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Cruce de derecha (1950)

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Sinopsis
Sean O'Malley, un popular promotor de boxeo que vive postrado en una silla de ruedas, ha perdido su prestigio profesional. Su hija Pat se ha hecho cargo de las responsabilidades de su padre y mantiene una relación sentimental con Johnny Monterez, el mejor boxeador de Sean. Durante un entrenamiento, Johnny se lesiona una mano y deciden ocultárselo a la prensa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Right Cross
Duración
90 min.
Guion
Charles Schnee
Música
David Raksin
Fotografía
Norbert Brodine (B&W)
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Género
Drama Romance Deporte Boxeo
7
Dos hombres que aprendieron a amar
Entre los espectadores, muy pocos son los que se interesan por conocer el nombre del director antes de ver una película; y entre los que lo averiguan, todavía son menos los que siguen recordando su nombre para siempre. ¡Y conste que es el realizador quien, comúnmente, tiene la mayor responsabilidad de lo filmado! Así que, saber de directores, nos da la ocasión de seguirles la trayectoria cuando nos agrada una película o estar bien prevenidos cuando lo que vimos nos pareció un desastre, y luego, otro título suyo aparece en cartelera.

Pasemos ahora al caso de los guionistas: Los responsables ¡nada menos que de la historia que se cuenta!, pueden llegar a ser casi (o tan) importantes como el director, y en muchos casos, su nombre es garantía segura de una buena película. Véase cualquier título con guion de Howard Koch, Dalton Trumbo, Ernest Lehman, Michael Wilson, Robert Riskin, Walter Bernstein… y se tienen altas probabilidades de acertar. ¿Y cuántas son las personas que les recuerdan? Casi todo el mundo es distraído al comienzo y sale disparado al empezar a ver los créditos finales, como cuando salía del colegio al sonar el timbre… y de paso, el proyeccionista enciende las luces, “para que la gente no vaya a caerse” y para que uno también abandone la sala.

Charles Schnee, es otro de esos guionistas que vale la pena recordar, pues, títulos tan valiosos como “Red River”, “They Live by Night”, “Westward the Women”… o “The Bad and the Beautiful” (por el que ganó el premio Oscar), llevan su firma y eso da confianza para creer que podemos acertar. “CRUCE DE DERECHA”, también tiene una historia de su autoría y dirigida, además, por John Sturges, son datos que nos permiten tener un buen augurio.

La historia se ocupa de la vida de un boxeador, esta vez un mexicano llamado Johnny Monterez (Ricardo Montalbán), quien, luego de ganar 12 peleas en 18 meses, siente que le está llegando ese difícil momento en que el cuerpo comienza a resentirse... y su mano derecha está al borde de una seria fractura. Sin embargo, él no quiere rendirse, primero, porque su promotor, Sean O’Malley, está bastante enfermo y ha puesto en él su última esperanza, y especialmente, porque confía en ganar una buena cantidad de dinero que le permita casarse, ¡como se debe!, con Pat (June Allyson), la dulce hija de O’Malley.

Con este argumento, la película nos habla de la responsabilidad y de las cosas que muchas veces pretenden resquebrajarla, pero, lo que encuentro de más valor en ella, es la estructurada amistad que se genera entre Johnny y su amigo, el periodista deportivo Rick Gavery (Dick Powell). Una relación en la que hay abundante camaradería, tolerancia, respeto, respaldo… y en la que Rick, es “la suerte de hombre capaz de ‘arder’ antes que tener indebidamente a la mujer que ama” (¿no les recuerda con esto, este Rick a otro gran Rick?).

Se arriesgó mucho el director, Sturges, al haber aceptado como personaje protagónico de una película made in Hollywood, a un mexicano que, por experiencias vividas, ve con malos ojos a cualquier gringo que no sea su amigo Rick (y a éste, él lo llama Pedro para que no le suene a gringo), hecho que alimentaría alguna repulsa de los más nacionalistas críticos estadounidenses, además de la ya antigua discriminación que, en EEUU, por su parte, muchos practican contra los coterráneos de Pancho Villa y Emiliano Zapata.

Pero, vista con imparcialidad, y sobre todo, con objetividad, en la película pesan mucho más las relaciones humanas, y el director, demuestra que, tan valiosa y digna es la familia Monterez como lo es la familia O’Malley o lo que representa el apellido Gavery, y que en definitiva, no es la nacionalidad, ni la raza, ni el idioma… sino la formación particular de cada individuo lo que determina su personalidad.

¡Ah!, la muy bella Dusky Ledoux, a la que Rick, en una ocasión, pretende seducir, es la siempre recordada Marilyn Monroe.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil