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Ted (2012)

Ted
Trailer
5,5
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Sinopsis
Cuando John Bennett (Mark Wahlberg) era pequeño, deseaba que su osito de peluche Ted fuera un oso de verdad y, por desgracia, su sueño se hizo realidad. Más de veinte años después, Ted sigue con John y saca de quicio a su novia Lori, que empieza a perder la paciencia. Para colmo, a John no parece preocuparle su futuro profesional y se pasa la vida fumando porros con Ted. A pesar de ello, John intenta alcanzar la madurez, pero parece que para conseguirlo le resulta indispensable la ayuda de Ted. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Ted
Duración
106 min.
Estreno
10 de agosto de 2012
Guion
Seth MacFarlane, Alec Sulkin, Wellesley Wild
Música
Walter Murphy
Fotografía
Michael Barrett
Productora
Universal Pictures / Media Rights Capital
Género
Comedia Fantástico Comedia negra Comedia romántica Realismo mágico Osos Animales
7
Imposibilidades, homenajes y reformulaciones
El desentierro de los 80 en la gran pantalla está trayendo todo tipo de acercamientos que quedan guiados y unificados en la sendas de John Hughes, Robert Zemeckis y Steven Spielberg. Pero por mucho que se hablara de la spielbergiana “Super 8” de J.J. Abrams el mismo año “Paul” de Greg Mottola intentaba reformular la imposibilidad de crecimiento en el detalle del homenaje, utilizando a un personaje digital (icónico, como un alienígena) ‘corrompido’ y mal hablado por su estancia en la Tierra. En “Big” de Penny Marshall un preadolescente se ‘transformaba’ en Tom Hanks gracias a un deseo cumplido, pero acababa siendo un crío atrapado en el cuerpo de un adulto. Realmente el cine de los 80 parece congelado, atrapado y enraizado en nuestra infancia sin posibilidad de crecimiento o renovación: renegamos de los remakes pero al mismo tiempo tememos volver al material original para mantener a salvo nuestra inocencia y recuerdos.

El planteamiento de “Ted” pasa directamente por la mente de Seth MacFarlane. Se trata de un proyecto inicialmente pensado para conformar una serie de animación que finalmente acabó teniendo cabida como largometraje con actores reales. La imposibilidad de llevar a la gran pantalla el espíritu de “Los Simpsons” o “Padre de familia”, y del crecimiento interno y los personajes que las protagonizan, hace que el filme que protagoniza un oso de peluche ‘reanimado’ por el deseo de un niño recree dicha posibilidad y milagro. Nos encontramos ante ficciones inmóviles, condenadas a capturar un momento sin que sus personajes puedan crecer, al contrario de los que impone la ficción televisiva tradicional con actores reales. Tal vez por eso en “Ted” el choque de ambos mundos provoque la necesidad interior de MacFarlane de mostrar cierto avance y se plasme en la posibilidad de la imposibilidad, en el milagro como única explicación. Se ha convertido en nuestra tormenta (y tormento) personal.

Muchos somos hijos de los ochenta y parece que Hollywood es consciente de ese target nostálgico y emocional. Este año han desenterrado “21 Jump Street” para convertir “Infiltrados en clase” en uno de los éxitos en taquilla de la comedia de institutos bajo el patrón del R-Rated. “Ted” ha decidido moverse en un argumento previsible y facilón, tan trillado como complaciente para trazar la línea de la (im)posibilidad y de niños-adolescentes y peluches atrapados en cuerpos, ya sean adultos o muñecos ‘diabólicos’. El filme de MacFarlane no ofrece una originalidad argumental más allá de construir una fábula guiada por el humor de trazo grueso. A algunos les recordará a “Tú, yo y ahora... Dupree” (comparten cameo de Lance Armstrong, aunque en el caso de “Ted” sea meramente ‘testicular’) y a otros a la serie “Wilfred” (sobre todo esas conversaciones en el sofá poniéndose hasta arriba de hierba). Pero “Ted” quiere profundizar en el crecimiento y deformación del homenaje. Desde Tom Skerritt o Sam J. Jones, para reivindicar el lado trash de “Flash Gordon”, sumado a un nutrido número de cameos, MacFarlane demuestra que lo que funciona en la comedia es el humor: aquí 100% “Padre de familia” para regocijo de un completo catálogo funcional de chistes y referencias durante un compensado metraje. Algunos criticarán su humor escatológico pero, ¿qué se puede asociar a “Jack y su gemela” salvo cuatro putas y un mojón? “Ted” también guarda un lado nostálgico y emocional, ese que deberían tener en común tanto los políticos, banqueros como los vendedores de crack. Algunos se hacen mayores sobreponiéndose a tormentas y otros esperando que acaben de hacer temporadas “Los Simpson”. Es ley de vida. La estupenda cinta de John Bennett confirma, además, que no podemos mirar al futuro sin arrastrar con nosotros el pasado, porque la nostalgia siempre nos debe guiar hacia la madurez.
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69 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¿Conoces a Ted?
El punto de partida no podría ser, posiblemente, más atractivo. Con pocos minutos de metraje, Ted se convierte en el peluche más adorable desde el Kong de Peter Jackson (recuerden que el osito de 'Toy Story 3' era un hijo de p*** de cuidado). Además, el estilo de MacFarlane resulta visible para cualquiera que no sea ajeno a sus creaciones televisivas, aunque haya dejado atrás el papel y el lápiz.

Las buenas noticias corren a cargo de una hilaridad que, como se esperaba, resulta certera en sus referencias culturales, bien seas generación MTV o generación 'Flash Gordon' (el leitmotiv más efectivo de la cinta). Tampoco escatima en humor burro, algo normal y necesario al tratarse de un oso guarroso adicto a la maría. Pero lo positivo, prácticamente, acaba aquí.

MacFarlane no se ha conformado con adaptar su humor agresivo a la gran pantalla, sino que ha querido aderezarlo con una historia de sentimientos e inmadurez generacional que huele a terriblemente vista y oída y que jamás encuentra demasiado hueco para respirar cómodamente pareja a su comicidad (algo que no ocurría, por ejemplo, con la reciente 'American Pie: El reencuentro'). Este constante desequilibrio entre risa y seriedad genera constantes desvíos en la historia, afectando al ritmo y la empatía de la misma y trastocando, en definitiva, el espíritu lúdico que regía a priori la película. Su idea singular se torna en cine convencional, previsible, aunque resulte forzoso reconocerlo.

Una lástima. Para ver hilaridad emotiva, 'Los Simpson' (hasta la temporada 11, ésta incluída).
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54 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil
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