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Joe, el implacable (1966)

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Sinopsis
Joe es un indio navajo que quiere vengar el ataque a un poblado indio de una banda de matones dirigidos por Marvin "Vee" Duncan, apodado como "el bastardo". Para empezar, y con la ayuda de unas coristas y un pianista, impide que los bandidos desvalijen un tren lleno de dinero. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Navajo Joe (Navajo's Land)
Duración
93 min.
Guion
Fernando Di Leo, Ugo Pirro, Piero Regnoli
Música
Ennio Morricone
Fotografía
Silvano Ippoliti
Productora
Coproducción Italia-España
Género
Western Spaghetti Western Robos & Atracos Venganza
7
¿Burt Reynolds como indio?
El indio Navajo Joe (Burt Reynolds) es testigo de una vil y cruel masacre en su indígena aldea. Una despiadada banda de forajidos liderada por el sanguinario Mervyn 'Vee' Duncan (Aldo Sambrell) tiene por negocio matar a los indios para cortarles sus cabelleras para luego venderlas a un dólar cada una.

Ahora Navajo Joe procederá hacerle la vida imposible a Duncan y su banda, primero le secuestra un tren con medio millón de dólares que ya habían asaltado y mientras tanto va matando uno a uno a los miembros de la banda hasta enfrentarse con Duncan.

El film es un uno de mucha acción, de principio a fin, aunque con bastante violencia para la época, posee unos sólidos mensajes. Las importancia del dinero, en ocasiones sobre las mismas personas que lo anhelan e idolatran.

El tema del racismo es tratado desde la óptica de la brutal colonización del medio oeste norteamericano. En una escena Navajo Joe reclama que los verdaderos americanos son ellos y sus antepasados, que llevan desde siempre en esta tierra.

Originalmente el papel de Navajo Joe fue considerado para el actor Marlo Brando, pero no pudo ser por motivos de que el ganador del Oscar por "On the Waterfront" (1954) pedía demasiado dinero o bien porque no estaba interesado venir a España a rodar un "spaghetti western".

El atractivo más grande que tiene el film, es la participación del lindín de Burt Reynolds, el ex-futbolista y poco conocido actor para aquella época. Su experiencia en el género del "western" se limitaba a tan solo como artista invitado de las series de television "Gunsmoke" (1955-1975) y "Riverboat" (1959-1961).

Cuando Reynolds acepto el papel para el film, pensó que el director lo sería el gran Sergio Leone (1929-1989), padre del "spaghetti western", pero grande fue su desencanto al llegar a Europa, vio que era Sergio el director, pero no Leone.

Se comenta que Reynolds llego a menospreciar su actuación en el film, diciendo que era la peor película que había filmado, llego a decir que tuvo que soportar una peluca que le hacía parecer a Natalie Wood en "The Searchers" (1956).
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El cazador de cazadores de cabelleras
Poco antes de crecerse y recoger de Leone el estandarte del eurowestern mas trascendente (por la vía revolucionaria) para realizar una serie de spaghettis sobrados tanto de ambición como de metraje, el sobrevalorado Corbucci se fogeó en el género con una serie de títulos menos inflados pero si cabe mas interesantes. Pienso sobre todo en la fangosa “Django ” y sobre todo en la sorprendentemente clásica “Los despiadados” (un spaghetti western que no lo parece y lo mejor que he visto suyo hasta la fecha)

Este “Navajo Joe” (de entrada el título no anima, no…) es anterior a ellas y aún lejos de haberle quedado redonda, si que se beneficia del desparpajo y la falta de pretensiones que se echan en falta en obras posteriores como “El gran silencio” o “Compañeros”.

La película puede considerarse incluso una rara avis dentro del contexto del (sub)género al tratar el tema del genocidio indio (el protagonista busca vengarse de los cazadores de cabelleras que mataron a su mujer) y de la figura del mestizo; héroe y villano son las dos caras de la misma moneda al haber sido este último también criado por indios aunque en unas circunstancias bien distintas que le hacen odiar a muerte todo lo indio. En todo caso, este buen apunte de guión llega tarde y apenas le sirve a Corbucci para "dejarlo caer" y añadir un pequeño subidón al ineludible duelo final.

Hasta ese momento la película discurre entre set pieces pintorescas como aquella en la que la planificación nos oculta la identidad de uno de los personajes (intriga pronto desaprovechada), un par de simpre agradecidos asaltos a un tren o el mismo duelo final, además de inumerables planos de Nicoletta Machiavelli (mas agradecidos aún, si bien su personaje tampoco vaya a ningún sitio). Una pena que el descuidado guión pretenda hacernos comulgar con errores de perogrullo como que los villanos sean capaces de hacer que el héroe se entregue pero no de sonsacarle donde está el dinero, o de que después de la soberana paliza que (se entiende) le propina nuestro Algarrobo el protagonista se recupere a la primera de cambio para volver a la carga.

Mención aparte merece el inmenso “A silhouette of doom” de Morricone, merecidamente recuperado por Tarantino, que le sirve a Corbucci para rematar el duelo final y para abrir la película con una imponente persecución por las montañas en la que el director le saca el máximo partido a los parajes almerienses. Un tema tan rotundo, que hace que le perdonemos al maestro la ramplonería del tema principal…
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil