arrow

La invención de Hugo (2011)

Sinopsis
París, años 30. Hugo (Asa Butterfield) es un niño huérfano, relojero y ladrón que vive entre los muros de una ajetreada estación de trenes parisina. Nadie sabe de su existencia hasta que le descubre una excéntrica niña (Chloë Moretz) junto a la que vivirá una increíble aventura... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Hugo (Hugo Cabret)
Duración
127 min.
Estreno
24 de febrero de 2012
Guion
John Logan (Libro: Brian Selznick)
Música
Howard Shore
Fotografía
Robert Richardson
Productora
GK Films / Infinitum Nihil / Paramount Pictures
Género
Aventuras Drama Fantástico Intriga Años 30 Cine dentro del cine Steampunk Cine familiar 3-D Amistad
5
Desandando el camino
Un escalofrío escaló mi nuca cuando hojeé una famosa revista de cine, o similar. Y es que todos los críticos de la publicación, el 100%, habían evaluado a “la invención...” con la máxima nota. Ante esto, uno no sabe qué escribir, si una crítica de la película o una crítica a los críticos españoles, a los que de un tiempo a esta parte se les ha ido la pinza. Sí, la pinza.

Porque vamos a ver. “La invención de Hugo” no es una buena película. Me resulta difícilmente creíble que alguien que guarde en su 'disco duro' visionados de Dreyer, Kubrick, Welles o Berlanga la considere merecedora de un 5 sobre 5, me extraña enormemente que gente que seguramente haya revisado “Taxi Driver” o incluso tal vez “After Hours” no hace demasiado tiempo, eleve a esta peliculita a la altura de la perfección. Es edulcorada y artificial. A la música se la ve venir desde la primera nota. Es muy obvia en sus intenciones evocadoras. Su infografía (sic) es inexpresiva. Todos los momentos oficialmente emotivos son previsibles. Etcétera. Lo mejor que se puede decir de ella es que no es ofensivamente mala como muchos hits de la actualidad.

¿Entonces? No lo sé, y estoy demasiado cansado para averiguarlo. Señores, el arte es una cosa muy compleja, muy cabrona. No llega con tener un corazón de oro y un homenaje tierno entre manos para llegar a algún sitio. Se habla de los sueños, de la magia, como se habla de la belleza del atardecer de una vieja postal, con la barbilla sobre el puño y pestañeando mientras se mira hacia arriba con aire soñador. Se ejecuta el artefacto al modo-de-las-aventuras-literarias-de-descubrimiento-infantil, sin alcanzar en ningún momento lo que a gritos pretende obtener. Me parece muy bien que sea para niños, los criterios de calidad son los mismos que para el cine de mayores. ¿Creen de verdad que Scorsese se ha dejado los marbolubios en el parto de esta película? Qué va. Él también está cansado. Y lleva mucho tiempo desandando el camino.
[Leer más +]
223 de 286 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Del material con el que se hacen los sueños
Resulta curioso que en el mismo año que los franceses hacen sus maletas rumbo a conquistar Hollywood(land) para rodar un homenaje al cine más sofisticado, elegante y clásico que marcó época, con o sin voz, los americanos rinden tributo al cine indagando en sus orígenes y exhumación viajando… ¡a Francia! “The Artist” y “La invención de Hugo” tienen un bellísimo punto en común: su amor innegable por el cine. Pero mientras que Michel Hazanavicius realiza una brillante reverencia por el viaje a la referencia, Martin Scorsese decide indagar en los cimientos y fósiles cinematográficos para reproducirlo con el lenguaje visual contemporáneo (también pasado y universal) encajándolo en nuestro mismísimo presente mediante el 3D. Triple pirueta mortal de la que sólo puede sobrevivir un genio y maestro.

“La invención de Hugo” es el más bello viaje a luna de los sueños cinematográficos que funciona como una transcripción de la belleza de contar historias y revivir las fantasías que habitan en la mente. Partiendo del material gráfico y narrativo de Brian Selznick el director de “Toro salvaje” ha entendido la película como un perfecto mecanismo de piezas en perfecto movimiento donde todo funciona con absoluta exquisitez. Scorsese muestra la chistera (la “Llegada del tren a la estación de La Ciotat” de los Lumière o “El hombre mosca” con Harold Lloyd) para después sorprender con un genial truco. Hugo Cabret, un pequeño huérfano, ladrón y relojero prácticamente invisible, actúa como el director y espectador de esos resortes humanos de un gran reloj llamado vida que orbitan a su alrededor. Su deber, sin saberlo, es que esas aparentes disfuncionales y desconsoladas existencias se ‘arreglen’ para que poner en marcha también nuestras emociones.

La película se mueve como homenaje y resurrección del mito y la grandeza del cine pero también como cuento sobre una metáfora de esos jóvenes que se adentran en un misterio que abre secretas cerraduras, con forma de corazón, y reaniman lo que aparentemente está inerte y aparentemente muerto. ¿No es acaso eso el cine, la literatura y, en definitiva, la vida? ¿Buscar y desenterrar el pasado para poder seguir soñando, haciendo magia y contando historias en el futuro? ¿Hallar ese material con el que se hacen los sueños para que otros los contemplen?
¡Tenga cuidado! Un cohete llamado “La invención de Hugo” va a despegar y a alunizar directamente en sus ojos, atravesando sus retinas, pasando por su cerebro, para clavarse eternamente en su corazón…
[Leer más +]
210 de 273 usuarios han encontrado esta crítica útil