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El mayordomo (2013)

Sinopsis
Cecil Gaines (Forest Whitaker) fue mayordomo jefe de la Casa Blanca durante el mandato de ocho presidentes (1952-1986), lo que le permitió ser testigo directo de la historia política y racial de los Estados Unidos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Lee Daniels' The Butler
Duración
132 min.
Estreno
11 de octubre de 2013
Guion
Lee Daniels, Danny Strong
Música
Rodrigo Leão
Fotografía
Andrew Dunn
Productora
The Weinstein Company / Laura Ziskin Productions / Windy Hill Pictures
Género
Drama Basado en hechos reales Histórico Racismo Años 50 Años 60 Años 70 Años 80
Grupos  Novedad
Presidentes EEUU (Biopics)
5
Producto prefabricado que hace un zafio inventario de injusticias raciales
Esta cinta deja bastante insatisfecho, sabe a poco, está hecha con políticamente correctas intenciones, presenta una dolorosa situación de abusos raciales pero todo suena a tópico, a regurgitación trillada, demasiado construida y falta de vigor. Lo que vemos nos impacta (la violencia racial es siempre dolorosa y atroz) y hasta nos conmueve, pero lo que habría sido una película arriesgada o novedosa hace cincuenta años, se queda en un catálogo de buenas intenciones, malas prácticas, mojigatería social y afán de superación donde falta genuino desgarro y verdadero espíritu transgresor. Todo se queda a un nivel superficial, masivo e industrial, pero como confirmando lo que ya sabemos (los negros pasaron las de Caín en el país de las oportunidades) y sin revelar o desvelar nada que nos sorprenda u ofusque con su tono o intensidad.

Y es una pena, porque semejante reparto (por lo general, desaprovechado) daría juego para mucho más, pero se queda en bastante menos, en fuego fatuo de artificio, en salva brillante de tributo institucional… mucho ruido para tan pocas nueces. Como casi todas las películas que recorren ochenta años en la vida de una persona (aquí vamos de 1926 hasta 2008) la narración peca de anecdótica y fragmentaria, sin llegar a atrapar en ningún momento, todo lo que vemos está ‘bien’, pero podríamos haber visto algo diferente y también habría estado ‘bien’, es decir, que es una mera acumulación de episodios que nada aportan a la idea central que se repite machaconamente (¡pero cuanto han sufrido los afligidos negros!), sin importar mucho ni desbaratar nada.

Casi lo más entretenido es ver desfilar al impresionante reparto en cometidos exiguos y decorativos (sobresalen, aunque aportando poca sustancia, John Cusack, Jane Fonda, James Marsden, Vanessa Redgrave, Alan Rickman o Alex Pettyfer) y si bien el protagonismo absoluto recae en un inexpresivo Forest Whitaker, las buenas críticas se las ha llevado, unánimemente, Oprah Winfrey, a mi entender de forma arbitraria y desmedida. Su composición es correcta pero tan superficial y vulgar que apenas remonta el vuelo y tanto elogio parece más circunstancial ('por ser vos quien sois') que sincero.

Lo dicho, se deja ver, no es ofensiva ni produce rechazo pero se queda corta y no aporta nada interesante. Es un merengue a punto de ser indigesto, con un exceso de azúcar (mirando de reojo a la taquilla) y un déficit total de profundidad o intensidad. Bastante superflua y adocenada. Prescindible.
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93 de 114 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
El algodón sí engaña
“The butler” se presenta como la crónica sentimental de un trozo de la reciente historia de los Estados Unidos visto a través de los ojos de su protagonista, un hombre humilde que, sin embargo asiste en primera fila al devenir de acontecimientos históricos que cambian la fisonomía de su país. Algo así como un Forrest Gump negro, vaya, aunque en esta ocasión no se trata de un personaje de ficción sino real. Cecil Gaines entró a formar parte del servicio doméstico de la Casa Blanca en 1952, y permaneció allí hasta 1986 viendo desfilar por el despacho oval a siete presidentes. Esta es su vida, o al menos pretende serlo.

Pronto descubrimos que a Lee Daniels le viene grande contarnos esta historia. Bajo el auspicio y protección, eso sí, de los todopoderosos hermanos Weinstein, el director no acierta en ningún momento con el tono que debe dar a su película. El “nuevo Spike Lee” centra su mirada en la lucha por los derechos civiles de los negros y dedica su obra a quienes pelearon por conquistarlos. Esta subjetividad y este sesgo no hacen sino restarle credibilidad al relato. La cinta pasa de puntillas por episodios cruciales del siglo XX norteamericano como el Watergate o Vietnam (a pesar de que afecta de modo directo a la intrahistoria de la familia protagonista). No es cuestión de que no se puedan condensar tres décadas de historia en dos horas y media de metraje; el propio Zemeckis abarcaba un período mayor en su oscarizada película y con mejores resultados además. Aquí las elipsis no funcionan, están mal construidas; es flagrante el episodio de la Administración Carter que se despacha con un montaje de imágenes de archivo, y ni siquiera aparece un actor interpretando al personaje (¿acaso no encontraron un “doble” como en el resto de los casos?). Tampoco aparece citado el reverendo Jesse Jackson, una figura clave en la lucha por los derechos civiles de la gente de color en los primeros ochenta.

De acuerdo, es una crónica sentimental, lo que importa es la historia de nuestro mayordomo. Daniels decide sacrificar el rigor por la emotividad, que en su caso se torna casi siempre en sensiblería. Hay escenas rodadas con cierto nervio – el ataque al Autobús de la Libertad, la cena con el hijo universitario y su novia- pero no es lo habitual. A destacar la meritoria interpretación de Forrest Whitaker al lado de una a veces sobreactuada Oprah Winfrey. Ambos rodeados por un plantel de estrellas que en algunos casos solo pasan por ahí y escasamente nos dan tiempo a que los reconozcamos. El juego del “who is who” es divertido, aunque en ocasiones puede resultar hasta incluso un poco ridículo.
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41 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil