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Las canciones de amor (2007)

Las canciones de amor
Trailer
6,8
1.253
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Sinopsis
Todas las canciones de amor hablan de lo mismo: 'Hay demasiada gente que te quiere'... 'No podría vivir sin ti'... 'Sorry Angel'... "Las canciones de amor", la interpretación musical de tres amantes en París, habla también de estas cosas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Les chansons d'amour
Duración
100 min.
Guion
Christophe Honoré
Música
Alex Beaupain
Fotografía
Rémy Chevrin
Productora
Alma Films
Género
Musical Romance Drama Drama romántico Amistad Celos Homosexualidad
8
Aime-moi moins mais aime-moi longtemps
Quiéreme menos, pero quiéreme durante mucho tiempo, es una frase agridulce y mensaje de una película que quiere dejarse colgada de esa forma: tiene la parte de jugueteo pero también de restarle importancia a las cosas, trivializar lo grave pero sin dejar de lado lo hondo, porque la tristeza sigue ahí. El protagonista no pretende reemplazar el vacío que deja la pérdida de su amada, pero trata de seguir con el gesto de quien sonríe de lado, mueca afirmativa, condescendiente. Se deja llevar como un barco de papel a la deriva.

Ahí entran los otros personajes y las búsquedas y zigzags de las vivencias que se turnan por chocar contra él, el protagonista que se deja caer como una piedra en una pendiente. Y no se cierra la oportunidad de que una mirada o un cruce de palabras de paso para tocar la epidermis del protagonista, que se dejará consolar aunque no dirá nunca a estos personajes lo que nos dice a nosotros cuando está solo. Como la canción de tristeza y cara triste que ejecuta caminando por las mismas calles y recordando a su chica.

Las canciones no están pegadas tras cortes abruptos, son suaves y naturales y de gran calidad musical. La lluvia, el amor y la tristeza son sus temas.
No me suelen gustar los musicales, pero esta película calza las canciones de forma tan real que pudiera imaginar que si la película fuera una grabación de la vida, cada canción sería un descubrimiento (como si abriéramos la cortina) de las mentes de sus personajes, verdaderos monólogos silentes musicalizados.
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22 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un París sinestésico, nocturno y libertino
Uno de los aspectos que más destacan los críticos del cine de Almodóvar es su capacidad por conjugar lo sublime con lo ridículo, una idea que se repite en casi todas las reseñas y que han tomado para sí todos los cinéfilos que intentan adentrarse en el complejo mundo fílmico del manchego. Esa idea también se podría aplicar al cine de Christophe Honoré: sus películas se debaten entre una tensión lírica y otra sexual, sin posibilidad de una narrativa convencional, en línea recta, con su particular sujeto, verbo y predicado; su presentación, nudo y desenlace.

Así, llena de fugas, contradicciones y digresiones discurre Les chansons d'amour, una película provocadora, caótica y desordenada, capaz de encandilar y enervar a partes iguales. Como ocurre con Almodóvar, hay ciertas escenas que uno no sabe si fueron concebidas para provocar la risa o invocar el llanto, y de hecho esa inestabilidad, ese no saber qué ocurrirá en la escena siguiente, es lo que sustenta un film frágil, homenaje a la chanson française y encantada del carácter libertino de su estructura y de sus protagonistas. Con Honoré nunca hay personajes en el sentido estricto del término: más bien conceptos, ideas, siluetas que esconden un alma inquieta, ángeles de formas etéreas (y heteras, y homosexuales) que se enredan y desenmarañan a gusto del realizador. Honoré vuelve al concepto y prescinde del cuerpo de sus criaturas: por eso sus escenas sexuales son tan sutiles, más insinuadoras que explícitas, más románticas que físicas, como si el francés estuviese enamorado del amor en mayúsculas, y no de sus enamorados.

La vida en su explosión más colorista y la muerte en su expresión más sombría se juntan como tantos otros antónimos que Honoré toma para sí, atrayendo todos los polos opuestos posibles. De esta mezcla de tonos y referencias sale una película que tiene mucho de la Nouvelle Vague y de Audrey Hepburn, de Jules et Jim y de Los paraguas de Chesburgo, del vodevil y del papel cuché, también de Almodóvar. Honoré viene a decirnos que todos necesitamos de alguien que nos dé cobijo en los momentos alegres y tristes, que la soledad es tan irremediable como terrorífica. Llena de rimas o de ripios según quien la mire, pero en todo caso portadora de una inconfundible personalidad.

Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities http://cachecine.blogspot.com
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil