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Siete días de mayo (1964)

7,5
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Sinopsis
En plena Guerra Fría, se sospecha que un enigmático general pretende derrocar al Presidente de EE.UU. por medio de un golpe de estado. El Presidente dispone sólo de siete días para encontrar pruebas que le permitan abortar el golpe. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Seven Days in May
Duración
120 min.
Guion
Rod Serling (Novela: Fletcher Knebel, Charles Waldo Bailey II)
Música
Jerry Goldsmith
Fotografía
Ellsworth Fredricks (B&W)
Productora
Seven Arts / Joel Productions
Género
Thriller Intriga Política Ejército Guerra Fría
9
Siete razones por las que deberías verla (9.3)
(1) Es una de las cuatro películas míticas de Frankenheimer, cuyas revisiones son habituales en asignaturas de análisis fílmico (sobre todo en las planificadas por profesores de tendencias clásicas). Se trata de uno de sus trabajos más sobrios: sin alardes visuales —no los pedía el guión—, pero con abundantes muestras de su innata destreza en la composición del plano.

(2) La historia, una intriga política cercana a la distopía (la novela sitúa la acción doce años después de su publicación en 1962 y describe una cúpula gubernamental totalmente ficticia) en la que un tratado de desarme con el que el presidente estadounidense pretende poner fin a la Guerra Fría divide a la población hasta tal extremo que una facción militar estima necesario un golpe de Estado, parece escrita a la medida del director, y no sólo por sus cualidades como cineasta, sino porque conocía de primera mano el protocolo y la ética militares (llegó a teniente en las Fuerzas Aéreas durante la Guerra de Corea).

(3) Un guión con sus piezas perfectamente ensambladas. Uno de esos juegos geométricos precisos que rozan la perfección en los que parece oírse el tictac del metrónomo.

(4) ¡Kirk Douglas, Burt Lancaster y Ava Gardner juntos! ¡Casi ná! Pregúntale a cada espectador cuál de los tres lo hace mejor, a su juicio, en este película, y obtendrás respuestas dispares. ¿Y si te digo que los secundarios incluso les superan? Edmond O'Brien en el papel de senador de confianza y Fredric March en el de presidente acapararon la mayoría de reconocimientos, y se lo merecían.

(5) Fotografía y dirección artística tan perfectamente compenetrados que fueron nominados al Oscar.

(6) La música. Es de Goldsmith. Apenas refuerza un par de escenas, pero ahí está.

(7) Podría ser para ti una de esas obras maestras inesperadas, de ésas que nunca están en las listas de las 100 mejores películas según la crítica especializada, pero no por falta de méritos.

===

Las siete excusas que justificarían no verla:

(1) Haberla visto ya.
(2) Estar ciego, en estado vegetativo o haber perdido el sentido del (buen) gusto.
(3) Ser víctima de un complot a nivel mundial cuyo más firme propósito sea ocultar la existencia de esta película.
(4) Haber naufragado en una isla desierta.
(5) Ser víctima de un secuestro o de una abducción alienígena.
(6) Ser padre de octillizos.
(7) Estar muerto.
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67 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La sombra del fascismo
La firma de un tratato antinuclear con los soviéticos agita las calmadas aguas de Washington, enfureciendo a los grupos conservadores y la élite militar. La democracia más antigua de mundo puede estar en peligro de extinción.

En un mundo polarizado en dos grandes bloques cada gesto de acercamiento es una muestra de fragilidad para quienes quieren alimentar el autoritarismo como opición política. “Siete Dias de Mayo” nos enseña qué estrecha es la línea que separa la democracia del dogamatismo y lo alargada que puede ser la sombra del fascismo.

Fankenhemier nos alerta de que la supuesta seguridad de la sociedad occidental es una quimera. Está visión deseperanzada parece un continuo en la obra del director, que también desarrollaría más adelante con “El mensajero del Miedo” y “Plan Diabólico” (siempre en blanco y negro). En “Siete Días de Mayo” la amenza se cierne sobre los cimientos del sistema y el bien más preciado de los norteamericanos: su Constitución de 1776.

El filme gira en torno a la figura del General Scott (Burt Lancaster) que cumple a la perfección con su papel de “halcón”. Le acompañan en la interpretación las “palomas” Kirk Douglas y Frederich March como Coronel Cassey y presidente de los Estados Unidos respectivamente.
La discusión entre el General Scott y el Presidente en el despacho oval es el culmen de la película, repleta de frases entre líneas que sustancian todo el metraje.
Obtuvo dos nominaciones a los Oscar: Edmon O’Brien para mejor actor de reparto y mejor dirección artística en blanco y negro.
Recomendable para los que creen que la democracia es el Shangri-La.
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37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil