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Lemony Snicket: Una serie de catastróficas desdichas (Serie de TV) (2017)

Lemony Snicket: Una serie de catastróficas desdichas (Serie de TV)
Trailer
6,6
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Sinopsis
Basada en los bestsellers mundiales del escritor Lemony Snicket (pseudónimo de Daniel Handler) y protagonizada por Neil Patrick Harris, ganador de los premios Emmy y Tony, Una serie de catastróficas desdichas relata la trágica historia de los huérfanos Baudelaire —Violet, Klaus y Sunny—, cuyo malvado tutor, el conde Olaf, no se detendrá ante nada para adueñarse de su herencia. Los hermanos tienen que adelantarse siempre a Olaf, desbaratando todos sus planes y argucias, para descubrir pistas sobre la misteriosa muerte de sus padres. (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
A Series of Unfortunate Events (TV Series)
Duración
50 min.
Guion
Emily Fox, Tatiana Suarez-Pico, Joe Tracz, Joshua Conkel, Daniel Handler (Libro: Daniel Handler)
Música
James Newton Howard, James Dooley, Chris Bacon, Sven Faulconer
Fotografía
Bernard Couture
Productora
Netflix / Paramount Television / The Sonnenfeld Company / What is the Question?. Distribuida por Netflix
Género
Serie de TV Aventuras Drama Fantástico Cine familiar
8
La Desdichada Odisea de los Niños entre Catastróficos Adultos
En la serie de libros "Una Serie de Catastróficas Desdichas" se suele desplegar un perverso y finísimo sentido del humor negro.
Su autor, Daniel Handler, alias Lemony Snicket, a menudo emplea esa forma de narrar no como algo planificado, sino como protección ante un mundo inhóspito y cruel, sin ninguna consideración hacia los niños que en él se encuentran.
Los adultos malvados existen, cuenta Snicket, nada que no supiéramos. Pero a veces pueden ganar, y salirse con la suya sin nadie que pueda impedirlo.

Algo que los tres Baudelaire aún no saben al principio de su triste historia.
Como cualquier niño, ellos solo piensan en sus propias cosas, pasan días nublados en la Playa Salada, y no se inquietan porque sus padres les manden dar un paseo fuera de casa.
Porque sus padres saben lo que se debe hacer, un adulto siempre va a saber eso, y no hay manera de que quieran aprovecharse de un niño.

La interesantísima película de 2004 con un magnífico Jim Carrey y un espectacular ambiente gótico quizá no resaltaba tanto el punto que esta no menos espectacular serie quiere destacar: lo duro que es darse cuenta, a tierna edad, de que el mundo es un lugar más frío y lleno de secretos de lo que hemos pensado.
Pero, al igual que la película, la serie elige tratarlo con el más resignado de los humores, sin embellecer nada pero tampoco subrayando todo lo malo que sucede.
Un contenido Lemony Snicket nos lleva de la mano por habitaciones polvorientas y túneles oscuros, estructuras pasadas de la historia que hemos querido que nos cuenten, cuidando nuestra ilusión y nuestra decepción, para que las moderemos siempre que sea necesario.
Otra señal, si se piensa bien, de que esta historia quiere tratar a su oyente con el mayor de los respetos, sin insultar a la inteligencia de quien está harto de oír los mismos finales felices de siempre.

Lemony Snicket sabe que necesitamos sus interrupciones, necesitamos atontar esta historia para tragarla, de lo triste y veraz que podría llegar a ser.
Tres niños huérfanos huyendo de las mentiras y manipulaciones de los adultos no podría ser de otra forma.

Así les acompañamos, en su deriva entre tutores de todos los pelajes y comportamientos, buenos o malos, pero siempre sin ganas de comprender a sus recién adoptados.
Los Baudelaire hablan e intentan hacerse entender, denunciando al horrible Conde Olaf (una grotesca y esforzadísima composición de un desatado Neil Patrick Harris), pero todas las veces reciben un "ya lo entenderéis cuando seáis mayores" o un "cómo habláis así a un adulto".
¿Un adulto de los que engañan y asesinan por una fortuna? ¿un adulto de los que guardan secretos potencialmente mortales? ¿adultos de los que crean sociedades secretas para un mundo mejor que dar a sus hijos y no lo consiguen?
Prefiero seguir siendo un niño inteligente como los Baudelaire que un adulto traicionero e ignorante como el Conde Olaf.

Siendo un niño, seguro que no se me escaparían los guiños autoconscientes de un relato como este, más inteligentes de lo que parece y agradecidamente agridulces en sus reflexiones.
Sin ir más lejos, me perdería toda la "ironía dramática" del episodio en el cine, dónde un cómplice Conde Olaf me está diciendo que para qué ir a ver dichosas películas subtituladas y con canciones, a cines lejos de mi casa, cuando puedo estar viendo esta serie desde la comodidad de mi cuenta Netflix.
No tendría por qué dar un juicio de sabiondo cuando la película acabe, apresurado e inflexible, como suelen hacer los adultos.

Claro que, siendo un niño, tampoco me llegaría a dar cuenta de que los momentos felices pueden dar lugar a otros tristes.
Por eso Snicket nos cuenta esta historia, para que ese adulto que somos pueda ayudar a entender ciertas cosas al niño todavía presente dentro de nosotros, como que esos momentos felices van a seguir existiendo, por muy mal que podamos pasarlo.
Por eso se vuelve a contar una historia como esta.

Que una nueva serie de catastróficas desdichas pueda continuar su funesto desarrollo es algo tan profundamente retorcido e irónico que el propio Lemony Snicket se habría llevado las manos a la cabeza de saberlo.
Pero así somos: nos encanta la pena, la tristeza y la desolación.

Siempre que vengan envueltas en la inspiradora historia de tres huérfanos que nunca se dejaron vencer por ellas.
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23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Humor negrísimo
Empecemos resumiendo: si no has visto la película, mejor, vas sin ideas preconcebidas; si la has visto y te gustó, la serie te va a encantar. Y si la peli te pareció infantil y/o incomprensible... pues nada. Corre a ver Perdidos o Westworld, o ya si vas en plan hardcore de la profundidad sesuda y vacía, Mr. Robot (con esto me he ganado un 80% de negativos :p).

Bromas aparte, se cuenta la historia de tres niños que quedan huérfanos al principio de la serie, debido a un incendio "accidental" en su casa. Los niños tienen habilidades únicas (inventora, experto en libros y... mordedora). Quedan a cargo del malvado conde Olaf, pariente suyo, que sólo quiere quedarse con la fortuna familiar mediante planes siniestros y retorcidos. Los niños van desbaratando sus planes y van de familiar en familiar, mientras Olaf les persigue disfrazándose cual Mortadelo y se los va cargando :p.

La ambientación, gótica, es muy muy similar a la película, cosa que se agradece, y no canta demasiado el croma. Los niños actores están bastante bien, aunque es importante hacer notar que el doblaje es nefasto: si podéis, ved la serie en versión original. El conde Olaf, que tenía a Jim Carrey haciendo sus payasadas en la película, aquí tiene al bueno de Neil Patrick Harris. Ambos lo hacen bien a su manera, aunque creo que Neil le da un toque más siniestro. No me gustó que para el bebé tiren continuamente de CGI: en la película resolvían sus apariciones de forma más graciosa.

En los ocho episodios que dura la primera temporada, no sientes en ningún momento que te estás comiendo un capítulo de relleno, y profundiza en la personalidad tanto de principales como de secundarios; mención especial al narrador, el propio Lemony Snicket, que con su sobriedad, comentarios sarcásticos y puntillismo con las palabras aporta el necesario tono amargo al visionado. También a la troupe de secuaces de Olaf, muy graciosos. Las dos gemelas, especialmente.

En todo momento, gracias al buen guión, se percibe el tono de desesperanza, rabia e impotencia que deben sentir los niños en sus circunstancias: los adultos no les creen y deben enfrentarse a un sinfín de desgracias debido a la ineptitud, avaricia o estupidez de los presuntamente encargados de su seguridad. Están solos en el mundo, y un psicópata les persigue. Terrorífico en algunos momentos Harris.

Resumiendo: una muy entretenida serie, si escarbas un poco en su aparente argumento infantil, sólo apta para amantes del humor negro.

Dejo en el spoiler algo que me gustó especialmente, y no esperaba.

PD: Me encanta la intro de los episodios.
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14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
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