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Caso clínico en la clínica (1964)

6,2
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Sinopsis
Jerome Littlefield trabaja como celador y chico para todo en una prestigiosa clínica privada, pero siempre consigue enredar lo que hace y acabar con los nervios de la enfermera jefe. Ante la llegada de una chica que ha querido suicidarse, Jerome trabaja noche y día para pagar su habitación y lograr que el consejo de administración no la eche. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Disorderly Orderly
Duración
90 min.
Guion
Frank Tashlin (Historia: Ed Haas, Norm Liebmann)
Música
Joseph J. Lilley
Fotografía
W. Wallace Kelley
Productora
Paramount Pictures
Género
Comedia Medicina Comedia absurda
7
Un caso de enfermero.
Este humorista de gran éxito, Jerry Lewis, amigo y compañero de Dean Martin, fue uno de los fenómenos del cine en aquellos años en EEUU.
Dean Martin y sus colegas estaban en la cúspide, sobre todo fueron claves en la industria musical con el Rat Pack y su fama mundial, de hecho Sammy Davis aparece en los títulos de crédito porque interpreta una de las canciones de la película.
Así que Jerry Lewis fue un crack, actor cómico de los mejores sobre todo a la hora de gesticular, pero también experto en moverse al mismo tiempo de forma torpona y exagerada con sus pantalones pitillo y calcetines blancos.
Al estilo de Danny Kaye y luego, por ejemplo, Louis de Funes.
Hubo otros que prefirieron adoptar la forma de total inexpresividad para hacer reír; ejemplo claro fue el genial Peter Sellers.
Caso clínico en la clínica no es una película de absurdas situaciones como después harían gente como Marty Feldman…, más esperpénticas y recargadas, sino que tiene un hilo argumental de fondo muy sentimental y romántico que va en serio, como en serio va la novia del enfermero Jerome.

Jerome, un enfermero que saca de quicio a todo el mundo y que no pudo ser médico porque sufre por simpatía lo que sufren los enfermos que están a su lado. Un beso puede curarle. Final explosivo.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
“Sin dinero no hay cama”
Jerome Littlefield, ha tenido que abandonar la carrera de medicina porque sufre “empatía de identificación neurótica”, lo que quiere decir que, se sensibiliza tanto con el sufrimiento de los pacientes, que llega a sentir lo que ellos sienten. Mientras está en tratamiento de este problema con el Dr. Davenport, Jerome trabaja como enfermero de la clínica Whitestone, donde recibe el afecto y el apoyo de la también enfermera Julie. Pero, Jerome, ha comenzado a tener otros intereses cuando, por intento de suicidio, ingresa al centro hospitalario Susan Andrews y él descubre que se trata de la bella rubia de la que estuvo enamorado en tiempos de la U.

Frank Tashlin, especialista en comedias, quien dirigía aquí por octava y última vez a Jerry Lewis, cierra con broche de plata esta serie, al conseguir una comedia que además de ser bastante divertida, con gags muy ingeniosos y diálogos muy efectivos, logra un certero cuestionamiento al sistema de la salud, donde el dinero se antepone al sentido humanitario y se asume como principio indeclinable: “Sin dinero no hay cama” deja sentado el prepotente director del hospital, y esto pone a la paciente Susan a punto de ser botada sin acabar de sanarse… pero, para su fortuna, y con aroma al característico paternalismo chapliniano que tantos adeptos ganó, Lewis vuelve y juega -como lo hacía el cómico inglés-, y al igual que en “Yo soy el padre y la madre”, pone a su personaje en disposición de sacrificio, asumiendo trabajos de horas extras con tal de obtener el dinero para mantener los servicios de su anhelada chica.

No sé si era por sugerencia de Lewis, quien, como estrella absoluta (todo gira en torno suyo) de seguro proponía cambios o inclusiones a la hora de rodar, pero detalles como el dedo encendido con el que rememora a su ídolo Stan Laurel, al igual que asumir la mirada que caracterizaba al genial partenaire de Oliver Hardy, vuelve y se repiten, al punto que parece hacer ya parte de la personalidad del también clown americano. Son pequeños detalles que, quizás disminuyen un tanto la legitimidad de ésta como de otras de sus películas, pero contribuyen sin duda al éxito comercial que, comúnmente, tuvo este popularísimo comediante.

Un par de bellas chicas que llegan a su corazón, dos damas que le ponen en apuros cada que se las encuentra, y un director que aprieta para motivar la lucha, hacen parte de esta comedia que se luce con la trepidante y alocada persecución final, donde la sociedad de consumo entra en un caos absoluto, como si Lewis presintiera que de esta forma podrá volver la calma a nuestro bello mundo.

Ocasión para ver o re-ver a la alocada Kathleen Freeman y también a Alice Pearce, la fisgona vecina de Samantha en la inolvidable serie de tv “Embrujada”.

Título para Latinoamérica: “EL MATASANOS”
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil