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El sueño de Casandra (2007)

El sueño de Casandra
Trailer
6,2
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Sinopsis
A pesar de sus apuros económicos, Ian (Ewan McGregor) y su hermano Terry (Colin Farrell) compran un velero de segunda mano, llamado "Cassandra's Dream", para salir a navegar los fines de semana. Ian conoce a Angela (Hayley Atwell), una atractiva actriz que acaba de llegar a Londres con la esperanza de alcanzar el éxito, y se enamora de ella. La pasión por el juego de Terry pondrá a los dos hermanos en una situación muy delicada, aunque podrán salir del apuro gracias a su tío Howard (Tom Wilkinson). Pero todo tiene un precio: a cambio, Howard los obligará a infringir la ley, poniéndose así de manifiesto la catadura moral de los dos hermanos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Cassandra's Dream
Duración
108 min.
Estreno
26 de octubre de 2007
Guion
Woody Allen
Música
Philip Glass
Fotografía
Vilmos Zsigmond
Productora
Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Wild Bunch / Iberville Production
Género
Drama Crimen Familia
8
Sospecha
El novio celoso le pregunta a su churri: "¿Serías capaz de acostarte con un director para que te diese un papel en una película?" y ella responde "Hombre... depende de qué papel... y depende de qué director... y depende de cuantas copas me hubiese tomado..." El tío confiesa no haber quedado muy contento con la respuesta y ella dice "Pues mira, a mí tampoco es que me haya hecho gracia la pregunta".
Y esto es lo más parecido a un chiste que hay en la última película de Woody Allen.

Pero bueno, al menos no es un dramón berganiano como lo de Septiembre o Interiores, sino que sigue con el rollo a lo Patricia Highsmith que le funcionó tan bien en Match Point. Hay suspense e intriga y hay dilemas morales gordos que recuerdan a Delitos y faltas.

Y el cliché dice que todas la pelis del gafotas judío son parecidas, y, a la que saca algún personaje inseguro todos los listillos lo señalan con el dedo y dicen "¡es él! ¡siempre se retrata a él mismo! ¡son películas autobiográficas!", y quién más quién menos habrá leído sesudos análisis que dictaminan que (como cualquier hijo de vecino) Woody Allen está obsesionado con a) el sexo, b) las ideas religiosas que le inculcaron de pequeñito, c) las relaciones sentimentales, y d) la muerte...

Pero ojo, si no me he descontado ésta ya es su tercera película (de un total de tropocientas) en la que insinúa que el camino del éxito es el camino del mal, y que el camino de la gente honrada es el camino de la gente que se come los mocos; y salen personajes carismáticos justificando crímenes motivados por la simple ambición, racionalizando que la violencia es algo normal entre humanos y que un asesinato ocasional no es nada comparado con una guerra...

¿Y si este fascinante tema también pudiese contarse ya entre la obsesiones del genial neoyorkino?
¿Y si Tío Howard, Judah Rosenthal y Chris Wilton fuesen sólo otros alteregos de Allen Konigsberg?
Porque Woody Allen, digan lo que digan, es un triunfador, muchas de mis películas favoritas las ha filmado él, y ahora empiezo a sospechar que para llegar tan lejos ha tenido que matar a alguien, pero me da igual.

Nota: notable.
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153 de 185 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Otro pequeño clásico de Woody Allen
Tras un agradable paseo por la comedia como lo fue "Scoop", Woody Allen vuelve al drama, como siempre, salpicado de un humor negro muy sutil.
El film tiene claras reminiscencias de cintas anteriores del autor como la más que citada "Match point" o "Delitos y faltas", lo cual es típico del director neoyorquino: reciclar obsesiones e ideas ya planteadas en anteriores películas.

La historia teje un precioso tema, la búsqueda de los sueños imposibles, inalcanzables para la vida que se le presenta a cada uno. Comienza planteando esos sueños, esas metas, y cuando parece llevar un rumbo fijo todo se torna en duda. Se plantea a los protagonistas la oportunidad de conseguir todo ello a cambio de un acto descabellado y cruel. ¿Qué serías capaz de hacer por conseguir aquello con lo que has soñado? Ese es el tema de la película. Y como hilo conductor de todo ello, de principio a fin, el barco de nombre "Cassandra's dream", único refugio de ambos hermanos de moral opuesta (aunque quizá no tanto).

Sin embargo esta película tiene un cierto aire diferente. Tal vez sea la banda sonora de Philip Glass, espléndida por momentos, aquellos en los que se convierte en la protagonista. Tal vez sea por los intérpretes, nada imaginables en una película de Woody Allen, aunque cumplen su cometido, eso sí, uno mejor que el otro (es que no me trago todavía a Collin Farrel, aunque reconozco que se esfuerza y está más que correcto en este caso).
Allen vuelve a salpicar historias cotidianas de dudosa moral, de la idea de la inexistencia de Dios, del bien y del mal como algo propio de cada uno y de cada punto de vista...

Por último, las notas comunes de todas las películas de Woody Allen: dirección elegante y cuidadosa, buenos diálogos, tiempo pausado pero de medido ritmo... Eso sí, atención a las dos espectaculares escenas de tensión. Notas que me hacen saber que ir a ver una película de este autor es una apuesta segura, porque cuanto menos me encontraré con algo interesante.
Gracias a Dios que podemos disfrutar de una película suya al año. No creo que ningún escritor / director / actor sea capaz de conseguir una filmografía como la suya.
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72 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil