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Cuando tienes 17 años (2016)

Sinopsis
Damien, hijo de un soldado, vive en un cuartel del sudoeste francés con su madre, que es médico, mientras que su padre está en misión militar en África Central. En el instituto sufre el maltrato de uno de sus compañeros, Tom, cuya madre adoptiva está enferma. La repulsión y la violencia que muestran el uno hacia el otro se está volviendo problemática; pese a ello, la madre de Damien decide acoger a Tom bajo su techo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Quand on a 17 ans
Duración
114 min.
Estreno
21 de octubre de 2016
Guion
Céline Sciamma, André Téchiné
Música
Alexis Rault
Fotografía
Julien Hirsch
Productora
Fidélité Films / Wild Bunch / France 2 Cinéma
Género
Drama Adolescencia Homosexualidad
6
Deseo y necesidad
Pasan muchas cosas y no todas están bien explicadas. A veces las reacciones de los personajes son demasiado precipitadas, abruptas y forzadas. Además, asumiendo que es la historia de dos familias, los padres en ambos casos, más los que viven en la montaña, quedan poco desarrollados, como de fondo los de Tom, excesivamente planos y bondadosos y amorosos los de Damien.
La sensación continua es que el guion mueve los hilos de manera brusca, exagerada, y que había un material narrativo demasiado abundante como para comprimirlo en menos de dos horas. Daba para una serie este ir y venir constante.
En el lado de lo bueno también hay muchos elementos. El lugar, el paisaje, esas montañas y lagos, la idea de contar la historia marcada por el paso de las estaciones. Los dos actores elegidos. La espontaneidad y verismo de ciertos momentos. Las bellas imágenes. La buena canción. El contraste entre las dos familias. La gradación de la relación.
Por lo tanto, es una película que si me fijo en los detalles y los analizo punto por punto, me parece fallida y errática. En cambio, si elevo la mirada y me quedo con el aire general, con la apuesta formal y el resultado entre frenético, poético y vitalista, pues es un pequeño regalo; sensible, feliz, delicado y brutal por momentos.
Esta vez le doy al sí. Gana la esperanza. Sin que sirva de precedente. Que uno tiene un prestigio que mantener (como severo e implacable crítico, así es).
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Rompiendo tópicos y alguna que otra crisma
A veces uno ya no sabe cómo debe ver películas, o abordarlas, si con el chip de lo políticamente correcto o en modo aceptación, y no ver en los actos un mensaje encubierto de las cosas (o verlo como algo especial y por tanto excluyente, que también puede ser). A un chico le gusta otro y por ese motivo le empieza a hostiar en clase; el otro entiende bien de qué va su compañero y también decide liarse a palos con él. Y así es como surge el amor, rompiendo tópicos y alguna que otra crisma. Serán cosas que se hacen cuando tienes 17 años, peleas que no son palizas, juegos de niños y otras soluciones verbales de menos de un minuto para problemas algo más reales (ajenos a esta cinta francesa).

El cine francés tiene un gran mérito: puede estar una hora y media sin contarte nada relevante y alargando lo que tú ya sabes que debe acabar pasando, para que en la última media hora se salve todo el metraje de algún modo extraño e impreciso —casi se diría que injustificado y caprichoso— y te haga levantarte de tu asiento con una sensación de haber visto una película más o menos aceptable y hasta haber sentido todo lo que te pedía que sintieras. Sensaciones, lamentablemente, que no duran demasiado tras el abandono de la sala, y cuya lección de vida es inexistente.

El otro día escuché, o leí, a un experto en Internet (¿?) diciendo que a los usuarios de Internet no les gusta que divagues con tus contenidos, que lo que ellos quieren es leer algo muy concreto sobre un tema y después volver a su WhatsApp a divagar con sus amigos con las fotos de unos penes negros. Me pregunto si todo eso se podría trasladar al cine (y en general al resto de la vida), y de repente descubrir que todas las conversaciones que uno tiene no te las escucha nadie, porque en realidad están pesando que eres un pesado que no dice lo que tiene que decir en un minuto y ya, a callar después… en el fondo porque a pocas personas les gusta el silencio al estar con los demás, y acaban por sacar temas muy obvios y también muy cortos (que de tal simpleza no dan para divagar con nadie).

André Téchiné tiene más de 70 años y puede que todas estas preocupaciones le importaran un carajo, tanto ahora como antes. Es probable, pero al dirigir Cuando tienes 17 años ha hecho justo eso, una película de adolescentes (quién sabe si también para ellos) que divaga haciéndonos creer que está desarrollando una atmósfera perfecta para el desenlace, pero lo único que hace es empequeñecer su obra en todos los retazos en los que no vemos a Sandrine Kiberlain, cuyo personaje carece de importancia respecto a la trama, pero cuya actriz la hace más grande (la trama), y por eso el hecho de que al final ella cobre importancia (e intensidad) salva lo que hasta entonces era una sucesión de ruptura de tópicos —en muchos casos ya rotos— sobre la adolescencia y la homosexualidad, sujetos a un romance que nunca acaba de arrancar, tan sólo a divagar por la pantalla hasta que un golpe de (mala) suerte nos lo soluciona todo (excepto a Kiberlain).
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil