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Interstellar (2014)

Sinopsis
Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores dirigidos por el piloto Cooper (McConaughey) y la científica Amelia (Hathaway) emprenden una misión que puede ser la más importante de la historia de la humanidad: viajan más allá de nuestra galaxia para descubrir otra que pueda garantizar el futuro de la raza humana. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Interstellar
Duración
169 min.
Estreno
7 de noviembre de 2014
Guion
Jonathan Nolan, Christopher Nolan (Historia: Kip Thorne)
Música
Hans Zimmer
Fotografía
Hoyte van Hoytema
Productora
Warner Bros / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures / Lynda Obst Productions
Género
Ciencia ficción Drama Aventuras Aventura espacial Futuro postapocalíptico Viajes en el tiempo Robots
9
¿El 2001 del siglo XXI?
Christopher Nolan en Interstellar relaja el ritmo al que nos tiene acostumbrados, realiza una película más pausada, con muchos más sentimientos de los que acostumbra, una película sobre amor, sobre relaciones paterno-filiales, sobre la humanidad y sobre viajes espaciales... El resultado cine de ciencia ficción hard como pocas veces se ve en la pantalla. Relatividad, agujeros de gusano, agujeros negros, cuántica, otras dimensiones, otros mundos.. Todo esto es tratado de forma creíble y mucho mas realista de lo acostumbrado e increíblemente encaja perfectamente en el guión que se nos presenta.

Pero Interstellar es una obra difícil. Sus cualidades depende mucho de los intereses del espectador y de lo que este esté dispuesto a poner de su parte y de lo que estén dispuestos a perdonar, muchos no acogerán con entusiasmo una película de casi tres horas de ritmo lento con mucho mas dialogo científico del habitual. A otros no les gustara su intenso dramatismo y sensibilidad o su filosofía un tanto New Age.
Su mayor defecto, es la existencia de 2001 Una odisea en el espacio, a la que recuerda y mucho, y no solamente por sus pretensiones, aunque por sus fotogramas también se puede encontrar a Solaris, Contact o Sunshine entre otras.
El guión se empeña en cerrar los cabos, a que todo tenga sentido y, por desgracia, a explicar al espectador todo para evitar que se pierda, donde en 2001 había silencio y dejaba al espectador buscar las explicaciones aquí se llena de palabras y música... Demasiada música, buena si, pero machacona y en todo momento y a todo volumen, se echa de menos un poco el silencio del espacio.

Pero lo cierto es que pese a sus defectos me ha encantado, he disfrutado como hace mucho no lo hacía con una película. Sus defectos son superados por sus aciertos, el resultado es Cine de Ciencia también del bueno, del que rara vez se ve, una gozada.
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8
La literalización del tótem de "Origen"
Me resulta más sencillo hablar de "Interstellar" como la he percibido, porque en el fondo no es más que un sueño colectivo implantado por Nolan y su equipo en nuestro subconsciente. Y sólo a veces, cuando lanzamos aquella peonza, el tótem de Mal/Cobb, sabremos que estamos en el mundo real o en el soñado. Cuando la veamos tambalearse o seguir girando, continuamente, hasta el infinito y más allá.

La nueva producción del director de "El Caballero Oscuro" u "Origen" sobrevive al 'hype', a las expectativas, aunque pareciera que nuestro subconsciente, por momentos, pelease para enfrentarse a sus ideas. El concepto es ambicioso, bigger than life, es en esencia uno que sólo los Nolan serían capaces de intentar implantar en la memoria colectiva: cuando el planeta Tierra se encuentra condenado a su extinción, y con él su gente, un grupo de astronautas parte hacia el espacio en busca de planetas habitables para salvar a la civilización, haciendo uso de un agujero de gusano para acortar distancias. Por el camino irán topando con elementos del pasado, que generarán nuevos niveles 'de sueño', introduciéndose en la mente del espectador de forma serpenteante. El montaje de la película se refiere a esta condición de saltos temporales, alternando la odisea espacial con lo que sucede en el planeta Tierra, desde los ojos de los miembros de una familia rota: una hija, y un padre que aspira a volver a su hogar. El equilibrio es solvente pero a veces, la peonza deja de girar. Despertamos en la realidad, porque el hechizo se rompe cuando lo emocional y lo épico no son capaces de fluir con naturalidad. Cuando no pasa, seguimos soñando placidamente. Y somos elevados hacia las estrellas con tal facilidad que se asemeja a un milagro.

Creo que "Interstellar" se alza cuando es pequeña. La relación del primer tramo de la película, entre ese padre y sus hijos, respira verdad, cercanía, candor. Lo que siempre se le ha criticado a Nolan de la frialdad e incapacidad de generar empatía aquí se elimina de un plumazo, aunque creo honestamente que esto era algo que se ha magnificado y que, en verdad, ya estaba solucionado en cintas como "Origen". No obstante, aquí es más claro todavía y se potencia cuando ese padre, atrapado en un bucle, escucha los mensajes de sus hijos en esa fría nave espacial. Cuando sus ojos se descomponen, la voz se quiebra, y el corazón aparece en pantalla haciéndonos olvidar que esto es en el fondo una historia 'más grande que la vida'. Sencillamente no hay nada más grande que esa vida, la que Copper ve cómo escapa de sus manos, con una perspectiva de reunión imposible. Aún siendo cine ambicioso, grande, de registros épicos, en "Interstellar" el motor es la familia. Nolan sigue explorando sus temas habituales (la pérdida, la identidad, el pasado y cómo nos marca) y crea momentos de una belleza rotunda. Es quizá su película más pequeña a nivel puramente sensitivo, aquella en la que se vuelca más por retratar la humanidad. Incluso cuando se rescata a cierto personaje, que todos sabemos cómo va a evolucionar (o qué papel va a desempeñar, porque no hay evolución per se), hay un empuje emocional en su mirada. Ese gesto en el que desactiva el micrófono para no escuchar lo que pasa en la escafandra ajena, lo demuestra.

Cuando quiere ser grande, "Interstellar" lo logra en la mayoría de los casos. Pero quizá por contar con el astrofísico Kip Thorne como productor ejecutivo y consultor o sencillamente porque a Nolan le gusta adoctrinar en sus películas (mediante la repetición de ideas en voz alta), a veces se le va un poco de las manos. Cuando no lo hace, partitura excelsa de Hans Zimmer mediante, Nolan crea secuencias brillantes, emocionales y de registro épico: el planeta helado (que se ve en los posters, no es spoiler), los planos generales en el espacio, las secuencias del maizal, a medio camino entre "Señales" y el Malick de "Días del cielo", la contextualización del apocalípsis como nube de polvo que arrastra todo a su paso. Es una película muy bella, aunque creo que carece de la capacidad de sugestión y el misterio de clásicos del género como "Solaris" de Tarkovski o "2001" de Kubrick; o sin irnos a otros nombres, demasiado relamidos, al "Origen" del propio Nolan. En aquella película, el personaje de Gordon-Levitt le decía al de Ken Watanabe que no pensase en elefantes, y posteriormente le preguntaba en qué estaba pensando. Watanabe le decía que pensaba en aquello que le había prohibido. Es así como se ejemplificaba que plantar una idea en el subconsciente era fácil, sabiendo el origen; pero no hacerlo de forma orgánica, creyendo que surgía de uno mismo. Con "Interstellar" pasa algo similar: cuando creemos en todo lo que vemos, sin atisbo de dudas, la peonza no deja de girar. Cuando la cosa se tuerce, por muy poco que sea; cuando se explica una regla y nos chirría; la peonza se cae.

Todo el cine de Nolan ha funcionado siempre a estos niveles. En todas sus películas hay giros, vueltas de tuerca, cuando no secuencias que literalizan ideas en lugar de limitarse a expandirlas. La criticada (en mi opinión, injustamete) secuencia de los barcos y las bombas en "El Caballero Oscuro", o el bloque de la nieve de "Origen" son claros ejemplos. En "Interstellar" esto se lleva al extremo. Hay no una, ni dos; sino varias partes en las que para seguir soñando y no despertar hay que suspender la credulidad. Como en los melodramas de Douglas Sirk, como en los musicales, cuando entendemos que esos personajes van a pasar a comunicarse cantando, de forma orgánica. Nolan sustenta "Interstellar" en la capacidad de soñar de cada espectador. No en la fe o la creencia, simplemente en lo que uno es capaz de aceptar dentro de un contexto de fantasía, de sueño. Cómo actúan según qué personajes, la resolución de cierto misterio 'sobrenatural', el mismísimo tercer acto y cómo concluye.

[LA CRÍTICA CONTINÚA ABAJO, POR FALTA DE ESPACIO. SIN SPOILERS, PODÉIS LEER SIN MIEDO]
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