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Pickpocket (1959)

Pickpocket
Trailer
7,6
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Sinopsis
Michel es un carterista que no roba por necesidad como tampoco lo hace por vicio; no es cleptómano, roba para darse a sí mismo un valor, porque el robo es el medio de expresar sus sentimientos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Pickpocket
Duración
75 min.
Guion
Robert Bresson
Música
Jean-Baptiste Lully
Fotografía
Léonce-Henri Burel (B&W)
Productora
Compagnie Cinématographique de France
Género
Drama Romance Robos & Atracos
"Junto a 'Un condenado a muerte se ha escapado', dos de las cosas más hermosas que le han ocurrido al cine europeo."
[Diario El Mundo]
Título en Latinoamérica: "El carterista".
[FilmAffinity]
7
Haz visible aquello que sin ti jamás hubiera sido posible ver.
Las secuencias de los robos y de los entrenamientos son un auténtico documental sobre los carteristas, rodadas con precisión y sin énfasis en los casi inexistentes movimientos de cámara, buscando la esencia y la pureza en la ejecución pero generando tensión. La forma de llegar al espectador es fría y calculadora, es una cinta que ha de vivirse de forma intensamente emocional (no tiene otro sentido ya que narrativamente no va a enganchar por su afán de reducir al máximo) pero que se nos presenta de forma cerebral sin exageración en la representación de los actores ni en la forma de rodar; como la literatura existencialista, donde la condición humana es representada con una prosa impávida y casi geométrica que trata de trascender para, mediante ella, llevar a la reflexión. El uso de la elipsis encaja particularmente bien con la economía de esta película eliminando lo accesorio e, incluso, lo no tan accesorio. Bresson trató de alejarse de lo teatral empleando un montaje agresivo, usando el fuera de campo..., es decir, usando recursos puramente cinematográficos y alejándose de un cine clásico más explicativo y redundante. Con ello busca completar la realidad sin desvirtuarla, mostrando lo eterno (como decía el propio Bresson en un alarde de prudencia y modestia) y trascendiendo lo que se muestra. Por tanto todo lo que suene a explicación sobra en su cine.

Además de su inspiración dostoyevskiana (esa “justificación” del crimen, la negación de la mediocridad...), veo puntos en común con el existencialismo (si hubiera que adaptar a Sartre al cine sería de esta forma), pero también hay un acusado naturalismo en la ausencia de artificio, en el uso de actores no profesionales...

La historia está reducida casi al mínimo, sin detalles en la investigación policial, en la descripción de personajes... Los personajes están, no actúan, fluyen simplemente en torno a miradas y gestos fatigados, se dicen poco y sólo para aquello que no puede expresar la imagen y además se dice sin énfasis, confiando en que las palabras completen lo que de esos gestos y del tono de la cinta ya se deduce, pero que no sean las palabras o la forma de decirlas lo que determine la intensidad de la escena ni su significado (que es lo habitual) y así evitar que su cine sea pura “representación”. El diálogo, según Bresson, podría privar a sus imágenes de autenticidad al despojarlas de “neutralidad”, y no lograr alcanzar la esencia que buscaba y que iba mucho más allá de una mera interpretación creíble o con la que el espectador pudiera conectar; el espectador debía tener una “revelación” más que una conexión. Por ello los actores debían ser “modelos” y no intérpretes, y el director ha de tratar de aprehender lo que esos modelos esconden y no trabajar un personaje (que es lo que normalmente se hace) inventándolo.
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132 de 143 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
EL LARGO Y TORTUOSO CAMINO
La película comienza con un aviso del director:
"Este no es un film policíaco. El autor quiere exprimir, a través de imágenes y sonidos, la pesadilla de un joven empujado por su debilidad a la aventura del hurto, para la cual no estaba hecho. Sólo esta aventura, atravesando caminos desconocidos, reunirá dos almas que, sin ella, probablemente nunca se habrían conocido".
Por la relación del protagonista con el delito, el argumento se emparenta con el de "Crimen y castigo", de Dostoievski: Michel, un joven intelectual nihilista, vive entre libros en una mugrienta buhardilla parisina, y no tiene intención de buscar empleo. Piensa que en toda sociedad hay individuos excepcionales, superiores, que no tienen por qué obedecer las normas generales. Incluso se lo discute a un comisario con quien suele coincidir en el bar.
Para comprobar si está por encima de la ley, se inicia en el carterismo, aplicándose a fondo, dispuesto a aprender, a perfeccionarse como un prestidigitador.
Al mismo tiempo, intenta mantener trato de apariencia normal con un amigo honrado, con la joven Jeanne (Marika Green, de belleza angélica) y con el policía.
Michel juega con fuego, apura la comprobación de su inmunidad, su presunta bula de individuo superior.

Con sobriedad imponente, "Pickpocket" trata del libre albedrío: la responsabilidad moral sobre los actos individuales, ante la sociedad y ante la propia conciencia.
El credo jansenista de su director influye en una óptica cinematográfica orientada a lo preciso y exacto antes que a lo bello. Nada de efusiones ni lirismos. Tampoco psicología ni símbolos. Ni teatralidad: para atajar cualquier sofisticación, Bresson trabajaba con actores no profesionales; amigos suyos o gente escogida por la calle.
Un montaje implacablemente dirigido a la máxima simplificación encaja con rigor cada pieza en su sitio, al milímetro. Algunas secuencias funcionan como un ballet, cronometrando cada movimiento, hasta los de manos y dedos, como ocurre en las descripciones-reportaje de las operaciones coordinadas de los carteristas.
La escenificación, austera hasta el límite, vuelve casi abstracto el relato, que en verdad no puede resultar más ajeno a lo policíaco o lo realista, aunque no por ello deja de ir ganando tensión en su desarrollo.
En el mundo de Bresson los lacónicos personajes se mueven hieráticamente, como si más que caminar se deslizaran. A menudo, sin terminar sus breves conversaciones callan y echan a andar hacia el fondo, muy derechos. Durante esos silencios la película se carga de enigma.
Es un mundo de severa y desnuda poesía, derivada del enfoque trascendente del autor.

Una propuesta, pues, muy seria (a veces rígida por lo demasiado seria), sin concesiones. Pero si el espectador se mantiene atento a la 'aventura' narrada, puede vivir una intensa y profunda experiencia, de un orden más espiritual que estético.
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94 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil