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La posesión (1981)

La posesión
Trailer
6,7
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Sinopsis
Berlín, antes de la caída del muro. Cuando Marc regresa de un viaje encuentra a su esposa Anna cambiada, muy nerviosa y perturbada. Por fin, le confiesa que tiene una aventura y lo abandona. Marc cae en una terrible depresión que lo lleva casi al borde de la locura. Unas semanas después, el detective privado que ha contratado para que siga a su mujer es salvajemente asesinado. La verdad sobre la aventura secreta de Anna se revelará monstruosa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Possession
Duración
127 min.
Guion
Andrzej Zulawski, Frederic Tuten
Música
Andrzej Korzynski
Fotografía
Bruno Nuytten
Productora
Coproducción Francia-Alemania;
Género
Terror Drama psicológico Surrealismo Sobrenatural Gore Película de culto
"Incluye algunas de las escenas más tremendas e inquietantes del moderno cine de horror: el aborto de Adjani en el metro, sus retozos con los reptantes falos del monstruo, o cuando golpea a su marido"
[Diario El País]
8
El Infierno gris.
Cualquier cosa buena o mala que pueda decirse de "La Posesión" seguramente sea cierta. No es una película fácil, ni tampoco difícil. Es estúpida y brillante a la vez. Ingénua, delirante, ridícula, atroz, terrorífica, soporífera, lírica... Puede que Zulawski necesitara ciertas clases de cine básico, o puede que no, mas personalmente, el hombre este me cae bien, porque con una ingenuidad que roza la tontería, con una descabellada metáfora de "la pareja" construye una de las visiones del infierno psicológico más aterradoras y deprimentes de todos los tiempos.

El Berlín dividido de "La Posesión" es vacío, oscuro, húmedo... la incertidumbre de unas calles que poco a poco se sumen en un infierno cada vez más oscuro y alocado (en el peor de los sentidos de la palabra). Siempre está nublado, hay muros por todas partes, cemento abandonado, mujeres sangrando por la calle, monstruos violando muchachas separadas, niños suicidas, pisos ardiendo, baños ultrajados, gritos, estupidez, automutilación genital, metros vacíos, leche desparramada, sonidos cacofónicos y un larguísimo ETC de detalles y visiones que acaban de completar un marco infernal degradante que una de dos, o te corta el cuello dejándote sin respiración o te provoca risa.

Personalmente, la trama me trae sin cuidado, para buenas metáforas sobre la pareja ya tenemos "Días de vino y rosas", pero el ambiente de "La Posesión", algunas de sus escenas, sus decorados decadentes, su fotografía sucia y grisácea y dos actores MARAVILLOSOS consiguieron cautivarme. Cuando intento pensar y concebir la "idea" de Infierno hago uso de varios detalles y atmósferas de esta película. Me impactó de adolescente y me sigue impactando, ese atractivo olor a putridez y decadencia.

Desde entonces, babeo con Isabelle Adjani y su portentoso talento para la interpretación. La sobreactuación no es un pecado, depende del contexto. Cualquier actor que interprete a un loco, un loco ya en fase terminal como los dos protagonistas, sobreactuará. Tanto es así que algunos se quedan locos de verdad (Tom Cruise o Jack Nicholson), pero Sam Neil e Isabelle Adjani, además de regalarnos unas miradas y sonrisas que HIELAN la sangre, si se presta un poco de atención, veremos que los actores han trabajo duramente su cuerpo para soportar físicamente escenas como el genuino plano secuencia de la bajada al metro. Sin una preparación concienzuda, ni Dios puede soportar semejantes azotamientos reales ni esos espasmos musculares que nada han de envidiar al retorcido esqueleto de la niña de "El Exorcista".

Una película inquietante con un ambiente de lo más decadente con momentos brillantes y otros estúpidos. Cada uno se queda con lo que quiere y con lo que se deja sentir. Yo me quedé con el fétido aroma de la basura humana que emana cada minuto de metraje.
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101 de 114 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Drama entre lo ridículo, la ansiedad, y lo histriónico; entre Lynch y Kiewloski
De Lynch, las incógnitas que deja sin revelar, y con ello la opción a una libre interpretación.

De Kieslowski, el color azul, (aunque esta fuera anterior), y el uso de escenarios fríos y urbanos (como la grabación en el metro, en Tres Colores Blanco y en esta cinta).

Me anima saber que existen más directores como Lynch, esta vez polaco, que nos permitan jugar en la interpretación de sus obras. Comúnmente denominada como cinta de terror, yo le añadiría “psicológico”, puesto que quedarse únicamente en la superficie del terror sería una pena en este caso. Aparte, surrealista, incomprendida, súper currada y bella.

La historia nos muestra lo peor de las relaciones de amor, de lo conyugal; en este caso esforzarse por intentar sacar un claro causante de la situación es una pérdida de tiempo, puesto que el director prefiere mostrar el resultado de ese malestar que, aunque se crea que no, siempre suele ser recíproco.

Sam Neill está genial, bastante atractivo, y da miedo con lentillas negras. Los secundarios cumplen con su papel. Sin embargo, la interpretación más exuberante de todas es la de Isabelle Adjani, ganadora y merecedora del Cannes a mejor interpretación femenina por este papel. Se deja la piel, y encima interpreta dos papeles diferentes. Sus brotes psicóticos-poseídos son tan creíbles como estremecedores. En todo momento tuve miedo de que se pudiera hacer daño, con la voz y sus movimientos. Brillante; la película merece la pena sólo por verla. Además, me atrevería a decir que es la mejor actriz que interpretó la mejor escena jamás rodada en un metro, por encima de Bertolucci en Irreversible.

Estéticamente el film cumple con mayúsculas. La fotografía es bella, los decorados singulares y variados, en cualquier caso fríos. Y la técnica es personal: esos movimientos de cámara son tan originales como excelentes; nada que ver con los del Polanski de su época, lleno de zooms y mareosos movimientos fugaces.

La banda sonora no estorba, y el póster (que aunque parezca broma citarlo, hace mucho, pues a mí fue quien primero me llamó a ver la película) es una obra de arte por sí solo.

En fin, una película poco conocida, pero a la altura de cualquiera de Lynch, y con escenas para el recuerdo. Habrá que seguir viendo la obra del polaco.
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39 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil