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El desconocido del lago (2013)

El desconocido del lago
Trailer
6,5
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Sinopsis
Verano. Un lago de aguas azul turquesa en torno al cual se congrega un grupo de bañistas. Hombres que encuentran su solaz juntos en su orilla o en el bosque contiguo. Franck pasa el tiempo entre la amistad (o amor platónico) con el orondo Henri y los escarceos con Michel, adonis oscuro y peligroso. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
L'Inconnu du lac (Stranger by the Lake)
Duración
97 min.
Estreno
4 de abril de 2014
Guion
Alain Guiraudie
Fotografía
Claire Mathon
Productora
Les Films du Worso
Género
Drama Romance Thriller Homosexualidad Erótico
7
Walk on the Wild Side: al filo de la navaja
La compulsión por el peligro, la fascinación por lo turbio e intrincado, como si albergara algún premio inesperado, la obsesión por repetir comportamientos estériles y espinosos, con un apremio y una insistencia que bordean la locura y la sinrazón, como si el sexo ofreciera una compensación desorbitada o se pudiera llegar a través del sexo a la felicidad máxima o la anhelada pareja siempre soñada pero casi siempre insatisfecha por impaciente, impertinente o pospuesta. Todo esto se recoge con perspicaz meticulosidad en esta película francesa de escaso presupuesto e inquietante desarrollo, donde lo de menos son algunas escenas de sexo explícito y lo mejor la capacidad de observación casi documental de un comportamiento que podría parecer arbitrario si no fuera tan reconocible como desasosegante.

La trama policiaca que sirve de marco a la acción no deja sino al descubierto las contradicciones íntimas del protagonista, que se enamora de un personaje opaco y huraño porque corresponde, quizás, a su ideal de masculinidad, pero cabe preguntarse cuál es el problema de que haya personas abocadas, irremisiblemente, hacia comportamientos dañinos e insalubres, que saben que les pueden costar la vida o la salud, y sin embargo no cesan en su empeño de repetir obsesivamente unas pautas que poco tiene que ver con la felicidad y sólo en apariencia parecen corresponder a la facilidad de contactar sin trabas ni prejuicios con todo tipo de personas, indiferentes a los condicionantes sociales, pero ciegos ante el peligro o impelidos hacia la aventura (o desventura) más desbocada.

Este cinta recoge un episodio no por extremado menos verosímil, donde se dan la mano eros y la compulsión hacia la muerte, en ofuscado aquelarre bajo el sol veraniego y las miradas escrutadoras de un público tan fálico como descerebrado, tan deseoso del orgasmo como incapaz de trascender las limitaciones de un ambiente que ofrece carne al por mayor como en un supermercado pero sin control de calidad alguno. Asistimos a un estudio sociológico de las contradicciones palmarias de ciertas personas, atentas a la satisfacción inmediata y dispuestas a no ver lo que no quieren ver o prestos a mentirse con tal de obtener una promesa de gratificación enloquecida.

No es para paladares pacatos ni gazmoños (el puritanismo queda desterrado por completo), pero ofrece una radiografía precisa y nada complaciente de las penalidades afectivas y vitales cuando buscamos – en lugares equivocados o en personas desaconsejables – una brizna del amor codiciado. Pero la codicia es mala consejera y la tragedia está presta a caer como una pesadilla. Lo dicho, no es para cualquiera, pero el que vaya avisado encontrará un espejo nada complaciente donde ver reflejadas las contradicciones que nos avocan hacia el abismo.
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45 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Amor y cruising sin matorrales
Sin alfombras, ni flashes, ni ruido mediático se ha inaugurado una nueva edición del Atlántida Film Fest, el festival de cine más accesible de todo el panorama internacional. Lo ha hecho con El desconocido del lago, a punto de estreno y con ocho nominaciones a los César en sus espaldas. Tamaña representación en los principales premios del cine francés sería anecdótica si no fuera porque el filme sólo podría salir, y para colmo ser premiado, de una industria como la gala.

De nuevo nos encontramos con una cinta de temática gay, centrada esta vez en el submundo del cruising, ese fenómeno que todo el mundo ha percibido alguna vez cuando frecuenta determinadas playas o determinados baños públicos pero ante el que prefiere hacer la vista gorda. ¿Cómo reflejar en pantalla ese ambiente casi marginal, percibido por tantos como algo sucio, perturbado e incluso degenerado? Pues sólo había dos maneras: desde la distancia y el estereotipo o con valentía y transparencia, que es el camino escogido por Alain Guiraudie en esta arriesgada, y triunfante, apuesta.

El propio director dice haberse sorprendido por la buena acogida de un filme que preveía polémico. Y es que, en una decisión valiente, decide prescindir de todo filtro, no sólo musical o de iluminación, sino también del de la prudencia o el pudor. El desconocido del lago no mueve su foco de una zona de baño nudista y de intercambios sexuales y por ello en ningún momento amaga la realidad con planos calculados o cortes interruptus. Buena parte del trabajo de los actores se realiza en pelota picada. Sin miedos ni tabúes.

Pero Guiraudie va mucho más allá, dejando a La vida de Adèle y sus escenas lésbicas en un mero juego de niños. Porque el filme no es esconde tras los matorrales. Plasma sin ambigüedades lo nunca visto en una cinta comercial, desde besos negros a eyaculaciones muy gráficas, probablemente nada que no pueda verse si uno decide aventurarse en ese oscuro y desconocido ambiente del cruising. Escenas que perturbarán a más de un espectador pero que, a diferencia de propuestas como Nymphomaniac, no buscan el escándalo gratuito sino que incluso pueden estar plenamente justificadas.

Valorar una cinta por la explicitud de sus imágenes, sin embargo, debería ser ya un capítulo superado, y al menos en Francia parece que lo han conseguido. Porque realmente esas escenas rodadas con dobles pornográficos no tendrían ninguna razón de ser si tras ellas no existiera un trasfondo mucho más profundo, como el que presenta El desconocido del lago cuando además se preocupa por desnudar a sus personajes más allá de lo físico.

Lo que Guiraudie en realidad nos está enseñando sin tapujos, además de a un grupo de hombres solitarios en busca del placer exprés, además de un angustioso asesinato que dota al filme de algo más que tensión sexual resuelta aquí te pillo, aquí te mato, es la honesta amistad entre el apuesto Franck y el entrañable Henri. “Te quiero y no me apetece acostarme contigo. ¿Increíble, verdad?”, le confiesa este último al protagonista en uno de sus impagables diálogos. Puede que la película no logre desempañar el concepto hacia los adictos al cruising, ni tampoco lo intenta, pero tiene mérito que de ese entorno de supuesta decadencia y amoralidad logre extraer una preciosa historia de amor verdadero.
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31 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil