arrow

Cyrano de Bergerac (1923)

Cyrano de Bergerac
Trailer
6,9
97
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
La obra teatral CYRANO DE BERGERAC puede considerarse un clásico instantáneo. El verso de Edmond Ronstad, los amores de Cyrano por Roxane encauzados a través de Christian —joven sin discurso también enamorado de la bella— el aura patriótica de Cyrano, su capacidad de sacrificio y el hecho de estar inspirado en un personaje real de nariz tan legendaria como la de Cleopatra —aunque por diferentes razones—, convirtieron en éxito inmediato a esta obra estrenada en 1897. En 1920 ya contaba con cinco adaptaciones al cine y la de Augusto Genina se erigió por encima de todas las anteriores e, incluso, las posteriores sonoras. Protagonizado por el segundo actor que interpretó el personaje en escena, el film fue realizado en 1922 y durante cerca de 3 años fue sometido al laborioso coloreado de su largo metraje, por medio de plantillas fotograma a fotograma. El restaurador David Shepard ha devuelto toda su grandeza a esta legendaria versión que va acompañada por la música de Kurt Kuenne interpretada por la Olympia Chamber Orchestra dirigida por Timothy Brock. Como documento único se incluye un raro fragmento ¡sonoro! de la obra, filmado en 1900 e interpretado por su creador: Coquelin Aîné. (información de la distribuidora) (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Cirano di Bergerac (Cyrano de Bergerac)
Duración
113 min.
Guion
Mario Camerini, Brian Hooker (Obra: Edmond Rostand)
Música
(Versión restaurada: Kurt Kuenne) (Película muda)
Fotografía
Ottavio De Matteis (B&W)
Productora
Coproducción Francia-Italia; Augusto Genina
Género
Drama Romance Bélico Cine mudo Siglo XVII Capa y espada
8
Un Hombre y su Nariz.
117/08(13/07/15) Injustamente olvidada silente superproducción franco-italiana, que adapta con calidad la obra homónima de Edmond de Rostand de 1897, dirigida con gran ritmo por Augusto Genina, con guión de Mario Camerini, realizada con grandes medios, una brillante recreación del tiempo, con muchos extras, gran vestuario, bonitos escenarios, muy bien manejados, no quedando ensombrecida por la espléndida de Jean-Paul Rappeneau de 1990. Es una obra que posee de partida el hándicap de que la oratoria es fundamental en la historia, esta tara es atenuada con mucho ingenio y actuaciones mesuradas, con intertítulos espaciados, sin atosigar, van a lo importante, e incluso con mucha imaginación consiguen sobreimpresionar alguno sobre la acción. Pero sobre todo nos regalan el aliciente del valor añadido la particularidad impactante visualmente para su contexto de que es en color, para lo hubo de realizarse un proceso laborioso y lento, de hecho el film se rodó en 1922 y no se estrenó hasta tres años después, se hizo con un método llamado "Proceso de Pathe Stencil" o “Pathécolor”, haciéndose todo a mano, los fotogramas individuales se proyectaron en portaobjetos de vidrio esmerilado, se coloreaban, y estas placas se utilizan para producir los fotogramas de "color" individuales en la impresión final, este cromatismo resalta sobremanera en el vestuario y en los rostros, este proceso se hizo influido por las pinturas del SXVII, más que por reflejar las tonalidades reales, el anhelo era recrear lienzos idealizados de la época, transmitiendo sensación de acuarelas, potenciando un revestimiento romántico del relato.

El escenario es el París del SXVII, Cyrano de Bergerac (Pierre Magnier) es un mosquetero, además de un poeta, grandísimo orador, y fenomenal paladín, tiene el defecto físico de poseer una desproporcionada nariz (que no tolerase le mencione) que le hace bajar su autoestima a la hora de relacionarse con bellas mujeres. Está enamorado secretamente de su hermosa prima Roxane (Linda Moglia) a la que no se atreve a cortejar por su tara física, el problema se acrecienta cuando Roxane le cuenta que está enamorada de un cadete de los mosqueteros, Christian (Angelo Ferrari), y le pide lo proteja de las clásicas novatadas. Cyrano en un acto de sacrificio de amor no solo lo protege, si no que le ayuda a enamorar a Roxane, Christian es bastante cortito expresándose, así que Cyrano le ayuda escribiendo él mismo cartas de amor firmadas por Christian.

El director sabe conjugar muy bien los intertítulos con la actuación de Cyrano, paliando en parte el don de la prosa de la obra original, haciendo del intertítulo la entrada para el ademán expresivo del protagonista, haciendo veraz el desarrollo de este y de los demás personajes. Te atrapa desde el inicio por lo bien filmada que está, por el gran pulso narrativo, por la fluidez con que discurre la trama, por la poderosa ambientación. Ello en el marco de este relato con efluvios a “La Bella y la Bestia”, nos viene a contar aquello de que la belleza está en el interior, que no nos dejemos engañar por las apariencias superficiales, que no tengamos prejuicios físicos, tratando también el tema de los amores imposibles, de los idealizados, de los complejos físicos, de superar nuestras carencias, de los sacrificios por amor, y todo en una conmovedora historia de amor, de amor puro, del que solo espera la felicidad del otro, aunque ello nuestra propia infelicidad, esto nos llega nítido, y dulcemente expuesto.

Las actuaciones resultan bastante sobrias para los estándares sobreactuados del cine mudo. Pierre Magnier encarna a Cyrano con carisma, hondura, pasión, frescura, energía vital, con lenguaje gestual intenso, que no histriónico, sabe transmitir la melancolía del personaje, su hastío, y a la vez su amor inquebrantable a Roxane, este actor semi-desconocido participó en films tan afamados como “La rueda “ (1923) de Abel Gance o “la regla del juego” (1939) de Jean Renoir. Linda Moglia es Roxane, aúna encanto, belleza y mucha sensibilidad, sabe expresar el arco de sentimientos que el personaje requiere, para que empaticemos con la historia de amor. Angelo Ferrari compone a un comedido Christian, un complicado rol del que sale airoso, siendo una esquina del triángulo amoroso incomoda pero necesaria, la parte que refleja el amor superficial, bueno.

La puesta en escena resulta sorprendente, con la susodicha fotografía en color cuasi de cuadros, con unos magníficos escenarios, como el corral del teatro y su bullicio realista, el callejeo, las casas, el espectacular tramo bélico, el maquillaje de Cyrano nada grotesco, todo rayando a gran altura, sumo la música de Kurt Kuenne que se incrustó en su restauración para DVD que elevaban la épica de la historia. (sigue en spoiler)
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil