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Suburbicon (2017)

Suburbicon
Trailer
6,0
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Sinopsis
Verano de 1959. La familia Lodge se muda a Suburbicon, una comunidad residencial pacífica e idílica con viviendas asequibles y céspedes impecables... el lugar perfecto para criar una familia. Pero la aparente tranquilidad esconde una realidad perturbadora. El cabeza de familia de los Lodge, Gardner (Matt Damon) se sumergirá en el lado oscuro del pueblo, lleno de traición, engaños y violencia. Este es un cuento de gente imperfecta que toma muy malas decisiones.
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Suburbicon
Duración
105 min.
Estreno
8 de diciembre de 2017
Guion
Ethan Coen, Joel Coen, George Clooney, Grant Heslov
Música
Alexandre Desplat
Fotografía
Robert Elswit
Productora
Black Bear Pictures / Silver Pictures / Smoke House Pictures
Género
Thriller Drama Crimen Neo-noir Años 50 Racismo
6
A veces las mezclas son peligrosas
No te perderás ninguna película escrita por los Hermanos Coen.

Si el cine tuviera 10 mandamientos, este debería ser uno de ellos. Porque el universo de los Coen admite tantos adjetivos y una amalgama de géneros tan diversos, que se deberían plantear aprobar ‘Hermanos Coen’ como género cinematográfico.

Y aunque en los carteles de la película incomprensiblemente sus nombres aparecen en letra pequeña, Suburbicón tiene el sello inconfundible de los Coen. Digo incomprensiblemente, porque aun en tiempos donde el guionista permanece en un segundo plano, yo he querido ver esta película en cuanto he leído sus nombres.

No tengo nada en contra de George Clooney, todo lo contrario. Creo que la unión Clooney/Heslov funciona, como bien demostraron con el soberbio guion de ‘Buenas noches y buena suerte’ e incluso con el de ‘Los idus de marzo’. De hecho, son sus dos mejores películas.

Por tanto, ¿Qué podría salir mal si al talento de los Coen les sumamos el de Clooney/Heslov? En mi opinión, los Coen tienen un sello muy personal, muy reconocido por los espectadores y que se aleja mucho del cine de denuncia social / político y con cierta moralina que caracteriza los guiones de Clooney/Heslov.

Y aquí reside el principal problema. La película tiene dos tramas que no funcionan juntas. La trama principal, escrita por los Coen, donde a través de los ojos de un pobre chaval, interpretado por un magnífico Noah Jupe, van desfilando todo tipo de personajes inmorales, empezando por los más cercanos. Una historia con giros, golpes de humor, esos malvados maravillosos a la par de torpes tan característicos en el universo Coen (enormes Matt Damon y Julianne Moore). Y con una última media hora donde el mejor suspense se apodera de la película y de ti.

La trama secundaria, innecesaria, pretenciosa y que te saca de la película de golpe es la escrita por Clooney/Heslov. No viene a cuento que de repente quieran convertir la historia en una denuncia social, racial, política y moralista. Y todo de golpe en unos pocos minutos. NO. La historia de la familia negra en un barrio de blancos está metida con calzador. No sabemos absolutamente nada de esa familia porque solo los utilizan para una de las escenas finales. Para añadir una carga de denuncia y de moralina que carece de profundidad y desentona con la película.

Los Coen y Clooney/Heslov son bebidas lo suficientemente fuertes para ser saboreadas solas.

A veces las mezclas son peligrosas.
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50 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Vida y color
(Pido perdón por la socorrida, tan poco imaginativa y básica metáfora culinaria, de donde no hay no se puede sacar)
O le han dado una mala receta, de las que habían reservado para dar un timo a cualquier incauto director y/o productor que pasara por allí, vendiéndosela a precio de oro, o es un cocinero muy torpe y desastroso, el caso es que los elementos son los de siempre, reconocibles, esa mezcla extraña, simpática e iluminadora de humor, crónica negra (horror) y aventura jocosamente reflexiva, pero aquí mal puestos, dosificados o juntados, desfigurados, chapuceramente presentados y aderezados, desproporcionadamente compuestos y relacionados. Y además hay una salsa nueva, rara, una especie de pegote a última hora que suena al toque final del cocinero torpe y desastroso que acaba de destrozar la horrible receta que ya de por sí tenía muy mala pinta.
Años cincuenta, pueblo/urbanización idílica (como de utopía distópica: tan propia de esa época, aquella moda o corriente que se produjo cuando los hombres volvieron de la Segunda Guerra Mundial -dejó muy tocada, muy destruida la vieja Europa, hecho que aprovecharon los norteamericanos, lógicamente, también en el cine, ámbito en el que se hicieron los amos, de esos polvos, estos lodos-, las mujeres fueron enviadas otra vez al hogar -habían estado muchas de ellas ocupando los puestos de trabajo de sus maridos ausentes por irrupción bélica- y se propició un desplazamiento de cierto tipo de trabajadores más o menos bien remunerados hacia barrios alejados del centro y de cualquier tipo de conflicto vidrioso o convivencia crispada, con lo que se formaron guetos de blancos, de matrimonios jóvenes de clase media encerrados en la feliz prosperidad de una época de auge económico y esperanza nacional; de progreso colosal, la fiesta antes de la caída vietnamita, la gran crisis del petróleo de los años setenta y los estertores de la guerra fría. En definitiva, ese paraíso edénico transformado en purgatorio frigorífico o infierno blando y dichoso que películas como "Revolutionary Road", "Las horas" en la parte de Moore o aquella película de Close y Kidman titulada "Las mujeres perfectas" nos han ido enseñando con el paso de los años), racismo y un suceso escabroso.
Todos los matices y los géneros se nos presentan rápida y sucesivamente. Juegan al despiste durante un rato. Hasta que pronto te dan un dato* y comprendes, no hay misterio, que es lo de siempre, solo había sido un pequeño susto o retraso.
Después, se van sumando acontecimientos sin orden ni concierto, el posible humor sutil y retorcido va derivando hacia lo grotesco y penoso, el crimen sugerido se torna en aquelarre estrepitoso y sin ningún sentido, y la pura aventura narrativa se tuerce hacia el absurdo, el disparate y la falta de control como destino.
Es como si le fuesen añadiendo, pura acumulación mostrenca y sin criterio, elementos al guiso (sí, otra vez con la maldita cocina) hasta que en un momento dado aquello estalla por los aires y ya no se puede comer.
Tiene algún detalle gracioso, Julian Moore y Matt Damon son, cada uno en lo suyo, ella en el hieratismo matizado y complejo y esquinado, él en la simpleza franca y honesta y plena, de lo mejorcito que ha dado el cine norteamericano comercial en los últimos años, ya décadas, el niño se esfuerza y el resto acompaña con discreción y soltura (el gordo malo y el de los seguros, Isaac, están muy bien), pero parece evidente que el resultado es un estropicio, un brebaje o comistrajo (sí...) que no se puede tragar, a lo sumo observar con una mezcla de pena, compasión, tristeza y un poco de asco-risa.
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25 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil