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Mommy (2014)

Mommy
Trailer
7,5
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Sinopsis
En una Canadá ficticia, se aprueba una ley que permite que los padres incapaces de controlar a sus hijos problemáticos les internen en un centro especial. Sin embargo, Diane "Die" Despres, una madre viuda con carácter, decide educar ella misma a su hijo adolescente Steve, que padece ADHD y que puede llegar a resultar violento. Kyla, la vecina de enfrente de su casa, le ofrece su ayuda a Die. La relación entre los tres se hará cada vez más estrecha, surgiendo preguntas sobre el misterio de su vida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Mommy
Duración
139 min.
Estreno
5 de diciembre de 2014
Guion
Xavier Dolan
Música
Noia
Fotografía
André Turpin
Productora
Coproducción Canadá-Francia; Metafilms
Género
Drama Familia Distopía Adolescencia
8
Vivir
Xavier Dolan se ha hecho mayor. Ya no es aquel realizador inseguro que se dejaba intuir en "Yo maté a mi madre" o "Los amantes imaginarios", y si con su fantástica "Laurence Anyways" ya se confirmó como un tío con talento, algo que continuó en "Tom à la ferme", con "Mommy" se corona filmando su mejor película hasta la fecha. O al menos, eso es lo que me veo obligado a teclear tras verla por primera vez, pues es un film que a buen seguro requerirá de futuros visionados para sacarle todo el jugo que contiene. Filmada en 4:3, un recurso estético que puede parecer caprichoso pero que adquiere sentido a medida que progresa la película, Dolan construye la relación entre un hijo prolemático, su madre (la "mommy" del título) y la vecina de ambos, una maestra en pleno año sabático con problemas para comunicarse oralmente. El trabajo con el texto es extraordinario, eso por descontado, no vemos a personajes; sí a personas. Dolan desnuda a sus criaturas frente a nosotros con un estilo, ya sí, propio y reconocible. Por fin Dolan tiene un universo, no una amalgama de préstamos que era lo que se intuía en sus dos primeras obras.

"Laurence Anyways" fue capital por llevar hasta el extremo esos elementos 'prestados' de cineastas como Fassbinder, Kar-Wai, Godard, Truffaut, Haynes o incluso Almodóvar y hacerlos propios. Con "Mommy" la cosa ya es propia: ralentis, un dominio absoluto del uso de la música como columna vertebral de su obra, incorporando algunos temas musicales que por conocidos no pierden entidad; todo lo contrario, adquieren un nuevo significado, como ocurría -por citar otro trabajo excepcional y suicida- en "Spring Breakers" con su "Everytime". Aquí la cosa funciona en la misma medida: la música sirve como acto de liberación, lo que en conjunción con la imagen forma un equilibrio ridículamente perfecto. Dolan ya sabe a lo que juega, y es honesto al no ponerse frente a la cámara y limitarse a mover a sus actores desde detrás de ésta. Antoine Oliver Pinon es la mayor sorpresa como este adolescente problemático con incapacidad para gestionar su ira, es capaz de transmitir sin hablar, generar estados de ánimo en cada momento. Tiene futuro.

Pero la mejor parte cae por parte de los nombres femeninos. Suzanne Clément era lo mejor de Laurence Anyways, donde hacía un trabajo maravilloso en numerosos registros; aquí vuelve a repetirlo aunque puede lucirse menos, y es que la carga de la película recae sobre los hombros de una inconmensurable Anne Dorval. Su 'madre' está llena de claroscuros, es divertida cuando debe, aterradora cuando así lo requiere el papel, encuentra el equilibrio entre hacer reir y llorar. El papel ayuda porque está escrito de forma magistral; cualquier actriz mataría por poder sacar adelante algo así. No me extraña, visto lo visto, que Jessica Chastain haya fichado ya para rodar con Dolan en su próxima película. Pero bueno, eso es otra historia. El caso es que "Mommy" por fin confirma a Dolan como un autor a seguir de forma decisiva de aquí en adelante.

Si tan sólo es capaz de rodar una o dos películas más en toda su carrera con la intensidad emocional, rigor en la construcción de personajes y realización ajustada a las necesidades, podríamos hablar de un artista enorme, y quizá el cineasta canadiense más interesante de lo que va de siglo XXI. No me olvido de Denis Villeneuve pero es que su cine, aún siendo personal y de calidad, transita por un camino totalmente opuesto al de Dolan, que se refleja en cada una de sus obras con una desnudez que asusta. ¿Miedo al ridículo? En absoluto. Pero es que no debería porque sus habilidades van más allá de lo que se puede anticipar a simple vista. En "Mommy", sólo por el uso de la banda sonora, se confirma que tiene un talento nato para crear musicalidad no sólo a nivel sonoro sino de pura imagen; que puede manejar el ritmo como si llevase toda la vida haciendo esto. No sé lo que nos depara el futuro con respecto a Dolan, pero sólo sé una cosa: yo estaré ahí para comprobarlo. "Mommy" es una película para volver a ver, reflexionar, emocionarse y dejarse llevar. Espectacular.
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101 de 123 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El corazón es un chicle de elasticidad limitada
Si el músculo del corazón fuera como un chicle, que se encoge y se estira, que se infla y explota y que vuelve a encogerse, el cineasta Xavier Dolan sería un virtuoso haciendo pompas inmensas (intensas) después de masticar y marear los sentimientos del espectador.

Mommy, la última película del joven canadiense, usa como materia prima el amor de una madre: lo acaricia haciéndolo ceder y lo aplasta, poniendo a prueba sus límites. Poniendo a prueba también, las emociones del público.
¿Cuánto más puede dar de sí un chicle desgastado? ¿Hasta dónde es capaz de replegarse un corazón cada vez más encogido? Xavier Dolan hace uso de todos los elementos tradicionales que cualquier director de cine tiene a su alcance, y juega con ellos como quiere, como nadie lo impide, para elaborar su película (solo suya, indiscutible). Ya sea utilizando el formato cuadrado, usando bandas sonoras superpuestas o introduciendo escenas pictóricas cargadas de poesía. Séptimo arte en todo su esplendor.
Hay pocas películas que demuestren que el cine, también es un arte. Donde se arriesga, y donde de vez en cuando hay autenticidad.
Mommy, es una prueba fehaciente de que en el cine de autoría joven hay algo más que cuatro modernuras sin pies ni cabeza. Aquí, todo está justificado. Pero ésta, es una película excepcional. Sus protagonistas viven asfixiados por las circunstancias: Diane es una cuarentona sin elegancia ni trabajo; Steve, un adolescente problemático al que da miedo acercarse; y Kyla, una profesora tartamuda que ha perdido toda la confianza en sí misma. Tres personajes de personalidad arrolladora interpretados por tres actores de una fuerza desmesurada, que no dejarán respirar durante las dos horas y 20 minutos del metraje.
Además, el estilo de Xavier Dolan contribuirá a que el espectador sienta junto a ellos la angustia y la esperanza: planos muy cerrados, uso del fuera de campo, escenas estáticas, cámara lenta, y una banda sonora sin prejuicios que reúne temas variados que van desde Celine Dion hasta Vivaldi. Quizás el uso que hace Dolan de la bansa sonora defina su trabajo: hace lo que quiere, reuniendo aquellos elementos que le inspiran, para contar su historia de la manera más completa. Por ejemplo, en Mommy, pueden reconocerse dos alusiones a Titanic, película por la que Xavier Dolan ha expresado su admiración en entrevistas y ruedas de prensa.

A Xavier Dolan lo llaman “el enfant terrible”, y no sin motivos. Mommy contiene una de las escenas más emocionantes y únicas que se hayan podido ver en el cine. Si te contaron el final de Los Otros, o El sexto sentido, corre a descubrir qué encierra Mommy en su formato cuadrado, y deja de leer críticas de cine.
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72 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil