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Un cadáver a los postres (1976)

Un cadáver a los postres
Trailer
7,2
12.017
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Sinopsis
El excéntrico multimillonario Lionel Twain invita a cenar a su castillo a los cinco detectives más importantes de la historia: el chino Sidney Wang, el neoyorquino Dick Charleston, la inglesa Jessica Marbles, el belga Milo Perrier y el norteamericano Sam Diamond, que llega acompañado de su rubia secretaria. Después de ser recibidos por un mayordomo ciego (Alec Guiness), Twain les explica durante la cena el motivo de la reunión: a medianoche se producirá un asesinato; el que sea capaz de resolverlo ganará un millón de dólares. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Murder by Death
Duración
94 min.
Guion
Neil Simon (Teatro: Neil Simon)
Música
Dave Grusin
Fotografía
David M. Walsh
Productora
Columbia Pictures
Género
Comedia Policíaco Comedia absurda Parodia
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Neil Simon
"Acertadísima comedia policiaca. Lo que empieza en parodia acaba en una ingeniosa y brillante reflexión sobre el género. No se la pierda"
[Diario El País]
9
Divertidísima
Excepto el el desenlace de la historia, que por más veces que lo he visto aun no lo he pillado (aunque supongo que se debe tratar de una parodia de las novelas de detectives, en las que la aclaración del caso viene por senderos tortuosos y casi incomprensibles, de tan pillados por los pelos), es ésta una de las películas que más veces me han hecho reír, y además con todas las ganas. Los personajes paródicos son del todo geniales, pero en concreto yo me quedo con los interpretados por Alec Guinness (el mayordomo más surrealista de la historia del cine), Peter Falk y Peter Sellers (los diálogos de ambos no tiene en absoluto despedicio).
Muy entretenida y con un humor de diez sobre diez, se la recomiendo con fervor a todo aquel que quiera divertirse un rato que, por desgracia, se hace muy corto.
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80 de 91 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Inocentadas
Los títulos de crédito son la perfecta presentación de los personajes, "in diabolical order":

-Eileen Brennan (El golpe) es la secretaria amante americana de Sam Diamond, desgraciada y... polifacética.
-Truman Capote, en su curiosa intrusión como actor, es el engordado y excéntrico anfitrión Lionel Twain.
-Un poco conocido James Coco es un desternillante Perrier-Poirot. (¡No soy un franchute!, ¡Soy belchute!)
-Peter "Colombo" Falk, protagonista de los diálogos y situaciones más inverosímiles y divertidísimas, es Sam Diamond, perfecta simbiosis entre Sam Spade y Philip Marlowe.
-Sir Alec Guinness es el impagable mayordomo, cuyo James Señor Benson Señora merece un monumento.
-La estupenda comediante Elsa Lanchester es una regordeta Jessica Marple.
-El elegante David Niven es Dick Charleston, desteñida pero elegante versión de Nick Charles.
-Peter Seller y sus excesos son perfectos para emular a Charles Chan, digo a Sidney Wang, el de Fu Manchú.
-La Grand Dame Maggie Smith es Dora (Nora) Charleston, esposa de Dick (Nick).
-Nancy Walker es la cocinera sordomuda. No necesita más presentación.
-Estelle Winwood es la enfermera retirada de Miss Marble. Sus comentarios son desternillantemente agudos.
-El debutante James Cromwell es el larguirucho asistente de Perrier, y Richard Narita, el hijo postizo de Sidney Wang.

Un cadáver a los postres (1976) es una perfecta inocentada. Una mezcla entre comedia de misterio, parodia de los libros y películas de detectives e interesante whodunit, en el fondo es un divertidísimo disparate de marcado tono teatral, lo que no ensombrece las cualidades de la película. Neil Simon escribe una divertida obra, el director Robert Moore pone su oficio y un grupo de enormes comediantes se dispone a interpretarla. Escritor y director realizarán más tarde Un detective barato (1978), con Peter Falk como única estrella, pero ya no será lo mismo.
Llena de detalles ingeniosos, Un cadáver a los postres es una obra que, aunque ciertamente envejecida -es muy muy setentera-, gana con cada visionado. Todos los estereotipos y tópicos del género detectivesco se multiplican por tres y dándoles las vueltas de tuerca más imaginativas posibles: los alter ego de los protagonistas reflejan vidas frívolas, adulterios escondidos, homosexualidad encubierta con la pose de tipo duro, soledad, excentricidad, deseos reprimidos, tacañería... El vestuario de Ann Roth y la recordada música de Dave Grusin completan el efecto, y el complicado final pone el broche de oro a esta maravillosa inocentada. Las risas están aseguradas.
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68 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil