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Curva peligrosa (1934)

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Sinopsis
A lo largo de una fiesta, varias parejas de jóvenes ricos, amigos de la infancia además de socios de una compañía editorial, irán descubriendo, detalle a detalle, entre sus propias revelaciones, todas las explicaciones que rodearon la extraña muerte de su amigo más admirado, Martin, y del oscuro robo de un bono que valía una fortuna. Dos incidentes trágicos que han permanecido varios años sin aclarar y cuyos detalles salen a la luz en conversaciones que tienen lugar debido a que la radio se ha estropeado… (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Dangerous Corner
Duración
66 min.
Guion
Anne Morrison Chapin, Madeleine Ruthven (Obra: J.B. Priestley)
Fotografía
J. Roy Hunt (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Intriga
4
Cine apegado al teatro
“Curva peligrosa” es la adaptación cinematográfica de la obra teatral de J. B. Priestley “Dangerous corner” y que habitualmente se traduce como “Una esquina peligrosa”. Decir la verdad es tan peligroso como doblar a toda velocidad una esquina; es la afirmación de uno de los personajes que da título a la obra.

“Dangeours corner” fue estrenada en 1931, siendo la primera obra teatral de Priestley que, con ella, inicia también lo que será su trilogía en torno al tiempo que completarán “El tiempo y los Conway” (1937) y “Ha llamado un inspector” (1946). Fue en 1934, sólo tres años más tarde, cuando se estrena la película, sin duda a la vista del éxito de taquilla de la obra de teatro.

Surge el problema clásico del teatro llevado al cine. Probablemente solo hay dos soluciones válidas. La primera es aceptar la simplicidad de la obra de teatro filmada, donde la cámara permite ciertas libertades y movimientos, pero donde siguen presentes las restricciones de tiempo y lugar del teatro. Por ejemplo, no hay exteriores reales sino fingidos y el argumento se construye por secuencias temporales definidas. El cine ha tratado de liberarse de ello con ideas imaginativas, pero subsisten las limitaciones básicas de la escena teatral. La segunda solución es drástica y consiste simplemente en tomar la obra de teatro como simple idea inspiradora de un guion cinematográfico que permita prescindir totalmente y absolutamente de aquellas limitaciones hasta hacerlas olvidar. En realidad, es lo mismo que ha sucedido en la relación novela-película donde una transcripción excesivamente fiel es garantía de desacierto.

“Curva peligrosa”, en 1934, hace sus pinitos en el intento de dar alas al teatro. Y el resultado no es el deseado. Se pierde el sólido andamiaje de la obra de teatro y no se logra dar agilidad a la película por el procedimiento de intercalar algunas escenas que se extraen del escenario propio de la obra de teatro.

Por lo demás, la dirección y las interpretaciones son correctas, sin más. Los actores son actores de teatro que cumplen su papel con un porte propio de una escena. El cine trata de aliviarlo con acierto con planos cortos. En suma, “Curva peligrosa” entretiene, pero más lo hacía la obra de teatro. Al juzgarla es preciso tener una cierta consideración hacia su venerable edad.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
CENSURA PELIGROSA
Apenas un año después de su estreno teatral la RKO hacía su versión para la pantalla de la obra con que se estrenó como dramaturgo el británico J.B. Priestley. Desafortunadamente ni la calidad ni el éxito posterior de la pieza dramática se ve reflejado en la pantalla. El encaje de bolillos que tuvieron que hacer los cuatro guionistas para poder remendar las mutilaciones que el recién aprobado Código Hays de censura le hizo al texto original, acabó convirtiendo un magnifico estudio psicológico de personajes, plagado de crítica social, misterio y brillante resolución, en una comedia amorosa de intriga fácil de ver y muchísimo más fácil de olvidar.
Todo en manos de Phil Rosen un director de estudio que a pesar de sus 142 films en su carrera no ha pasado a la historia más allá de encargarse de media docena de las aventuras del detective de origen chino Charlie Chan en la década de los 40 y ser uno de los fundadores de la Sociedad Americana de Directores de Fotografía.
Quizás por eso es en este apartado, a cargo de J. Roy Hunt, donde se encuentra lo más destacable de la cinta.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil