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Mujeres culpables (1957)

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Sinopsis
Nueva Zelanda, Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Drama judicial que gira en torno a cuatro hermanas, cuyas vidas quedarán marcadas por el amor, la miseria y el crimen. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Until They Sail
Duración
94 min.
Guion
Robert Anderson (Historia: James Michener)
Música
David Raksin
Fotografía
Joseph Ruttenberg (B&W)
Productora
MGM
Género
Drama II Guerra Mundial Drama judicial
Grupos  Novedad
Adaptaciones de James A. Michener
6
Amor en tiempo de guerra
A primera vista, hay dos cosas que destacan en “Mujeres culpables”. En primer lugar, su espectacular reparto, con varias estrellas femeninas y un actor de leyenda, aquí en sus comienzos, como Paul Newman. El otro factor que llama la atención es la pésima traducción del título original, a todas luces inexplicable (¿de qué son culpables las mujeres?), con el original inglés “Until they sail”.

Una peculiaridad del film es que aborda una perspectiva poco tratada en el cine de Hollywood de esa época, el de las mujeres: esposas, madres, hijas, novias, amantes y viudas, en un ambiente bélico, otorgándole el máximo protagonismo.

Aunque podría ser un film destinado a George Cukor o Douglas Sirk (no hay que perderse "Tiempo de amar, tiempo de morir"), dos excelentes directores de actrices, que sin duda le habrían dado otro aire, lo dirige Robert Wise, con bastante acierto. Con guión de Robert Anderson, que adapta un relato de James A. Michener, ofrece una perspectiva global de la II Guerra Mundial, alejada del campo de batalla, siempre desde la distancia, con seguimiento de la contienda a través de noticias de radio (contando el resultado de hechos o batallas cronológicamente, como Guadalcanal), siempre con la mujer como sujeto paciente pero tremendamente sufriente.

Si bien la acción se desarrolla en Nueva Zelanda, la alegría o la pena, los buenos y malos momentos podrían ser extrapolados a otros muchos lugares en conflicto bélico. Todas las hermanas sufren, sin embargo sus diferentes edades y caracteres les hace afrontar el momento de manera diferente: escapar, esperar el regreso de los seres queridos o hacer florecer la ilusión en un ambiente deprimente tras ser cortejadas.

La película comienza con un juicio y mediante habilidosos flash-backs y elipsis se irá desmenuzando la interesante historia de las cuatro hermanas: Barbara (Jean Simmons), contenida, la que más se hace respetar y sufridora en silencio, Ann (Joan Fontaine), más directa y refunfuñona, la más parecida a una madre protestona, Delia (Piper Laurie), la más díscola, ansía casarse y dejar el hogar familiar, y la pequeña Evelyn (Sandra Dee), inexperta e impulsiva.

Todos los actores están a un gran nivel, destacando el trío de estrellas Fontaine-Simmons-Newman, y dentro de las subtramas, es especialmente gratificante la que protagonizan la bella pareja Paul Newman y Jean Simmons.
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16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Lo mejor: ver hermanadas y en plenitud a Sandra Dee, Piper Laurie, Joan Fontaine y Jean Simmons
Aunque a alguien pueda parecerle este filme, un drama judicial, en realidad el juicio sólo forma parte de la película un pequeño instante al principio y unos cinco minutos cuando se aproxima el cuarto de hora final. En verdad la película nos narra cómo durante la II G.M. en el Pacífico, las mujeres de Nueva Zelanda se quedan casi sin hombres al marchar gran número de ellos a la guerra mundial fuera del país. En esas circunstancias desembarcan los soldados de los EE.UU. en su ofensiva hacia el Japón, algo que aprovechan muchas mujeres neozelandesas para entablar relaciones con éstos, liarse amorosamente y casarse.

El guión se centra en cuatro hermanas interpretadas por Joan Fontaine (la mayor), Jean Simmons (la 2ª), Piper Laurie (la 3ª, que pronto abandona el hogar y se va a vivir sola a otra ciudad) y la cuarta o benjamina, Sandra Dee, aquella linda actriz norteamerica que en los años cincuenta llegó a ser todo un paradigma de muchachita delicada, simpática, bella, encantadora y prototipo de corrección en la pantalla; quizás por esto mismo años más tarde, Stockard Channing, se reía y la imitaba con la canción "Mírame, soy Sandra Dee" en su papel realizado en "Grease", 1978.

Película seria, aceptable, poco emocionante. Lo mejor, ver interpretar a las cuatro mencionadas y excelentes actrices, algo que verdaderamente resulta un encanto.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil