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La hora final (1959)

6,7
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Sinopsis
Un holocausto nuclear ha aniquilado casi por completo a los seres humanos, excepto a un grupo de personas que viven en Australia. Gregory Peck es el comandante de un submarino cuya misión consiste en buscar a los supervivientes. Mientras tanto, la nube radioactiva que ya ha destruido el hemisferio norte, se va acercando al último enclave humano. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
On the Beach
Duración
134 min.
Guion
John Paxton (Novela: Nevil Shute)
Música
Ernest Gold
Fotografía
Giuseppe Rotunno, Daniel L. Fapp (B&W)
Productora
Stanley Kramer Productions
Género
Drama Catástrofes Holocausto nuclear Submarinos
"Una cinta claustrofóbica, intensa y con una maravillosa interpretación de Anthony Perkins"
[Diario El País]
"Sórdida, angustiosa y asfixiante intriga de espíritu antinuclear, que atrapa al espectador y le sumerge en un grupo de personajes que tras una guerra nuclear se enfrenta a un mundo en el que la raza humana ha sido aniquilada, mientras sólo esperan que la nube radioactiva caiga sobre ellos."
[Diario El País]
8
Stanley Kramer
Ya es hora de reconocer la labor de este importante productor y maravilloso director.
Stanley Kramer realiza películas que rezuman pasión y dedicación al oficio, auténticas piezas maestras, colosales ( p. ej. Vencedores o vencidos ).

La hora final se compone de un rosario de actuaciones entregadas y memorables que crean una obra difícilmente olvidable ( la expresión de Perkins ante la duda del suicidio, la enajenación de Peck al recordar a su familia, la desdicha y la pasión de Ava Gardner, el Último sueño de Astaire...).

El tempo narrativo se sostiene de manera excelente entremezclándose momentos desesperadamente románticos con otros terriblemente dramáticos. La fotografía es maravillosa ( el beso de Gardner y Peck junto al mar es imperecedero en mi memoria ), la música ( Ernerst Goild ) remarca con acierto las intenciones del director y la realización de Kramer incide en su técnica favorita: el zoom hacia el rostro de los personmajes para profundizar en sus sentimientos.
El guión es un poco tópico, pero la mano maestra de Kramer y el reparto le confieren una profundidad notable.

Quien desee ver una película excelentemente actuada, filmada y realizada con amor al oficio que consiga visionar este filme que a la vez es romántico, dramático, demagógico, directo, sincero, presuntuoso, brillante, apático, apasionado: tal es su grandeza.
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29 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Y yo con estos pelos!!!
“On the beach” es lenta, agónica, desoladora. A ratos, surrealista incluso. La humanidad está en vías de extinción a causa de una hecatombe nuclear y los protagonistas de la peli se comportan con una sobriedad y circunspección encomiables. Insólito. Salvo puntuales brotes de desesperación, parece como si la humanidad entera acatara con resignación y comedimiento franciscano su tremebunda autodestrucción.

Gregory Peck resulta, en ese sentido, paradigmático. Su rectitud e integridad no tan sólo me chocan por inconcebibles sino que, por si fuera poco, reducen la carga dramática del film inculcándonos un comportamiento ejemplar del todo anormal e inverosímil. Quizás por esta sencilla razón me ofrecen mayor credibilidad Julian (Fred Astaire) y Moira (Ava Gardner). Adictos a la botella, exteriorizan con mayor naturalidad su amargo lastre vital y son capaces de desinhibirse como haría cualquier hijo de vecino en circunstancias similares. Ava, además, está espléndida. El magnetismo y la sinuosidad de sus vertiginosas curvas la hacen acreedora indiscutible de aquella célebre coletilla que la definía como “el animal más bello del mundo”.

No siendo la octava maravilla, la peli es, por lo menos, correcta e interesante. Kramer resuelve la papeleta en el último tercio del film, donde la compostura marcial deja paso a un sentimiento global poético o emotivo mucho más acorde para narrar con cierta coherencia el inexorable ocaso de la especie humana. Todo ello amenizado por un implacable “Waltzing Matilda” que se convierte en la machacona banda sonora de la película reivindicando, además, la identidad nacional del último reducto habitable del planeta.

¿Mis tres últimos deseos?. Conducir un Ferrari, calzarme a Ava... y sobrevivir!!!
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26 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil