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Burning (2018)

Burning
Trailer
7,1
460
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Sinopsis
Cuando hace una entrega, Jongsu (Yoo), un joven mensajero, se encuentra por casualidad con Haemi (Jun), una chica que vivía en su vecindario. La joven le pide que cuide a su gato durante un viaje a África. A su regreso, Haemi le presenta a Ben (Yeun), un joven misterioso y con dinero que conoció allí. Un día, Ben revela a Jongsu un pasatiempo muy extraño... Adaptación de una historia de Murakami. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Corea del Sur Corea del Sur
Título original:
Buh-ning
Duración
148 min.
Estreno
19 de octubre de 2018
Guion
Lee Chang-dong, Jungmi Oh (Historia: Haruki Murakami)
Música
Mowg
Fotografía
Kyung-Pyo Hong
Productora
Pine House Film / NHK / Now Films
Género
Drama Thriller Amistad
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Haruki Murakami
8
Un thriller diferente y moderno
“Burning” de Lee Chang- Dong fue una de las sensaciones del último Festival de Cine de Cannes donde se hizo con el premio FIPRESCI fruto de las alabanzas que consiguió por parte de la prensa. Se trata de una adaptación de un cuento del escritor Haruki Murakami, lo cual ya dice mucho pues con excepción de Tokio Blues las adaptaciones del japonés no han tenido una acogida muy importante en el mundo cinematográfico, por lo que “Burning” rompe la tendencia y de qué forma.

Chang- Dong crea un thriller diferente, que hasta cierto punto se le puede acusar de predecible con las pistas que va brindando, pero es la forma en que el coreano cuenta esta historia lo que hace de “Burning” un producto único. Se le puede atribuir su excelencia al gran trabajo atmosférico que el director consigue con la ayuda de su director de fotografía Kyung- pyo Hong (el mismo de “Snowpiecer” y “The Wailing”) el cual nos mantiene en una sensación de soledad y ahogo durante la mayor parte de la trama, sin embargo las imágenes también se elevan a un nivel casi poético donde lo cotidiano se transforma en una auténtica hipnosis visual, hay pequeñas sensaciones oníricas que dejan la espina de si lo que se está viendo en pantalla es la realidad, ficción o fantasía, quizá sea ambas cosas y es ahí donde me rindo ante la propuesta que es “Burning”.

El guion es un auténtico deleite, se toma su tiempo para ir presentando a los personajes, desarrollando poco a poco la historia y casi sin que uno se dé cuenta se encuentra metido en el laberinto de misterios que es “Burning”, donde además se da el lujo de crear pequeñas metáforas acerca de la economía actual en el ámbito laboral, en ese aspecto los protagonistas del relato funcionan como polos opuestos para proyectar la diferencia de clases sociales así como las oportunidades que se les van brindando a los jóvenes en el mundo, ejemplo claro está en Jognsu quien sueña con ser escritor, está escribiendo una novela, pero sólo consigue empleo en trabajos poco satisfactorios para él, en la trama se muestra el choque de clases cuando conoce a Ben, un joven de posición alta que puede aparentemente hacer de su vida lo que él quiera, desde tener un auto de lujo hasta viajar a África, y justo en medio esta Haemi, el más fascinante de los personajes, una chica de espíritu libre que se encuentra justo en medio de estos dos puntos.

“Burning” posee algunos de los mejores momentos del año, pero me quedo sobre todo con una secuencia poética donde Haemi se contrasta con el cielo, el atardecer mientras se libera del mundo físico y la fascinante banda sonora completando el cuadro. Probablemente la mejor escena del año.

Han pasado ya unos días desde que visualice “Burning” y las sensaciones ahí siguen, las ideas van cogiendo fuerza y tamaño, confirmando que se trata de una película muy especial que ira creciendo con el tiempo y los visionados. Una nueva demostración de que actualmente nadie hace cine como los coreanos.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Invernaderos (imaginarios) que prenden
Burning empieza y termina con dos planos largos, uno en plena ciudad y otro en la cuneta de una carretera. Y entre ambos momentos, Chang-Dong introduce la mejor escena de la película, probablemente la secuencia más bella del año, en toma única: el baile de Haemi, el vértice femenino del triángulo, bañado por la luz anaranjada del atardecer mientras una bandera de Corea del sur, apunte aparentemente vanal pero preñado de significado, ondea a capricho. Pura geometría. Porque, aunque a veces parece una película errática, Burning es un thriller de una precisión envidiable, calculado al milímetro para que el espectador entienda a cada instante lo justo y necesario, sin posibilidad de avanzarse a la trama y, por lo tanto, a merced de los quiebros enrarecidos del director.

Chang-Dong, que fue Ministro de Cultura de su país, no duda en atacar el sistema establecido y las bases sociales de Corea en una historia que tiene mil y una ramificaciones, también símbolos poderosos cual Lynch onírico. El interés de la trama no reside tanto en la literalidad de su argumento como en su atmósfera, entre reconocible y extraña. Burning se pliega hasta tal punto que llega a cuestionarse a sí misma: aunque avistemos las más de dos horas de relato desde los ojos de Jongsu, un aspirante a escritor con poca suerte, la mano maestra de su director consigue que al final nos distanciemos de Jongsu y nos cuestionemos todas sus acciones. Y con ellas, la película entera. O mejor: su misterio, que pivota sobre la eterna diferencia de clases. Burning, vaya, tarda en prender llama, pero incendia, y de qué manera.

Burning, en resumen, no sorprende tanto por lo que cuenta como por lo que deja intuir. Convencen más sus dudas que sus certezas. Chang-Dong encuentra la poesía en sus imágenes precisamente porque no la busca: como narrador se guarda varios ases en la manga, pero nunca fuerza los mecanismos de la historia para epatar al personal con uno u otro giro, ya que todo el conjunto se intuye coherente, orgánico; y formalmente es un artista sin dobleces, muy austero, fiel creyente de que menos es más. En un Festival de Cannes cuya sección oficial ha incluído varias ficciones con desapariciones de por medio, Burning destaca como una de las más obsesivas y obsesionantes. Y como Chang-Dong nos deja el desasosiego en la mente y el susto en el cuerpo, no nos quedará otra que ver el film una y otra vez hasta convertirlo en lo que ya es: una de las películas más importantes de la contemporaneidad.

@CinoscaRarities, http://cachecine.blogspot.com
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8 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil