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Star Wars: Los últimos Jedi (2017)

Star Wars: Los últimos Jedi
Trailer
6,2
36.095
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Sinopsis
La malvada Primera Orden se ha vuelto más poderosa y tiene contra las cuerdas a la Resistencia, liderada por la General Leia Organa (Carrie Fisher). El piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) encabeza una misión para intentar destruir un acorazado de la Primera Orden. Mientras tanto, la joven Rey (Daisy Ridley) tendrá que definir su futuro y su vocación, y el viejo jedi Luke Skywalker (Mark Hamill) revaluar el significado de su vida. (FILMAFFINITY)

Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Star Wars: The Last Jedi
Duración
150 min.
Estreno
15 de diciembre de 2017
Guion
Rian Johnson (Personajes: George Lucas)
Música
John Williams
Fotografía
Steve Yedlin
Productora
Lucasfilm / Walt Disney Studios Motion Pictures
Género
Ciencia ficción Fantástico Aventuras Acción Star Wars Secuela Aventura espacial
Grupos  Novedad
Saga Star Wars
3
No puedo creer las críticas que leo por aquí…
Ayer fui a ver esta película, con bastantes ganas por cierto. Me gusta Star Wars y me apasiona la ciencia ficción. Me esperaba una película apoteósica y lo fue (teniendo en cuenta el presupuesto, tampoco es muy raro). Pero hubo un momento, una escena muy concreta que me hizo negar con la cabeza… [Ver: Spoilers]

Después vine a FilmAffinity a intentar encontrar consuelo en las criticas mordaces que suelen aparecer aquí, pero en su lugar me encuentro ¡con críticas de 10! No he tenido más remedio que crearme una cuenta y dar mi opinión sobre este despropósito. También es divertido comparar las críticas que se publican aquí con las de otras webs como IMBD. En ellas si que le dan a la película la nota que merece. ¿Hay gente a la que pagan por poner buenas críticas aquí? No le encuentro otra explicación.
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1132 de 1626 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Hasta los huevos del término "Hater"
Vamos a ver, señores. Si uno va a una tienda y paga su precio por una prenda de pura lana virgen, por un smartphone de última generación o por la más reciente PS4 y en su lugar le dan un mojón con pelos, ¿no tiene derecho a quejarse? ¡Qué haters ni que hostias! Desde que los homínidos se reunían en torno a una hoguera y contaban sus avatares de caza, desde que Homero relataba sus epopeyas y los juglares narraban sus peripecias a viva voz, ha existido una constante en el ser humano y es la necesidad de que le cuenten historias y de que se las cuenten bien. Más aún si uno paga por ello. El episodio VIII es basura, y lo peor es que es basura autoconsciente. Ni haters ni la madre que los parió. Disney ha dejado bien claro en esta película cuál es su claro propósito: rebajar el nivel mental de la saga a las nuevas generaciones, las de la ESO, esa pandilla informe de descerebrados hiperactivos que no aprecian una narración visual si su montaje no discurre en frames de menos de un segundo, como si el director sufriera de epilepsia crónica; o si la historia no se estructura en pedacitos videojueguiles independientes, como cuando nuestras madres nos cortaban el filete en trocitos cuando éramos incapaces de hacerlo nosotros; o si los diálogos no son evidentes, sentenciosos o lanzan bromas estúpidas como en un twit, un texto de Instagram o un meme de mierda. Creo que lo dejan bien claro desde que han ido cerrado cualquiera de las tramas y posibilidades anteriores, las que planteaba el Episodio VII: Snoke, Rey, etc como les ha salido de los cojones, porque sí, porque pueden, porque se pueden permitir tirar el sable de luz con el que muchos soñamos de pequeños y que era la joya intocable de Luke como si fuera una mierda de perro; porque pueden quemar los libros Jedis o porque pueden asegurar que Rey ya no necesita más entrenamiento, resulta que lo lleva dentro. Qué diferente el mensaje que lanzaba Yoda en los 80, el mensaje del esfuerzo, de la superación, del trabajo físico y moral del que se lanza en este panfleto para subnormales: los libros no importan, el entrenamiento no importa, todo se consigue sin el mínimo esfuerzo.
Para esta panda de payasos sin luces, ni letras ni educación narrativa a los que va dirigido ese mensaje, para aquellos que creen que El Rubius es lo más de lo más e Instagram un espacio para el arte, me veo en la obligación de hablarles del concepto de verosimilitud y el de suspensión de la incredulidad. ¿Quién no ha escuchado alguna vez eso de: "al cine se viene a disfrutar, no a analizarlo", o "es una película fantástica, todo vale"? Bueno, pandilla de indocumentados, cuando uno va a contar una historia y empieza a crear un mundo original, llámese Star Wars, Batman o mis cojones son claveles, crea sus propias reglas para que ese mundo tenga visos de realidad (verosimilitud) y con las que va a necesitar jugar después, lo que no puede hacer uno es pasarse sus propias reglas por el arco del triunfo cada vez que le venga en gana (que Superman, de repente, use supositorios de Kryptonita, por ejemplo) porque además de demostrar nula calidad narrativa y una torpeza e incapacidad creativa sin límites, está calificando a su público receptor más o menos de inframental, que es lo que sois muchos. Así que no me extraña. Cuando la película, por muy fantástica que sea, deja de ser verosímil (si los Jedis pueden hacer lo que hacen en ciertas lamentables e indignas escenas, una a lo Mary Poppins y otra combatiendo cobardemente por wifi, algo que destroza para siempre dos personajes míticos y muy queridos, ¿qué cojones llevan haciendo estos tiñalpas desde el Episodio I y la orden 66?), rompe la suspensión de la incredulidad y el público (el que tiene dos dedos de frente, claro) se siente estafado, porque lo sacan a tirones de la historia. Es como cuando un amigo te dice que llega tarde porque ha tenido un accidente y, vale, te lo crees más o menos, y justo después te cuenta que se ha chocado con Cristina Pedroche y se la ha tirado en el baño de un Starbucks mientras hacían el parte del seguro. Y tú dices: veeeeenga. Pues eso es el Episodio VIII. Ni siquiera los propios personajes se creen su realidad, cuando Leia le dice a Laura Dern: di tú lo de "que la fuerza te acompañe", que yo ya lo he dicho muchas veces, te están dejando claro que están mirando desde fuera a los personajes, que están de bromitas, que se la suda la historia, vamos. Ni siquiera voy a contar nada en la zona Spoiler, porque creo que la película es lo suficientemente ridícula, irrespetuosa, incoherente y mala como para detallar los miles de aspectos sonrojantes, estúpidos y dedicados a un público borderline que contiene. Así que, incapaces estéticos, nulidades intelectuales, tragadores de alfalfa narrativa, orgullosos submentales, tontos del mundo, en suma, disfrutad de la película si queréis, como esos periquitos, que con su cerebro de guisante, logran seguir los movimientos oscilantes del errático dedo índice de su dueño. Pero dejad de llamar "haters" (que no es más que un término mierdil de esos que solo desacreditan por mera convención de estúpidos en masa) a los que, en buena conciencia, se sienten estafados tanto por el dinero de su entrada, como por la putrefacción de unas ideas icónicas y unos ídolos de su infancia violados y maltratados. Sin olvidar que uno va al cine a que le cuenten una buena historia, bien narrada, a que lo sumerjan en la magia y la fantasía, no a que lo traten como un imbécil ni a ver una partida on line del último videojuego de la PS4. ¡Haters vosotros!, que con la arrogancia que concede la estupidez os permitís mirar por encima del hombro a los que se han dado cuenta de la dolorosa tomadura de pelo que ha perpetrado Disney y encima lo fomentáis. Es una película para imbéciles, perpetrada sin amor ni respeto, con el único fin comercial de sacarle la pasta a una masa infame y cada vez más ignorante, estúpida y autocomplaciente aplicando la ley del mínimo esfuerzo. Para vosotros, jugadores.
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