidad, hasta el punto de que parecen estúpidos. Los humanos están porque están, pero no se sabe ni para qué. Los gnomos no se sabe que pintan en la historia, y el druida está más solo que la una. De los desangelados demonios, mejor ni hablamos.

Joroba tener que decir que el único actor que me parece mínimamente decente, es Manu Bennett (que hace el papel del druida Allanon), pero a base de sacarlo y ponerlo en el relato sin ninguna continuidad, su personaje hasta se vuelve aburrido y cansino. Y si Ivana Baquero empieza con mucha fuerza e ilusiona al principio en su papel de Eretria, quien disfrutó de esta actriz en su rol de niña protagonista de El laberinto del fauno, pronto se siente decepcionado con el devenir de su personaje, viendo como se diluye como un azucarillo en el café, contagiada por la más absoluta mediocridad del resto del elenco, entre destacando especialmente a la sosa, espantosa e insustancial Emilia Burns (Amberle), o al sosainas de Austin Butler (Wil), dos caras guapas que transmiten menos emoción que un palo.

Debo reconocer que no he leído el libro, pero seguro que está bastante más trabajado que esta telenovela fantástica. No he visto nada todavía (y ya está a punto de acabar la primera temporada) que perdure en mi memoria, o que haga que desee seguir viéndola. Visto lo visto, podríamos decir que mucho ruido y pocas nueces. Es un subproducto tan poco recomendable, que han conseguido que me plantee bajarme en esta parada, ante lo poco que me importa como acaba este culebrón.
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18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil