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Críticas de TOM REGAN
Críticas ordenadas por:
El sueño de Casandra
El sueño de Casandra (2007)
  • 6,2
    18.551
  • Reino Unido Woody Allen
  • Ewan McGregor, Colin Farrell, Tom Wilkinson, Hayley Atwell, ...
5
Ian & Terry.
46/10(20/03/19) Fallida cinta del otrora genial Woody Allen, en un relato que se auto-plagia, tratando de modo simplista temas recurrentes en el director y guionista, como son los sentimientos de culpa tras un crimen, algo muy de Dostoievski, tratado ya en la buenísima “Delitos y faltas” (1989), y más recientemente en la estimable “Match Point” (2005), donde el cineasta neoyorkino vuelca su pesimismo con la naturaleza humana. Un drama donde Woody extirpa cualquier tono de humor, cuando es su mayor Don, ello en una historia de protagonistas codiciosos, arrogantes, pretenciosos, donde se radiografía a dos hermanos y sus anhelos, que se parece mucho a la brillante última realización del maestro Sidney Lumet, “Antes que el diablo sepa que has muerto”. Pero Allen se apoya aquí en un guión muy pobre, poco creíble, con lagunas que la hace zozobrar, con diálogos forzados y poco naturales, con un increscendo dramático flojo, para culminar en un final abrupto e insatisfactorio. El director gafotas se pone aquí moralista analizando, juzgando y sentenciando el Mal, ello con ramalazos sobre la muerte, la religión, y el sexo, pero todo evolucionado de forma ramplona, a machetazos donde nada fluye orgánicamente, y todo huele a imposición del guión. Esta es la primera película de Woody Allen, desde “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo…” (1972), en que utiliza una partitura musical original y ajena a Woody Allen, en este caso una notable creación de Philip Glass.

El título hace referencia cultural a una de las obsesiones allenianas, como es la tragedia griega (ya parodiada en “Poderosa Afrodita”), en este caso hace referencia física al nombre de un velero que se compran los protagonistas, pero que sirve de alegoría tangencial a la narración: Casandra, hija de los reyes de Troya, hizo un pacto con el dios Apolo, ella se acostaba con él y él le concedía el Don de la profecía. Sin embargo Casandra, como muchas mujeres, prometió pero no cumplió, una vez consiguió convertirse en adivina, se negó a acostarse con Apolo. Así que éste, embravecido y adolorido, como todo hombre que queda iniciado, le escupió y la maldijo. Ella sería capaz de ver el futuro pero estaría condenada a que nadie le creyera. Por eso, aunque lo anticipó y previno a sus conciudadanos acerca de la invasión, nadie le hizo caso y Troya fue destruida a manos de los griegos; Con lo que con el título Allen cubre con un halo fatalista la película, nos antecede que probablemente nada saldrá bien, e incluso se habla en diferentes momentos del sueño como pesadillas o como falta de este, además cuenta algo que ha hecho pero su mujer lo toma por demente (como Casandra).

Tiene un inicio atractivo, con una narrativa ágil y sustanciosa nos presentan a los protagonistas y sus personalidades antagónicas, uno un ludópata y el otro un pretencioso, les une un barco y sus ansias de dinero, nos hablan cual Mesías del tío americano (algo muy manido), los vemos en ambiente familiar oyendo de su madre el mantra que recorre epidérmicamente el film: “Con lo único que contamos en los momentos difíciles es la familia”.

Allen pretende hacernos sentir en dilemas morales, asimismo explora la desesperación en que uno puede verse imbuido por una espiral que no pueda parar, y en esta caída al vacío cruzar una línea sin retorno, pero esto es relatado a cámara lenta, se ven las costuras deshilacharse por todos lados, no te crees la desesperación de estos hermanos, no ves los motivos para que se planteen ser unos asesinos, no te crees que este ricachón deposite sus esperanzas de librarse de prisión en estos dos advenedizos, que pueden fallar en mil detalles, que pueden relacionarlos con su tío, o que alguien que se sabe enemigo del tío, se relacione con ellos como si nada. También resulta un pegote lo de que Ian tenga negocios hoteleros en california, pero si es un “pelagatos”! Como va a llevar negocios a miles de km de distancia! Con el nivel monetario que se le ve cómo vamos a creernos que tiene participaciones en hostelería en USA (puaj!)?

La pareja (de hermanos) protagonista resulta poco empática, tan pobre como escasa en hondura dramática, meros clichés con patas, que terminan por darnos igual lo que les pase. Hablan de modo inverosímil para ser dos tipos sin aparentes estudios, un mecánico y un… y es que no se sabe en que ayuda al padre en el restaurante (es cocinero, camarero, maître, pinche?), pero tenemos que ver natural su modo de expresarse filosófico, frases: "Es curioso cómo la vida se reduce a esto"; "La vida no es nada si no es totalmente irónica"; " Toda la vida humana tiene que ver con la violencia"; "Es gracioso cómo la vida tiene vida propia"; chirrían en sus bocas más que un extraterrestre en “El padrino”; para al final acabar en ua conclusión débil y sin capacidad de emocionarte mínimante al verla venir de lejos.
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El truco final (El prestigio)
El truco final (El prestigio) (2006)
  • 7,4
    90.275
  • Estados Unidos Christopher Nolan
  • Hugh Jackman, Christian Bale, Michael Caine, Scarlett Johansson, ...
5
Truco low-cost.
44/08(17/03/19) El cineasta londinense (productor, director y guionista) Christopher Nolan es uno de los últimos verdaderos genios salidos del Séptimo Arte, films como “Memento”, “Insomnia”, “El Caballero Oscuro”, “Inception” y “Dunkerke” lo atestiguan, pero como todo genio tiene sus lagunas y obras fallidas (lo de"Interstellar" es de podium), esta “The prestige” (no me gusta el título en español) forma parte de este último grupo por derecho propio, y es que me resulta una cinta superficial, tramposa y lo que es peor aburre con tanto giro y más giro cuando la carta se le ve bajo la manga hace mucho metraje atrás, y es que el metraje se estira sin sentido, metiendo relleno y más relleno. Este es un thriller psicológico de época, con guión de Jonathan Nolan (hermano del director), adaptando la novela homónima de Christopher Priest de 1995, que se basa libremente en la rivalidad de los magos John Nevil Maskelyne y Harry Kellar por una ilusión de levitación. La película sigue a Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale), magos rivales en victoriano Londres a fines del siglo XIX, obsesionados con la creación del mejor truco. Con un desarrollo acordeón, con saltos temporales hacia adelante y hacia atrás, con diferentes puntos de vista, con narradores poco fiables, y siguiendo la estructura (mantra del film) de lo que es un número de magia, tres pasos presentación, truco, y prestigio. Con el tema notorio de la rivalidad obsesiva, con duelo de inteligencias, toma y daca de venganzas, sacrificios por alcanzar objetivos, recordando en este aspecto a films como “Los duelistas” (1978) o “La huella” (1972), además hay quien ha visto una lucha clasista, siendo Angier representante de la clase alta, y Borden de la baja. Para remarcar la índole de película de enfrentamientos se hace una tangencial analogía (que hubo realmente) entre los dos inventores Nikola Tesla y Thomas Edison, y su Guerra de Corrientes para mayor paralelismo está el que se dio ese mismo año 2006, y es que se estrenaros dos cintas con muchas similitudes, me refiero a “El ilusionista” de Neil, Burger, las dos tienen a magos de protagonistas, las dos enmarcadas en el SXIX, y las dos con sorpresa final. El prestigio referente al título es donde ocurre el shock, la sorpresa y la magia, por lo que la promesa implícita es que la película tendrá su truco (giro) final. Pero mi gozo en un pozo, todo esto que sobre el papel suena bien, Nolan lo ofrece de modo chusco, tomándonos el pelo, tratando al espectador de poco inteligente, y es que querer sorprendernos con algo que nos muestra a media película es de necios, pero es que además este “truco final” resulta propio haberlo escrito un mono con dos pistolas.

La rivalidad entre los dos magos se teje a partir de dos personalidades antagónicas, Angier elegante, simpático, risueño, y Borden adusto, estajanovista, y serio, haciéndoles a los dos aristas, para intentar humanizarlos, pero estas personalidades se pierden entre tanto duelo de listillos, que solo quieren exponer la arrogancia del guionista y el director, creyéndose más inteligentes de lo que son, siendo más solemnes de lo que debieran, desposeyendo a la cinta de humor, con lo que todo se hace seco, ante la falta de sustancia, cuando el realizador solo te da artificio y más artificio trilero.

Su virtud es que en su inicio te atrapa en un tsunami de expectativas, con una evolución sugestiva que te conecta con el thriller psicológico, pero el fuelle termina por agotarse, se pierde en un torbellino de pretenciosos giros, cuando tantos rizos terminan por ser cansinos, acaban por enfriar lo que era chispa inicial, dejando en gélidos tanto choque de pedantes, y con ello lo que les pase a los protagonistas termina por importarme de poco a nada, y en el colmo de los desatinos nos cuelan un final (además de ya rumiado) resulta ponzoñoso y más chirriante que el Titanic partiéndose en dos. Se suman unas subtramas románticas penosas, donde las actrices Rebecca Hall, Piper Perabo y la gran Scarlett Johanson encarnan a trio de floreros bonitos pero sin alma, y es sus aportaciones son de un metido con calzador que da grima, sus sentimientos son por imperativo del guión, nada fluye ni resulta auténtico en sus impostadas relaciones. Se puede añadir que tras su premisa de duelo de magos solo se esconde el vacío, que se intenta rellenar con fuegos artificiales que llegan a su culmen a irritantes (siendo benévolos). Tampoco suma su pretenciosidad, plasmada en unos diálogos y diserciones filosófico-existencialistas low-cost.

De las actuaciones lo mejor es Michael Caine, demostrando su carisma en los pocos minutos que está en pantalla, lástima que solo resulte a la postre no ser más que un observador sin trascendencia; Christian Bale es desaprovechado en un papel difuso y poco coherente; Hugh Jackman luce palmito y sex Apple, pero su rol resulta insulso; Aparece Andy Serkis (el gurú del cap-motion) como el ayudante de Tesla, simplemetne correcto; y está David Bowie como Tesla, en una actuación exigua para hacer cartel; De las mujeres ya he dicho que no pasan de perchas bonitas de los protagonistas.

La puesta en escena es lo buena que una superproducción puede, luciendo una recreación gótico-victoriana notable gracias a un exquisito diseño de producción de Nathan Crowley (“Interstellar” o “Dunkirk”): “Crowley y su equipo buscaron en Los Ángeles casi setenta lugares que se parecían al fin de siglo London. Jonathan Nolan visitó Colorado Springs para investigar a Nikola Tesla y basó la escena de la bombilla eléctrica en experimentos reales realizados por Tesla. Nathan Crowley ayudó a diseñar la escena para la invención de Tesla; Fue filmado en el estacionamiento del Observatorio Mount Wilson. Influenciado por una "estética modernista victoriana", Crowley eligió cuatro ubicaciones en el distrito teatral de Broadway en el centro de Los Ángeles para las actuaciones de magia de escenario de la película:… (sigue en spoiler)
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Easy Virtue (Vida alegre)
Easy Virtue (Vida alegre) (1928)
  • 5,7
    392
  • Reino Unido Alfred Hitchcock
  • Isabel Jeans, Franklin Dyall, Eric Bransby Williams, Ian Hunter, ...
6
La reputación.
40/05(/11/03/19 Melodrama inane, que tiene el aliciente antropológico de ver los comienzos de uno de los grandes cineastas del Séptimo Arte, Alfred Hitchcock en su sexta dirección. Film silente basada libremente en la obra de 1924 Easy Virtue de Noël Coward, donde se hace una moralizante crítica al puritanismo inglés, a los prejuicios arrogantes de su clase alta, en esto se pueden ver ciertas semejanzas con la gloriosa “Notorius” (1946). Esta es una película que el tiempo ha arrugado bastante, dejándola en pellizcos de ursulina en su candor expositivo. Hitchcock se puso de acuerdo con su guionista habitual, Eliot Stannard (escribió las primeras ocho películas de Hitch), y con algunas sensibles variaciones: menos comedia y más drama; partiendo de la escena del juicio donde Larita Filton es puesta en la picota pública por haber posado en para un pintor y por haberse divorciado de su violento marido, y dispuesto a demostrar cómo, una reputación calumniada termina convirtiéndose en una desgracia eterna. Rodada con el mismo equipo técnico de “Downhill” (1927), incluye a la protagonista Isabel Jeans, quien aquí tenía su segunda de tres apariciones junto al director inglés (la última sería en “Suspicion”, catorce años después) y también con la presencia de Ian Hunter, como el pintor Claude Robson. Es curioso como el Maestro del Suspense hizo sus primeros pinitos en el cine con melodramas melosos, donde lo más interesante es detectar señas que dejen entrever su obra posterior, como las mencionadas similitudes en “Notorius”, o en “Rebeca” (1940), por lo de la mujer que se casa con un rico aristócrata tras un encuentro de vacaciones y ella se siente fuera de lugar una vez van a vivir a casa de él, incluso se ven rasgos de “Atrapa a un ladrón” (1955), por lo de parte del metraje en la Riviera Francesa. Hitchcock hace su habitual cameo sosteniendo un bastón cerca de la cancha de tenis en su habitual aparición de camafeo a los 21 minutos de la película. Hubo un remake en 2008 con Jessica Biel, Ben Barnes, Colin Firth y Kristin Scott Thomas.

La cinta tiene sus mejores momentos en su tramo inicial, donde con habilidad y agilidad narrativa se atisban señas de la identidad hitchcockiana que está por venir. Lo primero que vemos es una peluca empolvada blanca, que se mueve para que veamos es un juez en una corte judicial, donde (por el prólogo) sabemos estamos durante la vista de un divorcio, Hitchcock nos pone en la visión del magistrado, donde todo lo ve difuso, entonces se pone el monóculo y lo ve todo diáfano, seguro en una alegoría del mensaje de la película. Vemos defenderse a la protagonista Larita (Isabel Jeans) desde el estrado, y entonces se produce un contra-plano donde vemos las manos del letrado acusador con una botella, y esta imagen hace una elipsis y la botella la sostiene ahora el marido (John Dyall) de Larita llenándose un vaso de se supone alcohol, se abre un más la toma y vemos a su esposa sentada posando, y vemos a un pintor (Eric Bransby Williams) realizando un cuadro de ella, Larita mira hastiada a su esposo como se llena el vacío una y otra vez, entonces la cámara se acerca al rostro de él y se transmuta en el tipo que hay durante el juicio (en otro salto hacia adelante), un tipo nervioso al que su abogado intenta calmar. Larita cuenta su versión de la historia, y volvemos al set del pintor, allí el artista con la excusa de apañarla para el cuadro le coge las manos y vemos que se siente atraída por ella, Larita se resiste, y le dice que su marido es alcohólico violento, y mira la bandeja con la botella y vasos. El pintor intenta darle ánimos diciéndole que no volverá a beber en el estudio., uy mira hacia la botella, pero esta vuelve a estar en el juicio. Hay un encadenado de imágenes del perfil en primer plano del abogado acusador y de Larita, en clara transposición pictoral, dando a entender un enfrentamiento dialéctico. Entonces se produce otra bella elipsis, el juez en primer plano de sus manos blande el monóculo que oscila cual péndulo, tanto que se transmuta en uno, sugiriendo bellamente el paso de tiempo. Hay otro flash-back, el pintor ha escrito una carta a Larita expresándole sus sentimientos de amor (cosa que no entiendo, pues si está junto a ella porque la epístola?), él intenta abrazarla y ella se resiste, y en ese momento entra el celoso marido, sonríe sádicamente al ver la escena, se acerca con su bastón lentamente a ellos, los mira, el esposo se abalanza contra él, Larita intenta impedírselo, el pintor coge una pistola de un cajón y le dispara, el marido tiene tiempo de lanzarle su bastón contra el cuerpo en varios estoques, hasta que el dolor de la bala le hace caer al suelo exhausto. Entra la criada y ve la escena y corre horrorizada, vemos la mirada angustiada del pintor que ve como la criada avisa en la calle aun policía. Este sube y ve herido al hombre en el suelo, y cínicamente (toque de humor), deja al marido y se pone de modo flemático a tomar declaración a ella. Larita coge en su regazo al marido, y este a su vez coge del suelo la carta del pintor, y la mira y está en otra elipsis pasa a estar en poder del abogado acusador. Se reúne el jurado, y posteriormente por el juez nos enteramos que la declaran culpable de adulterio (hasta ese momento ni sabíamos de que la acusaban): Como también sabemos el nombre del pintor, Claude Robson, y nos cuelan que este está muerto (¿?). Larita espera a que todo el pública salga de la sala, y e intenta no llamar la atención a la salida, pero un mar de fotógrafos la esperan, y ella se tapa el rostro y huye (alegoría de como los periodistas ejercen de sociedad inquisidora), esto tiene importancia circular. Son 17 minutos introductorios donde Hitchcock vuelca su ingenio visual en muchos aspectos, sobre todo en las elipsis.
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Four Rooms
Four Rooms (1995)
  • 6,7
    41.252
  • Estados Unidos Allison Anders, Alexandre Rockwell, ...
  • Antonio Banderas, Valeria Golino, Tim Roth, Madonna, ...
6
El botones.
41/06(12/03/19) Desequilibrada, fallida, aunque con algunos tramos apreciables esta antología de historietas de comedia negra que sucede en vísperas de Año Nuevo en Los Ángeles en el hotel decadente Hotel Mon Signor y que tiene además como nexo de unión al botones (en su primera noche de trabajo, encarnado por Tim Roth en una actuación epítome de lo que la sobre-actuación más pasada de vueltas). Coescrita y codirigida por Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, cada uno dirige un segmento. Tiene entre sus alicientes a un reparto de estrellas como Madonna, Antonio Banderas, Bruce Willis, Quentin Tarantino o el protagonista Tim Roth, y con la dirección de un a veces bueno Robert Rodríguez, y un gran Tarantino. Pero el resultado es muy irregular, con muchos valles, y los picos no son demasiado elevados. Son cuatro bloques donde el primero (de Allison Anders) es horrible, el segundo (de Alexandre Rockwell) tiene una sugestiva premisa pero se hunde en su devenir, el tercero (de Robert Rodríguez) es el mejor, una especie de corto de los looney toones más gamberros en un increscendo salvaje hasta desembocar en un clímax incendiario, y el cuarto (de Tarantino), resulta estimulante, con unos diálogos mordaces, pero a la postre una copia barata de un episodio de la popular serie “Alfred Hitchcock presenta”, a su vez adaptando un relato corto de Roal Dahl. Pero lo bueno no eleva demasiado la media final.

En la víspera de Año Nuevo, el veterano y anciano botones Sam (buen Marc Lawrence) del Hotel Mon Signor informa a su reemplazo, Ted (Tim Roth), sobre cómo actuar en su primer día de trabajo:

Suite Nupcial- "El ingrediente faltante" Escrito y dirigido por Allison Anders: Ted ayuda con su equipaje a un grupo de mujeres (encarnadas por Madonna, Valeria Golino, Lili Taylor, Alicia Witt, Sammi Davis, y Ione Skye), que lleva a la suite de luna de miel. Se entera de que son un grupo de brujas, que intentan revertir un hechizo lanzado sobre su diosa, Diana (Amanda De Cadenet). El ritual requiere que cada uno coloque un ingrediente en un caldero grande; sin embargo, Eva (Ione Skye) tiene que “traer” su ingrediente; Un relato catastrófico, sin gracia sin chispa, aburrido, y al parecer la directora sabedora de ello muestra desnudo de pechos de modo gratuito, pues hay unas que si los muestran (las actrices no conocidas) y las otras permanecen vestidas (las conocidas). Se suman unas interpretaciones de malas a penosas.

Habitación 404 - "El hombre equivocado" Escrita y dirigida por Alexandre Rockwell: En la habitación 404, Ted se encuentra en una extraña situación, un juego sexual. Sigfried (David Proval) acusa maniáticamente a Ted, a quien llama Theodore, por haberse acostado con su esposa Angela (Jennifer Beals), que tiene amordazada en una silla; Tiene de un buen punto de partida (aunque recuerda vagamente a un tramo estelar del film tarantiniano “Pulp Fiction”), pero este se diluye rápidamente en una marabunta de situaciones reiterativas y sin atractivo, para desembocar en una diatriba soez de cómo hay decenas de formas de nombrar el miembro genital masculino; Las actuaciones como en casi toda la película son muy histriónicas.

Habitación 309 - "The Misbehavers" Escrita y dirigida por Robert Rodriguez: Un esposo (Antonio Banderas ) y su esposa (Tamlyn Tomita) se van a una fiesta de Año Nuevo, y le piden a Ted por $ 500 para vigilar a sus hijos, Sarah y Juancho (Lana McKissack y Danny Verduzco). Ted instruye a los niños a quedarse en su habitación pero las cosas (como era de esperar) se desmadran; El mejor de las sub-tramas, un delirio toon jocoso, muy divertido, donde hábilmente se van sumando piezas al puzle, hasta que coloca la última y resulta ser una bomba en formato de imagen Avernal que se te queda grabada por su aparatosidad; Aquí los niños Lana McKissack y Danny Verduzco lo bordan en su jocosidad desternillante, y Antonio Banderas saca su vis cómica para deleite del espectador.
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Madre (C)
Madre (C) (2017)
  • 7,2
    2.795
  • España Rodrigo Sorogoyen
  • Marta Nieto, Blanca Apilánez, Álvaro Balas, Miriam Correa
7
El Hijo.
45/09(18/03/19) Apasionante cortometraje escrito y realizado por el madrileño protagonizado por Marta Nieto, Blanca Apilanez y Álvaro Balas, que radiografía con bisturí ácido la peor de las pesadillas para una madre, como es la incertidumbre e impotencia que puede sufrir tu hijo, y al que para más inri nunca vemos, solo escuchamos que lo que la agonía se acentúa al dejarlo fuera de campo y que sea nuestra sombría mente la que construya ese contraplano. Ello desarrollado en un in crescendo dramático asfixiante, ayudado por una puesta en escena que combina el minimalismo de que todo sucede en un piso, con la maestría en un sofocante plano-secuencia. Cortometraje que ha cosechado múltiples premios y selecciones tras su estreno en marzo de 2017, entre ellos Mejor Cortometraje de Ficción en los Premios Goya de 201, también nominado a los Óscar en la categoría de mejor cortometraje.

Marta (Marta Nieto) está en su apartamento con su madre (Blanca Apilánez), planeando una salida nocturna y siendo interrogada con suavidad pero persistencia sobre si habrá o no hombres elegibles. Es una situación que muchos espectadores encontrarán familiar. La madre se preocupa innecesariamente. Marta bate a un lado sus preguntas con gracia nacida de la larga costumbre. Entonces Marta recibe una llamada telefónica. Es su hijo Iván de seis años (Álvaro Balas), que se supone está pasando el fin de semana con su padre en Francia, pero informa que está solo en la playa, que no está seguro de en qué país está y que la batería del teléfono que está usando se está agotando.

El escaso metraje de 17 minutos consigue atraparte en sus redes de un modo siniestramente gradual, en una contrarreloj a tiempo real en que rápidamente empatizamos con la madre, sufrimos con esa madre que durante una intensa llamada de teléfono intenta sonsacar sin alarmar a su hijo de donde podrá encontrarse este, intenta extraer pistas de donde se puede encontrar sin que entre el chaval en modo pánico, una especie de averno que debe liderar con una tranquilidad impostada con el chico, el dolor y angustia materno nos toca la fibra, el temor no saber lo que puede estar pasando al retoño, la rabia interior de no poder protegerlo.

La puesta en escena refuerza y potencia la sensación de agobio que nos emite el metraje. Comienza la imagen en un prólogo con una extensa desierta playa (Hossegor-Francia), una toma circular suave de espacios infinitos con las tranquilas olas del mar rompiendo con suavidad en la arena, para a continuación, tras los créditos iniciales sumergirnos en un apartamento angosto, trasladándonos asfixia existencial creciente a partir de la llamada telefónica, sintiendo que la toma única filmada por el cámara Alejandro de Pablo (“Que Dios nos perdone” o “El reino”) hace que las paredes nos aprisionen más y más con el paso de los minutos y de la zozobra de la madre, moviéndose el objetivo de modo fluido por el piso, con una luminosidad tenue pero clara, donde apenas entra la luz del sol para nos sintamos más acongojados, y apretándonos la claustrofobia para que la tensión sea epidérmica.

Marta Nieto como madre angustiada lo borda, mostrando una evolución sostenida trémula, sabiendo expresar esa dualidad de no atemorizar a su hijo, y a la vez mostrar nervios e turbación constante; Blanca Apilánez como la madre de la madre muestra un perfil más marginal, intentando hacer reflexionar a su hija, pero apenas tiene espacio para hacerla pensar; Álvaro Balas es el que da voz a Iván, sabe exponer que es un niño desvalido, que en su inocencia e ingenuidad no sabe la gravedad real en que se encuentra.

El cortometraje se hace grande en la mayoría de su minutaje, pero llegados al final uno se siente un tanto en coitus interruptus, como si al final todo fuera el prólogo de un largometraje, el teaser alargado de una película, pues te deja con el “… y ya está!”. De hecho Sorogoyen tiene en producción la versión alargada del cortometraje paras estrenarla este año, con lo que la impresión es de que el corto es el cebo para atraer al público al cine.
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El rey proscrito
El rey proscrito (2018)
  • 6,2
    3.871
  • Reino Unido David Mackenzie
  • Chris Pine, Aaron Taylor-Johnson, Billy Howle, Florence Pugh, ...
6
Robert I Bruce. (Tras Braveheart)
43/07(14/03/19) Interesante producción histórico-bélica anglo-estadounidense para el canal Netflix, que puede verse como una continuación de la afamada “Braveheart”. Escrita (junto a Bathsheba Doran y James MacInnes), producida y dirigida por David Mackenzie que trata sobre Robert Bruce, Rey de Escocia del SXIV, que tras la ejecución del líder escocés William Wallace inició un levantamiento contra los ingleses, ello en el sempiterno enfrentamiento entre David contra Goliat. Es un film que resulta que tiene una estupenda ambientación, con escenarios, castillos, vestuario, cientos de extras, CGI muy bien incrustados, batallas generosamente coreografiadas, con actores de prestigio, mostrando niveles de realismo atávico muy del tiempo, fotografía, pero que falla en lo fundamental, en infundir emoción y la épica que requiere la película, quedando en superficial y funcional propuesta, donde nunca terminas de conectar con los personajes y sus motivaciones artificiosas, y es que no sabes porque para los escoceses va a ser mejor el Rey Bruce que el inglés, simplemente prima el ser nacionalista. Y es que el libreto peca de convencional, sin ahondar en los personajes, son así y punto, no tienen dilemas morales, no dudan, no parecen sufrir por los males que les acucian, son héroes de una dimensión, como lo son los villanos malos malísimos sin matices, sádicos sanguinarios (como botón de muestra el ahorcamiento con evisceramiento es diáfano en este sentido), y avariciosos, paradójicamente el director había tomado fama con “Hell or High Water” (2016), film donde rezumaba complejidad y personajes grises, pero aquí no hay capacidad de proyectar reflexión alguna, y todo acaba por resultarte a ratos entretenido a la vista, pero te da igual (por lo menos a mí) lo que les pase a los personajes, como no suman unos diálogos insípidos. La versión que se presentó en el Festival de Toronto era media hora más larga que la que nos ha llegado a la plataforma de Netflix. Su director explicaba en Indiewire que las prisas por presentarla en el festival le pasaron factura, y no tuvieron tiempo para ver el montaje final con perspectiva, y mucho menos para testearlo con público.

La cinta tiene un arranque poderoso y muy prometedor, con un formidable plano-secuencia de ocho minutos en el campamento militar en que los líderes escoceses perdedores ante los ingleses rinden pleitesía y obediencia al príncipe Eduardo (Billy Howle), ello en una coreografía de movimientos cuidada con mimo, donde se nos presentan con agilidad expositiva a los personajes, sus convulsiones políticas, entrando y saliendo de carpas, con peleas a espada, emitiendo el lugar realismo con el suelo embarrado. Pero una vez salimos de aquí la película cae en terrenos trillados, donde la profundidad y aristas de los personajes es nula, donde se intenta dar relieve humano al protagonista Robert con recursos como el de esposarlo con una mujer, Elizabeth de Burgh (Florence Pugh), de fuerte carácter, tanto que resulta anacrónica en sus ansias de compartir decisiones con su esposo en un tiempo tan híper-machista, pero lo que me queda del retrato de Bruce es una hagiografía sin más, donde no hay tridimensión. Pero es que además este personaje que pudiera moldear al “héroe” es separado de él, y ya solo queda un tipo de una pieza, sin aristas, sin dobleces, sin ambigüedad, hacia adelante sin titubear, lo cual resta capacidad de empatía con el protagonista, y esta conexión emocional con el espectador (o sea yo) solo se da por el clásico recurso de ver unos revolucionarios batallando contra un enemigo mucho más poderoso, pero esto da lo que da, y tras este velo ajado, no hay un entramado emocional que de solidez a la historia.

La cinta deja buenos picos en las escenas de acción, con batallas vistosas y brutales, como la que acontece de noche en el bosque con la “tormenta” de flechas ardiendo, o en las escaramuzas de guerrillas que emprende Bruce para ir recuperando castillos para su causa, donde sobre todo queda patente que el monarca no respetaba mucho el terreno católico, acometiendo matanzas en iglesias, o asesinando a enemigos durante el servicio de Domingo de Ramos. Todo esto para finalizar en una gran batalla donde el “ingenioso” Bruce sabedor de su inferioridad se aprovecha de su conocimiento del terreno para equilibrar la balanza, algo muy típico, un entente bélico donde la sangre se mezcla con el fango, pero culminando en algo poco creíble, muy manufacturado.

Chris Pine (actor fetiche del director), da buena imagen de “héroe” abnegad, emitiendo en su cansada mirada mundo interior, persona noble que no quiere hacer uso del machismo para someter a su esposa ni la noche de bodas (era un matrimonio concertado), hasta que ella no dé el primer paso. Pero como he dicho antes es un personaje unidimensional, sin hondura dramática, da igual que le maten al hermano, o le secuestren a su esposa, su actitud es no vacilar, tiene un objetivo inquebrantable cual deidad, plana encarnación; De secundarios de entidad la película anda escasa, meras perchas para o bien dar mayor heroísmo a Bruce, o para mostrar lo malos que eran los ingleses, si acaso destacar a Florence Pugh como Elizabeth, cumple sin más.
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El Dorado
El Dorado (1966)
  • 7,8
    12.353
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • John Wayne, Robert Mitchum, James Caan, Charlene Holt, ...
6
Rio Bravo Clon.
36/01(03/03/19) Western sobrevalorado del prestigioso del prestigioso Howard Hawks, en lo que fue su penúltima realización (la última fue “Rio Lobo”, 1970), con unos personajes arquetípicos, y con escenas de acción rutinarias, donde la mayor parte de la película acontece de noche y en interiores para ahorrar costes (y se nota). Escrita por Leigh Brackett (“Hatari! O “El Imperio contraataca”) y basada libremente en la novela “The stars in hercourses” (1960) de Harry Brown, que se inspiró en un poema-balada (spoiler) homónimo (que parafrasea en varios ocasiones el personaje encarnado por James Caan) al título del film de Edgar Allan Poe película que trata sobre un pistolero que acude en ayuda de un viejo amigo, un sheriff alcohólico que lucha por defender a un ranchero y su familia contra otro ranchero que intenta robar su agua. Brown el escritor quedó tan desilusionado con el resultado final, que pidió que su novela fuera excluida de los créditos, favor que no se le concedió, porque ya había firmado el usual contrato “con derecho a las modificaciones que se consideren necesarias”. Como en Hawks era mantra habitual trata temas sobre machos Alfa, mucha testosterona, donde las mujeres suelen ser floreros percha de los hombres, donde se versa sobre la lealtad, la vocación de profesional, el sentido del deber, el individualismo, la libertad personal, la venganza, pero sobre todo es la exaltación de la amistad. La cinta tiene una rémora y es que es un plagio innecesario, y sin aportar nada nuevo, ni mejorar (si acaso la inclusión de Robert Mitchum y James Caan) a la que copia, por supuesto me refiero la también hawksiana “Rio Bravo” (1959), y que volvería a fotocopiar en la última dirección del mismo director, “Rio Lobo” (1970), donde el nexo común, además de Kawks, es el protagonista John Wayne, en las tres cintas hay un cuarteto de “héroes” sheriff que detiene y encierra en el calabozo a alguien muy importante, y debe impedir que lo liberen los “malos”, ello con la ayuda de un borrachín, de un jovenzuelo, y de un viejo excéntrico, y donde hay una hermosa joven que (inexplicablemente por la diferencia de edad) se enamora de John Wayne. Tiene el aliciente que por primera y única vez se juntan en pantalla Robert Mitchum y John Wayne (estuvieron en el mismo cartel en “El día más largo” 1962, pero no comparten escenas). La película no ha envejecido bien, sintiéndose más como una comedia que como una de tiroteos, pues esta (como he dicho) es ordinaria, donde parece que los actores han disfrutado más que el espectador, quedando en una entretenida propuesta, donde los diálogos y situaciones divagan entre lo ameno y lo rancio, ejemplo es ver a la joven Michele Carey con un papel inverosímil, potenciado por ese peinado cardado anacrónico, y todo aderezado por un final simplista y poco atractivo.. Para hacerse una idea de la “importancia” de la historia, aquí un ejemplo cuando Mitchum dijo: "Cuando Howard me llamó, dije: 'Cuál es la historia?' y dijo: 'No hay historia, solo personajes' (¿?).

La cinta se puede entender más como una película de colegas, donde lo mejor es la construcción de personajes, lástima que su historia sea tan manida. Donde los dos protagonistas son dos veteranos de guerra con achaques de decadencia física, retratándolos con dolores, uno (el interpretado por Wayne) con las punzadas paralizantes en la columna, y el otro (el actuado por Wayne) con dolores post-alcohólicos y llevando muletas, creando con ello tipos clásicos del western crepuscular, y teniendo a un antagonista pistolero elegante y noble en sus maneras profesionales, respetándose los némesis. Todo narrado de un modo relajado, desprovisto de intensidad, con comportamientos chirriantes de algunos personajes, intentando mezclar drama y comedia, con algunos picos sugerentes, y con muchos valles rudimentarios. Tanta dejadez hay en algunos tramos que no le basta con clonar “Rio Bravo”, también auto-plagia una escena de “The Big Sleep” (1946), cuando el rol de John Wayne manda a unos malos a salir a la calle sabiendo que les van a disparar fuera, cosa que ya hacía el Philip Marlowe en el referido film.

John Wayne hace de John Wayne, tipo duro pero noble, amigo de sus amigos y con un estricto código de valores, valiente, estoico y con muy arraigado sentido del deber, y lo borda, aunque los años se le notaban en demasía en algunas situaciones, tanto que tuvo que usar un doble cada cuando tiene que correr de un lado a otro de la calle. Su apellido en la cinta es (nombre Cloe) Thornton, curiosamente (o no) el mismo que tenía en la mítica “El hombre tranquilo” (1952), aunque con nombre de pila diferente (Sean); Robert Mitchum derrocha carisma como el duro y nihilista sheriff J.P. Harrah, emitiendo toda una gama de emociones, y manteniendo y una formidable química con Wayne; James Caan en uno de sus primeros trabajos en cine, como el impulsivo Mississippi, deja impronta de tipo empático, con una deliciosa vis cómica ayudado por ese peculiar sombrero; Christopher George como el mercenario Nelse McLeod deja su sello en la difícil papeleta de enfrentarse a Wayne, con diálogos finos y mordaces; Arthur Hunnicutt como el trompetista ayudante del sheriff Bull, infunde simpatía, pero sin más; Ed Asner es un villano plan o y poco exprimido; Las mujeres son simple muletas de los hombres, Charlene Holt cumple sin alardes como la enamorada de Cole, mientras Michele Carey en el papel de Josephine MacDonald, resulta un personaje grimante, parece salida en su look de un desfile de moda con ese peinado voluminoso totalmente fuera de tiempo, y con una personalidad plana.
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La pradera sin ley
La pradera sin ley (1955)
  • 7,1
    1.552
  • Estados Unidos King Vidor
  • Kirk Douglas, Jeanne Crain, Claire Trevor, Richard Boone, ...
5
Western atropellado.
39/04(08/03/19) Western menor realizado por King Vidor como notorio vehículo de lucimiento para Issur Danielovitch Demsky, más conocido como Kirk Douglas, por mor de que estaba producida por su compañía Bryna, donde además de demostrar su vitalidad y energía física, hace vireguerias con el revólver, canta y toca el banjo. El guión de Borden Chase (“Rio Rojo” o “Winchester 73”), y Daniel D. Beauchamp (“Honor y venganza” o “El jugador”), adaptando la novela homónima de 1952 de Dee Linford, en el que con algunas dosis de comedia se hace una reflexión sobre el individualismo y la libertad personal, frente a las vallas que nos imponemos para coartar nuestras ansias de ir de un lado a otro, pero ello en un desarrollo con virajes anárquicos, incoherentes, que convierten al protagonista en una especie de bipolar inentendible en su pendular comportamiento, ello en una cinta bastante escasita en escenas de acción mínimamente aceptables, está la metida con calzador estampida climática, pero que parece metraje de borrador desechado de un clásico de anterior de Vidor como “Duelo al sol” (1946), donde termina de modo abrupto, y apresurado. Se hizo nueva versión para la televisión en 1968 titulada A Man Called Gannon.

La acción tiene lugar en Wyoming, en torno a 1870. Demsey Rae (Kirk Douglas), con aversión por las cercas de los grandes ranchos de Texas, se dirige a Wyoming en busca de tierras abiertas y libres. Viaja como polizón en el tren, donde conoce a Jeff "Texas" Jimson (William Campbell), joven e inexperto. Ambos encuentran trabajo como vaqueros de Triangle Ranch, el mayor del lugar, adquirido recientemente por la joven y ambiciosa Reed Bowman (Jeanne Crain), recién llegada del Este.

Es un film revisionista que nos habla del enfrentamiento entre grandes rancheros y pequeños rancheros, de cómo los grandes requerían de más territorio para avituallar a los suyos, y los pequeños veían un peligro que los grandes esquilmaran los recursos, con lo que estos últimos intentaban protegerse (epítome son aquí las vallas y su alambre de espino), en lo que se puede ver como un clásico choque entre grandes empresas vs negocios familiares, capitalismo feroz frente a economía sostenible (¿?). Pero todo esto que sobre el papel suena sugestivo, es tratado de modo superficial, sin nivel de intensidad alguna, con vaivenes que descolocan, no sabiéndose al final cuál es su mensaje (si es que tiene).

El protagonista simboliza la Libertad, el espíritu americano por antonomasia, el poder ir a lo largo y ancho de la nación sin restricciones, con alegría ir de un estado a otro, siendo su enemigo las cercas que coartan esta Libertad, pero este temor es presentado de forma chusca, como si las cercas tuvieran vida propia y se tragaran a las personas, un miedo irracional que ya te pone en guardia ante esto que me chirría. Pero es que luego sin que se sepa por qué Dempsey se pone a colocar cercas, y se le ven tan contento, pero no habíamos quedado en que le aterraban las vallas y su espino? Está que en un momento dado se dan cuenta que al “héroe” le falta un antagonista con testosterona, y se tienen que sacar de la manga a un blandito Steve Miles (insípido Richard Boone), presencia sin entidad que hace bajar enteros.Se añade que como la película no va a ningún lado y deben acabarla, lo hacen a toda prisa con un clímax ordinario, a lo que se añade un epílogo tontorrón sin sentido (spoiler).

Y es que Dempsey resulta un rol incongruente, encarnado por Kirk Douglas con vigor vitalista, eléctrico, jovial, mujeriego, encantador, carismático, pero que parece escrito por algún esquizofrénico; Jeanne Crain encarna a la ranchera Reed Bowman, personaje nada creíble, inverosímil este sola en un rancho en medio de la nada rodeada de hombres rudos, una hermosa y bella mujer, siempre sensual, la autenticidad es de suspender la mínima credibilidad. Nada sabemos de ella, de donde le viene el dinero para su empresa, de donde le vienen las ansias de riquezas, capaz por ellas de insinuarse y ofrecerse a hombres. Tiene tensión sexual con Dempsey, en este caso resuelta tras una elipsis, pero después hay otro arranque de personalidad incoherente del “héroe” (¿?); William Campbell como el joven Jeff Simson, hace un clásico discípulo del protagonista, le falta entidad para tener peso dramático, la relación paterno-filial con Dempsey se hace estereotipada; Jay C. Flippen como Strap Davis, un cordial capataz, demuestra entrañable bonhomía (por cierto, desaparece de la película sin ton ni son); Claire Trevor como Idonee, hace de meretriz amable y cariñosa, paño plañidero del protagonista.

La puesta en escena resulta buena en su sentido de trasladarnos a un lugar y tiempo determinado, un lar fronterizo, sin ley, donde la ley y la justicia se auto-administraban, empezando por la notable dirección artística de Alexander Golitzen (“Sed de mal” o “Spartacus”), y Richard H. Riedel (“Confidencias de medianoche” o “Retrato en negro”), rodando en California-USA (Conejo Valley; Janss Conejo Ranch; y en los Universal Studios), y en Arizona-USA (Grand Canyon National Park); esto filtrado por la fotografía en technicolor de Russell Metty (“Sed de mal” o “Spartacus”), sabiendo proyectar escenarios naturales grandiosos, sabiendo emitir tensión en la escena de la estampida; De la música destaca Frankie Laine cantando "Man Without a Star", y Kirk Douglas también interpreta con el banjo "And the Moon Grew Brighter and Brighter".
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aquí, un amigo
Aquí, un amigo (1981)
  • 6,6
    3.324
  • Estados Unidos Billy Wilder
  • Jack Lemmon, Walter Matthau, Paula Prentiss, Klaus Kinski, ...
6
Canto de cisne del Maestro Billy Wilder.
38/03(06/03/19) Irregular aunque divertida comedia dirigida por el genial (aquí no) Billy Wilder, en lo que fue a sus 74 años su última realización (a su pesar). Film sin más pretensión que entretener, carente de la mordacidad y reflexión amarga que hicieron grande al cineasta europeo. Guión de Wilder y IAL Diamond se basa en la película gala de 1973 “L'emmerdeur”, de Francis Veber había adaptado de su propia obra teatral “Le contrat”, film francés que fue gran éxito en Europa, los productores Jay Weston de William Morris, obtuvieron los derechos de remake, que contrataon a para el proyecto a Walter Matthau y Jack Lemmon, quienes sugirieron que Billy Wilder dirigiera. "No podía decirle no a Billy, y no quería decir que no a estar en una película de Billy Wilder. Pero esta no era una película de Billy Wilder", dijo Matthau más tarde, aunque en contraposición Lemmon dijo: "Es el guión más divertido desde Some Like It Hot (“Con faldas y a lo loco”).No tiene ningún mensaje, solo es divertido". El argumento sigue fiel al original, aunque alterando el final. Fue la vuelta de Wilder a la MGM desde 1939 con “Ninotchka”. Tiene entre sus alicientes la química entre los dos protagonistas, fruto de varias colaboración es juntos, los dos sin arriesgar, en dos papeles hechos a su medida, tiene ramalazos de humor negro jocoso, tiene su falta de ambición en querer trascender, solo ansia pases un rato ameno con una de las películas de más corta duración del director nacido en Sucha, pero adoleciendo de lo incisivo, ateniéndose a lo superficial, quedando un producto tan agradable de ver como liviano e inofensivo.

Wilder dijo que la película sería "Un poco como “Con faldas y a loco”, y ojalá sea rápida y divertida. Pero a diferencia de “Kiss Me Stupid”, esta es una película comercial, nada de arte, nada muy serio, en algún punto intermedio Revuelva loco y George Bernard Shaw". Aunque años después Wilder dijo referente al film: "Si viera todas mis películas antiguas en una multitud, personificada, hay algunas que me harían feliz y orgulloso, y las abrazaría... Pero Buddy Buddy trataría de ignorarla", no está a la altura de su nivel, pero tampoco es mala, pasas un buen rato, y la olvidas rápidamente. La despedida del cine del maestro que aún viviría 21 años más condenado al ostracismo de la industria.

La cinta en su mayor parte resulta un vodevil en un hotel, con personajes entrando y saliendo de habitaciones, con equívocos, engaños, falsas apariencias, botones metomentodo, con limpiadoras que no quieren meterse donde no les llaman, donde las paredes parecen de papel y todo se oye de la habitación de al lado. Todo sucede de modo trepidante, no hay tiempo (ni necesidad) de escudriñar todas las lagunas e incongruencias del relato, solo se le pide nos saque alguna sonrisa, aunque solo sea mueca. A Wilder cabe achacarle que su sentido del humor se había envejecido algo, cosa que se nota en el tramo de la clínica sexual, donde los gags resultan bastante de brocha gorda, impropios de Wilder, donde además no se explota a un delirante Klaus Kinski con ese estoicismo que parece estar siempre interpretando a Nosferatu, Wilder le dio el papel llamándolo "un actor extraordinario... un Nosferatu divertido. No ha habido una cara como la suya desde Conrad Veidt".

Walter Matthau se luce como el sicario Trabucco, rol que le va como anillo al dedo, derrocha hieratismo, sonrisa pícara, se disfraza para sus trabajos, se luce como un sociópata egoísta, un frío asesino; Jack Lemmon en otro papel como guante a la mano, de pusilánime, un perdedor deprimido, un buenazo infeliz que busca una razón para vivir, lo borda; la compenetración es como no podía ser de otra forma sensacional, derrochando toma y daca. Aunque Dos semanas después de la filmación, el director dijo: "No funcionó tener dos cómicos juntos. Necesitaba a alguien serio como Clint Eastwood como el sicario en lugar de un comediante como Matthau".
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los Increíbles 2
Los Increíbles 2 (2018)
  • 6,9
    16.701
  • Estados Unidos Brad Bird
  • Animation
7
Los Parr vuelven.
14/14(21/01/19) Potente secuela de la exitosa cinta de súper-héroes de la casa del logo del flexo, aunque un escalón inferior a la pretérita, film de animación por ordenador superior técnicamente a su predecesora, pero ateniéndose a un relato muy similar a la de 2004, aunque hija de los nuevos tiempos de empoderamiento femenino (#metoo), la que tiene el peso de la trama en la acción es la mujer, el marido se queda en el hogar familiar cual amo de casa, con las tareas propias y cuidando de los hijos, mientras la mujer es la que sale a trabajar, sirviendo esto para dar la vuelta a los estereotipos, y sacando mucho humor de estas situaciones. Dirigida y guionizada por mismo de la primera “Los Increíbles 2”, Brad Bird, la historia sigue a la familia Parr mientras intentan restaurar la confianza del público en los superhéroes mientras equilibran su vida familiar, solo para combatir a un nuevo enemigo que busca convertir a la población en contra de todos los superhéroes, como ya he mencionado es un argumento similar a la original. Siguiendo el camino de explorar las relaciones familiares y matrimoniales, siendo (según el propio Bird) la parte de súper-poderes un McGuffin para examinar las dinámicas padres-hijos y de pareja. Aunque la secuela se estrenó catorce años después de la primera, Bird no quiso usar un elemento narrativo como un salto de tiempo o crear nuevos personajes, y en su lugar continuó desde donde quedó la primera película. Esto le permitió mantener a los personajes con los mismos superpoderes y no tener que desarrollar nuevos, ni tampoco tuvo que descubrir cómo lidiar con Violet y Dash como adultos. Esto también le permitió mantener a Jack-Jack como un bebé con una variedad de poderes, que Bird comparó con la forma en que los bebés pueden entender numerosos idiomas.

La cinta ha sido un éxito taquillero recaudando$ 182.7 millones en su primer fin de semana, estableciendo el récord de mejor debut para una película animada, y recaudó más de $ 1.2 mil millones en todo el mundo, convirtiéndose en la cuarta película con mayor recaudación de 2018, la segunda película animada con mayor recaudación y la 15ª película más taquillera de todos los tiempos. “Incredibles 2” fue nombrado por la National Board of Review como la Mejor Película de Animación de 2018. La película fue nominada en los Golden Globe (no lo ganó) y en los Oscar, ambos por Mejor Película de Animación.

La trama en la primera parte los súper-héroes eran reciclados a identidades secretas en las que sus Dones estaban prohibidos, ahora han pasado a ser “ilegales” (por los daños materiales causados intentando hacer el bien), proscritos si utilizan sus “habilidades”, la novedad es que en la primera era él (Bob Parr) el que salía del hogar para ejercer de hombre de acción, y ella (Helen Parr) se quedaba en casa con los quehaceres propios domésticos, en esta segunda parte los papeles se invierten, cual yendo con los vientos feministas que soplan últimamente, son los poderes elásticos de ella los que priman. Con esta alteración de roles el guión nutre el metraje de situaciones jocosas con Bob intentando cual maestro de ceremonias de un circo lidiar con varios frentes, limpiar el modernista hogar, intentar ayudar a su “rechazada” hija Violet, intentar ayudar en las tareas de mates a su hijo mediano Dash, e intentar dominar (con sus paranormales y anárquicos poderes) a su hijo bebe Jack Jack, brotando momentos que se mueven entre lo delirante y lo lírico (esa imagen de Jack Jack sobre el pecho de Bob viendo la tele, para intentar dormir el padre al hijo, y es el bebe con su biberón el que debe despertar a su exhausto progenitor que cae en brazos de Morfeo).

Helen es la heroína de esta entrega, brazo fuerte de una pareja de hermanos ricachones aparentemente fans de los superhéroes, y que intentan redimir a estas disfuncionales personas. El villano en este caso es un enigmático “Screenslaver”, que se erige en una especie de alegoría de aquellos que se convierten en zombis manipulados de tanto ver la tele, donde este malo malísimo da retóricos discursos en que mimetiza a teleadictos, fans de las nuevas tecnologías con lo tóxico de los súper-héroes, como generan adhesión (crítica subrepticia a este subgénero?), estas motivaciones nos llegan confusas y difusas, causas muy vagas y que más resultan por imperativo del guión, en este caso gana por mucho el motor del malvado de la primigenia, más diáfanos, como también gana el villano Wonder Boy, más carismático y claro que en esta ocasión que se juega a dar misterio a algo que huele de principio. En esta subtrama aparecen nuevos súper-héroes (Void, Screech y Reflux) con nuevos Dones que enriquecen con imaginación la película, personajes de una generación algo más ajada, asemejándose bastante esta profusión de “mutantes” a los X-Men, en lo que se puede sentir una parodia de esta saga. Destacan las reflexiones sobre lo que es realmente ser un héroe, si saber llevar un hogar, o “salvar al mundo”, también se divaga sobre lo que es legal y lo que es justo, no siempre es lo mismo.
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The Staircase (Miniserie de TV)
The Staircase (Miniserie de TV) (2018)
  • 7,2
    640
  • Francia Jean-Xavier de Lestrade
  • Documentary
9
Michael Peterson.
22/01(02/02/19) Espléndida serie documental realizada por el francés Jean-Xavier de Lestrade que documenta el juicio de Michael Peterson, acusado de asesinar a su esposa, Kathleen Peterson. Con el prestigio del Oscar por el documental “Un coupable idéal” de Lestrade, este gana el acceso para The Staircase, sigue el caso de Michael Peterson, entonces novelista de 60 años, rico y blanco, fumador de pipa en gafas de carey, quien en diciembre de 2001 fue acusado de matar a su esposa Kathleen en la mansión de la pareja, en Durham, Carolina del Norte. El rodaje comenzó poco después de la acusación de Peterson. Los equipos de cámaras tuvieron acceso a la familia extendida del acusado, a los abogados defensores y al tribunal, los realizadores del documental pudieron entrar con su cámara a las discusiones acerca de la elección de la mejor defensa y de las características de los jurados, a las cámaras Gesell donde se observa la reacción de gente común (como la que compondrá el jurado) al testimonio de peritos, al entrenamiento del acusado por parte de un profesor de teatro especialista en estas representaciones ante jurados y no solo a eso: también a la intimidad familiar de Peterson, una familia ensamblada que tiene tantas ramificaciones y sorpresas como el caso central mismo. Al realizador le salieron 600 horas que se sintetizaron en 11 horas. Se puede ver como una radiografía cruda sobre una disfuncional familia puesta al límite, un estudio sobre la (des-) unión de un clan en tiempos extremos, esto en lo micro; en lo macro es un lienzo desolador sobre la justicia estadounidense, esto lo resume Lestrade con esta frase "En Estados Unidos, nadie está realmente buscando la verdad... Cada lado está tratando de contar una historia", en resumen, que a nadie le interesa si es culpable o no el acusado, solo importa ganar. Michael Peterson asevera: “La verdad se pierde en todo esto ahora. La verdad no tiene ningún significado en absoluto... Esto se ha convertido en un espectáculo, y tiene su propio impulso". Critica el poder de los medios de comunicación, su amarillismo y sensacionalismo que provoca linchamientos sociales, y en sus ramificaciones se ataca la intolerancia sexual, la homofobia. Todo ello evolucionado con un montaje ágil, con entrevistas jugosas a todos los participantes en este drama. Las hermanas de Kathleen no dieron su permiso para que las cámaras les siguieran, en el caso de los abogados del Estado, dieron permiso al inicio pero tras unas semanas se arrepintieron y lo revocaron.

NOTA IMPORTANTE: Si no sabes nada del caso hazte un favor y no entres en internet a enterarte de lo que sucedió, no te hagas spoiler que te saboteen el placer de los giros de la atrapante historia.

Aunque se ha realizado en tres etapas, 2004, 2012 y 2018, ahora Netflix lo presenta completo y en cada episodio va manejando una balanza, no de la justicia, sino de la credibilidad que Peterson proyecta en los momentos en que parece culpable, o en otros en que se nos muestra como la víctima de un sistema judicial negligente o corrupto. Se emitió una versión abreviada como presentación especial de dos horas del programa de noticias estadounidense Primetime el jueves 22 de julio de 2004. La miniserie se completó en septiembre de 2004 y se estrenó en octubre en Canal +, a partir del 10 de enero. –14, 2005, en BBC Four (como parte de su serie documental de Storyville), y del 4 al 25 de abril en Sundance Channel. Lestrade regresó a la película Peterson y su familia en 2012-13, cubriendo los desarrollos en el caso que se lanzaron como una secuela de dos horas. Tres nuevos episodios con más actualizaciones se hicieron más adelante para Netflix, y en 2018, el canal de transmisión agregó los 13 episodios a su catálogo, haciéndolo disponible como una serie. Es útil saber que la serie de documentales originales de Netflix The Staircase llegó por primera vez a nuestras pantallas en 2004, como una serie de 8 episodios después del caso de Michael Peterson, el hombre acusado de asesinar a su esposa. Por supuesto, su afirmación es que ella se cayó por las escaleras y las heridas brutales que se produjeron fueron un triste accidente que se llevó el amor de su vida. Debido a las cuerdas flojas del sistema de justicia penal, la serie documental se detuvo abruptamente, solo para resurgir en el gigante de la transmisión de Netflix 14 años después. Son trecew episodios fascinantes que cual thriller complejo guarda ciual juego de muñecas ruisas sorpresas dentro de más sorpresas, donde la ambigüedad es constante, y aunque se nota que el roza hace el cariño, me refiero a que por parte del director hay empatía con el acusado, a pesar de esto no trata al espectador de manipulable, le da un torrente de información para que juzgue los hechos por sí mismos.

Docu-series modernas sobre crímenes reales como "The Keepers", "Making a Murderer" y "The Jinx" tienen una gran deuda con la galardonada crónica de Jean-Xavier de Lestrade sobre el fascinante caso de Michael Peterson. Tal vez conociendo la deuda que sus verdaderas series criminales tienen, además de ser consciente de que cualquiera a quien le gusten sus misterios de construcción de buzones se enojará por esto, Netflix ha recogido la serie original de 10 episodios (8 episodios emitidos en la BBC / Sundance en 2005, con 2 más agregados en 2013) y 3 episodios nuevos para sorprender a los espectadores sobre el caso de Peterson en la actualidad.

EL 9 de diciembre de 2001, el novelista Michael Peterson llamó para informar que su esposa Kathleen se había caído por una escalera en su mansión de Forest Hills (Carolina del Norte) y había muerto. Las autoridades no creyeron en la historia de Peterson de que Kathleen se había caído mientras estaba borracha y, en cambio, Kathleen tiene 7 laceraciones en la parte superior de su cabeza, número considerado demasiado alto para una caída y llevó a algunos expertos a concluir había sido agredida… (sigue en spoiler)
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¡Olvídate de mí!
¡Olvídate de mí! (2004)
  • 7,6
    100.398
  • Estados Unidos Michel Gondry
  • Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo, ...
9
Feliz 15 Aniversario (9 de Marzo del 2004).
31/09(18/02/19) Maravilloso film de culto dirigido por el singular Michel Gondry adaptando un genial guión del Charlie Kaufman, ello sobre una historia de Pierre Bismuth, en un argumento que lleva la marca del realizador y guionista en el modo de proponer reflexiones filosóficas, en exponer dilemas morales humanistas, y siempre con sutiles toques de humor, en lo que es hasta ahora su obra cumbre. Un relato que mezcla con delicia epicúrea el romanticismo, la fantasía, el drama, el thriller psicológico, y la comedia, en una historia alambicada no lineal, con claros efluvios a las distopías del escritor de ciencia ficción Philip K.Dick. Explora con enorme sentido poético el amor frente al desamor, radiografía el poder de los recuerdos, la importancia que tienen tanto los buenos como los malos, analiza el dolor de la pérdida, todo son experiencias vitales que te hacen avanzar y enriquecer tu vida, generando todo un reguero de subcapas de lecturas . Gondry vuelca un brillante sentido lírico-visual en el metraje, fruto de su experiencia pretérita en su carrera con director de videos musicales, ello derivando (gracias a la fenomenal labor en la cinematografía de Ellen Kuras) en cuadros de una belleza excelente, con labor de cámara en mano vibrante, con elipsis, saltos en el tiempo atrás y hacia adelante, ello gracias a una gran edición (de Valdis Oskardottir), que como bien he leído tienen gran influencia en la New Wave francesa, con ese sentido atemporal de la narración. Gondry consigue sumergirse en la compleja mente humana (terreno que Kaufman ya atravesó en “Como ser John Malkovich”) con alegorías estéticas fenomenales. La cinta además cuenta con un reparto sensacional que eleva la calidad con sus emocionales interpretaciones. El título original de la película es una cita del poema Eloisa de 1717 a Abelard. Ganó el Oscar al Mejor Guión Original, y Winslet recibió una nominación para el Premio de la Academia a la Mejor Actriz.

La cinta te atrapa desde su sugestivo y largo prólogo (17 minutos), contándonos en un nostálgico arranque este peculiar romance entre Joel y Clementine, mostrándonos con sólida síntesis las dos contrapuestas personalidades, él tipo común, lo que los anglosajones denomina Everyman, es un introvertido y lacónico tipo, que se encuentra en un tren el día de San Valentín, cuando Joel de modo impulsivo ha decidido tomarse un día libre de su trabajo e irse en tren a la playera localidad de Montauk, y en el vagón ella lo “ficha”, ella una joven extrovertida, dicharachera, entusiasta, y entre los dos polos opuestos surge el ying-yang, la química. Para en una elipsis saltamos a la tarjeta de la compañía Lacuna, y el mundo de Joel se desmorona, y le asaltan las ganas de venganza. Iniciándose una laberíntica historia donde la narrativa discurre de modo acordeón, donde la acción sucederá en dos planos, por un lado estará el “thriller” en la mente de Joel, donde veremos de modo fragmentario lo recuerdos de la relación de este con Clementine, el modo en que se enamoran, la ternura de momentos de paseos por un lago helado, esas miradas, esos gestos, y como se va agrietando su amor, y después, cuando Joel decide que el recuerdo de Clementine, por malo que sea, es parte de su vida, y decide intentar esconderla del borrado, llevándola de un lado a otro de su caótico cerebro, ello con un surrealismo visual muy imaginativo, donde se muestra una contrarreloj donde la melancolía agridulce se apodera de la pantalla con motivos estéticos inteligentes sobre cómo se derrumban los recuerdos, sobre cómo los recuerdos es parte importante de lo que somos, transpone una especie de pesadilla febril sin reglas, donde se idealiza ese recuerdo de ese amor que nos marcó, derivando en una huida hacia ninguna parte donde combate la impotencia del “borrado” con tretas desesperadas intentando hallar recovecos donde ocultarse. Todo este intento de escapar nos hace empatizar con la pareja y nos engancha con su drama.

Todo este mundo del subconsciente Gondry lo edifica sin apenas imágenes generadas por ordenador (CGI), solo recuerdo (a no ser que me hayan hecho un Lacuna) el desmoronamiento de una casa, el resto se trabaja con la fotografía, con pequeños trucos de luz (cuando las luces se van apagando alegoriza de modo genial como los recuerdos se van), y con el diseño de sonido.

El otro plano temporal es el que acontece durante el “borrado” en el presente de esta peculiar noche, con los personajes que se mueven alrededor de Lacuna, donde todo comienza como una desmadrada fiesta, con un convidado de piedra (Joel), pero poco a poco esto va derivando en secretos que salen a la luz y que desconciertan y que ponen en solfa nuestro natural impulso de querer anular de nuestra cabeza los recuerdos, que imprime mayor profundidad con las revelaciones que se producen. Por un lado está Patrick (correcto Elijah Wood) que intenta aprovecharse de los recuerdos expoliados de Joel para atraer a la ex de este último; y por otro lado está la subtrama entre el técnico de Lacuna Stan (buen Mark Ruffalo) que empieza con una juerga con la hermosa Mary (Kirsten Dunst), y termina con una revelación que pone de manifiesto el poder omnímodo del destino.

Encuentro como tara que la relación de Patrick con Mary se queda en un apunte, no se exprime esta subtrama, se deja en un bosquejo de buena idea que no se le da la cancha que si podría haber tenido, aportando un prisma diferente al relato.

Kate Winslet está espléndida como la dicharachera Clementine Kruczynski, encantadora, dulce, entrañable, en un rol de personalidad que realmente se espera de una encarnación de su partenaire Jim Carrey, gesticulante, electrizante, enérgica, espontánea (me encanta el modo en hace el gesto con los pies antes de subir en el coche con Joel) una fuerza de la naturaleza volcánica, camaleónica en su color híper-cambiante del cabello en consonancia metafórica con su estado de ánimo, de vestimenta casual cromática constante…(sigue en spoiler)
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El árbol del ahorcado
El árbol del ahorcado (1959)
  • 7,4
    3.791
  • Estados Unidos Delmer Daves
  • Gary Cooper, Maria Schell, Karl Malden, Ben Piazza, ...
7
Skull Creek.
32/10(20/02/19) Más que interesante western realizado por Delmer Daves, enmarcado en el mundo de la fiebre del oro, donde se radiografía la codicia, el peso del pasado, el fanatismo, los prejuicios sociales, la búsqueda de la redención, y lo hace con aciertos. Adaptado por los guionistas Wendell Mayes y Halsted Welles de una novela corta homónima de 1957 de Dorothy M. Johnson (quien había escrito dos cuentos que fueron la fuente del clásico de 1962 de John Ford, “El hombre que disparó a Liberty Valance”, y de “Un hombre llamado Caballo” de 1960 de Elliot Silverstein), que ganó el premio Golden Spur de Western Writers of America, fue una producción de Baroda, una compañía propiedad de Gary Cooper con el propósito expreso de Selección y producción de proyectos seleccionados a mano. Se filmó cerca de Yakima (Washington), con un presupuesto de $ 1.35 millones de dólares. Parte de este gasto se destinó a la creación de la ciudad minera de Skull Creek. Daves dirigió desde el 17 de junio hasta el 28 de julio de 1958, cayendo enfermo de úlceras y siendo hospitalizado, dejó su labor a Karl Malden, que dirigió (sin acreditar) desde el 29 de julio hasta el 30 de agosto de 1958 y Vincent Sherman dirigió (sin acreditar) por un solo día el 30 de julio de 1958. Terminó la racha de siete westerns de Daves que comenzó con BrokenArrow (1950), seguido de Drum Beat (1954), Jubal (1956), The Last Wagon (1956), 3:10 a Yuma (1957), Cowboy (1958) y The Hanging Tree. La historia sigue a un enigmático médico ("Doc" Joseph Frail encarnado por un buen Gary Cooper) que tras llegar a un poblado minero de oro en Montana, salva a un ladrón (Rune encarnado por un correcto Ben Piazza en su debut en cine) de una pandilla de linchamientos. Teniendo entre sus alicientes las actuaciones Gary Cooper, Maria Schell, Karl Malden y un apabullante George C. Scott en un pequeño papel pero muy bien aprovechado), su sinuosa historia, la grácil ambientación, en bellos parajes naturales, asimismo de un increscendo dramático vibrante hasta desembocar en un clímax arrollador, y entre sus defectos tiene personajes superfluos (el de Rune), lagunas argumentales. El film tuvo la nominación al Oscar (sin premio) a la Mejor Canción para "The HangingTree", de Mack David y Jerry Livingston, cantada por Marty Robbins.

Western que explora como la fiebre del oro representa eso que hace sacarnos lo peor de la naturaleza humana, la avaricia, el egoísmo, la vileza, el depredador que llevamos dentro, esto reflejado sobre todo en el personaje de Frenchy, tipo rastrero y serpentil, codicioso, viscoso, y el actor que le da vida, Karl Malden, lo borda, con esa pinta extraña con ese gorro de castor, le imprime villanía con esa sonrisa ácara, con una simpatía impostada, maravillosa actuación. Su contrapunto es el protagonista "Doc" Joseph Frail, tipo velado en sus intenciones, tan pronto vemos salva a un muchacho de ser linchado, como “esclaviza” al mismo, es altruista con una niñita paciente suya, como humilla a su “criado”, un ser oscuro, tahúr, pendenciero, pero capaz de ayudar sin querer que se sepa, una especie de nihilista que parece esconder un pasado que soporta como una pesada mochila, encarnado por un mesurado Gary Coper que el otorga mundo interior, que reluce en su extraña relación con la mujer suiza que cuida.

La cinta tras la presentación del escenario y protagonistas tiene cierto bajón, hasta tiene la catarsis del robo y accidente de la diligencia, cuando aparece la única superviviente, una hermosa joven suiza (Elizabeth Mahler actuada por Maria Schell). Entonces el doctor la cuida, creando una burbuja de aislamiento para que la dejen tranquila y se recupere. Esto es tomado en el lugar, como algo inmoral, los hombres lo toman como que es una mujer fácil, y las mujeres como que está viviendo en pecado con el médico, reflejando la intolerancia y puritanismo de muchas sociedades cerradas, que a su vez solo exponen su propia hipocresía. Todo en un desarrollo con algún altibajo, con picos y valles (el tramo de la curación de Elizabeth se alarga más que la visita de los suegros), pero hábilmente desembocando en un rush final incendiario que pone en jaque la perversa naturaleza humana, donde deja patente el poder de sugestión de las masas, el poder de contagio de la violencia irracional.

Gary Cooper cumple con creces con su enigmático personaje Frail, tipo adusto, seco en su comportamiento, lacónico, intenso en su rostro, con un pasado que le atormenta (aunque queda bastante difuso cuando se quiere contar), queriendo luchar contra sus sentimientos en su relación con Elizabeth, buena actuación; Karl Malden como el viscoso Frenchy Plante da una lección de expresividad, dejando entrever sus debilidades humanas más míseras en su codicia y lujuria; Maria Schell como la inmigrante Mary resulta una buena presencia en su dulzura como contrapunto a la rudeza de Frail, sabiendo dejar entrever sutilmente sus sentimientos por su sanador; Benm Piazza en su debut en cine está bien en su rol de desesperado del que se aprovecha Frail, lástima que su personaje sea totalmente prescindible, una vez acaba la película te ,preguntas que pinta en el metraje, la respuesta es “nada”; Destacar entre los secundarios el debut en cine del gran George C. Scott como el fanático religioso George Grubb, demostrando que no hay papeles pequeños, si no buenos y malos actores, él por supuesto es alumno aventajado del primer grupo.
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El tiempo de los gitanos
El tiempo de los gitanos (1988)
  • 7,7
    4.399
  • Yugoslavia Emir Kusturica
  • Davor Dujmovic, Bora Todorovic, Ljubica Adzovic, Husnija Hasmovic, ...
8
Manzanas caramelizadas.
35/16(28/02/19) Singular dramedia serbia con el peculiar sello distintivo del realizador y guionista de Sarajevo Emir Kusturica (en su segunda dirección), único a la hora de filmar escenas estrafalarias, con acciones en diferentes niveles, con escenarios sobrecargados, con muchos personajes en escena, donde el caos parece reinar, donde el feísmo se funde con el lirismo más turbador, donde la sonrisa siempre va unida a una mueca de amargura, en este caso con líricas dosis de fantasía que dotan de realismo mágico muchas escenas, ello gracias al guión del propio Kusturica junto a Gordan Mihić (“Gato blanco, gato negro”). Filmada en romaní y serbocroata, cuenta la historia de un humilde joven romaní (Perhan encarnado de modo formidable por Davor Dujmovic, por cierto, que tiene un gran parecido con el actor Nicholas Rowe, famoso por dar vida a Sherlock Holmes en “El secreto de la pirámide”) tiene un enorme parecido con ) con poderes telequinéticos que es empujado al mundo de la delincuencia, reflejando su proceso del despertar de la inocencia a la madurez, ello mostrado con fulgor visual, y con una sentida banda sonora. Ello en un relato que descoloca en su tono, comienza como una original comedia romántica en medio de disfuncionales personajes zíngarios, y poco a poco va virando a un drama sombrío. En el Festival de Cine de Cannes de 1989, Emir Kusturica ganó el Premio al Mejor Director y la película también fue nominada a la Palma de Oro. En los 26º Premios Guldbagge en Suecia, ganó el premio a la Mejor Película Extranjera. Además, fue nominada a Mejor Película Extranjera en los Premios César 1990 en Francia. Fue seleccionada como la entrada yugoslava para mejor película en idioma extranjero en los Oscar, pero no fue aceptada como nominada.

La película resulta un homenaje al estilo de vida enmarcada en la antigua (y ahora desgajada) república balcánica de Yugoslavia, sus miserias y sus alegrías zíngara, un microuniverso de sentimientos atomizados, combinando tragedias con fiestas hedonistas, un mundillo vulgar de penurias constantes, donde cohabitan seres caníbales con sus congéneres y personajes ingenuas rebosantes de ingenuidad, una selva darwinista con toques de astracanada, donde solo prima la supervivencia, aunque tenga que ser a costa de humillar al débil. Kusturica lo muestra esto con un estilo festivo, donde lo sucio, lo mugriento, el feísmo lo envuelven todo en miscelánea con lo poético, añadiendo toques fantasiosos propios de las fábulas (la abuela curandera; la telequinesia de Perhan; levitaciones;…), con tramos surrealistas cuasi-alucinógenos, todo con un halo fatalista.

La película se puede partir en tres partes claras, que además sirven de parteaguas de la personalidad del protagonista Perhan: Está todo el comienzo, con fiestas, algarabías, mucho folclore zíngaro, ello adornado por un vigoroso plano-secuencia en que la cámara flota de modo fluido en este poblado gitano, con una presentación ágil y muy bien sintetizada de personajes (seres esperpénticos, histriónicos, codiciosos, pendencieros, ludópatas, lascivos, dulces, borrachos, entrañables y humanos… ), tramo de un humor sobrepasado, para derivar en ese dulce romance que se produce de modo tierno, ella se fija en él, él no percibe la mirada cariñosa de ella, ella lo manipula, lo acerca a ella (con el ardid de: “sabes hacer cal?”), y el amor brota cual ave juvenil que los empodera, pero… (Siempre hay un pero); Y entonces comienza el drama, maximizado con el viaje iniciático de Perhan a Milan (Italia). Donde Perhan bajará a los infiernos de la delincuencia, donde a pesar de lo que le rodea intenta mantener su orgullo, pero aun en este micro-cosmos de inmundicia humana donde el pujante negocio es la mendicidad es capaz de proponer Kusturica momentos de humor negro, como ese modo de ver si los mendigos se guardan dinero para no dárselo a su líder Ahmed; La tercera y última se da una vez Perhan vuelve a su tierra, el clímax donde todo se acelera en una espiral de violencia vengativa.

Davor Dujmovic como Perhan lleva todo el peso de la trama resulta notable. Comienza como un cándido adolescente, huérfano, vive humildemente con su cariñosa abuela, con su hermanita lisiada, y con su badass tío Merdzan. El actor demuestra un creíble arco de desarrollo, gradualmente lo vemos evolucionar. Ello provocando empatía con el espectador que le importa lo que le ocurra. Actor serbobosnio, conocido por sus papeles en varias de las más elogiadas películas de Emir Kusturica como esta, fue Mirza en “Papá está en viaje de negocios” y Bata en “Underground”. Se suicidó en 1999 (cuando aún no tenía 30 años) tras una larga depresión y adicción a las drogas que puso fin al ahorcarse (paradójicamente hay una escena donde intenta colgarse en esta película) en su domicilio en la localidad eslovena de Novo Mesto; Ljubica Adzovic como la abuela Khaditza resulta una presencia entrañable, desprendiendo una gran química con su nieto Perhan, aportándole lecciones de vida, espléndida; Sinolicka Trpkova como Azra, el amor de Perhan, derrocha ternura; Husnija Hasimovicm como el tío Merdzan demuestra una gran comicidad incluso en los perores de las situaciones como en la turbadora secuencia en que ebrio iracundo decide alzar la casa de su abuela en medio de una noche lluviosa; Bora Todorovic como el mafiosillo Ahmed da un villano matizado con alma.

Como defecto le encuentro que no siempre los cambios de tono resultan equilibrados se pueden ver atropellados.
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Romeo y Julieta
Romeo y Julieta (1936)
  • 6,0
    314
  • Estados Unidos George Cukor
  • Leslie Howard, Norma Shearer, John Barrymore, Basil Rathbone, ...
6
Cuando el error de casting no se puede superar.
33/14(26/02/19) Irregular pero apreciable primera gran adaptación sonora de la famosa obra del Bardo de Avon. Dirigida por George Cukor, con guión de Talbot Jennings (“La tragedia de la Bounty” o “Los caballeros del rey Arturo”), sintetizando las más de tres horas en apenas dos, sesgando sobre un cuarto del verso, parte por imposición de la oficina Hays, pero conservando los pasajes más conocidos como la escena del balcón o la oda de Mercutio a la reina Mab está intacta, y sin añadir diálogo adicional. El productor Irving Thalberg presionó a MGM durante 5 años para hacer una película de Romeo y Julieta, a pesar de la resistencia del jefe de estudio Louis B. Mayer, que creía la audiencia masiva consideraba a Shakespeare por encima de sus cabezas, y también estaba preocupado por las restricciones presupuestarias del estudio durante los primeros años de la Gran Depresión. Fue sólo cuando Jack L. Warner ha anunciado su intención de filmar “Sueño de una noche de verano” para la Warner que Mayer, para no ser menos, dio a Thalberg el visto bueno. El éxito de un avivamiento de Broadway en 1934 también fomentó la idea de una versión cinematográfica, protagonizando en las tablas Katharine Cornell como Juliet, Basil Rathbone como Romeo, Brian Aherne como Mercutio y Edith Evans como The Nurse. Rathbone fue el único actor del renacimiento de 1934 que aparece en la película, aunque en papel de Tebaldo en lugar de Romeo, rol que en el teatro fue interpretado por Orson Welles, de 19 años. La intención declarada de Thalberg era "hacer de la producción lo que Shakespeare hubiera deseado si hubiera poseído las instalaciones del cine". Hizo grandes esfuerzos para establecer la autenticidad y credenciales intelectuales de la película: investigadores fueron enviados a Verona para tomar fotografías para los diseñados; Las pinturas de Botticelli, Bellini , Carpaccio y Gozzoli fueron estudiadas para proporcionar inspiración visual; y 2 asesores académicos (John Tucker Murray de Harvard y William Strunk, Jr. de Cornell) fueron trasladados al set, con instrucciones para criticar la producción libremente. Thalberg solo tenía la opción de que el director fuera George Cukor, conocido como "el director de mujeres". La visión de Thalberg fue que la actuación de Norma Shearer, su esposa, dominaría la imagen. Además de actores famosos de Shakespeare como Howard y Barrymore, Thalberg seleccionó a muchos actores de la pantalla y trajo entrenadores de drama de la Costa Este (como Frances Robinson Duff, quien entrenó a Shearer) para enseñarles. En consecuencia, se encontró que los actores que antes se destacaban por el naturalismo ofrecían más actuaciones escénicas. El rodaje se extendió a seis meses, y el presupuesto alcanzó los $ 2 millones (doble del presupuesto original), la película sonora más cara de MGM hasta ese momento. La Julieta de esta historia es Norma Shearer, una de las estrellas más grandes de Hollywood que se remonta a la era silenciosa. Su esposo, durante casi una década, fue el legendario productor Irving Thalberg, que se había ganado su apodo de Boy Wonder por su increíble talento para hacer éxitos de taquilla, pero este no fue uno de ellos, perdió un millón de dólares, y Hollywood se alejó de Shakespeare por varios años . El casting de Romeo resultó ser difícil, después de que Fredric March, Robert Donat, Franchot Tone y Olivier, todos declinaron el papel. Cukor y Thalberg finalmente se decidieron por Leslie Howard, Cukor no estaba feliz con sus dos protagonistas, sabiendo que ni Howard ni Shearer podían interpretar convincentemente a los apasionados y apasionados jóvenes amantes: eran demasiado. La película fue un hito especialmente triste en su vida, y es que el día que la película se estrenó (14/09/1936) en Los Ángeles, Thalberg murió de neumonía a los 37 años. A pesar de las cuatro nominaciones al Oscar a Mejor Película, Shearer como Mejor Actriz, Rathbone como Mejor Actor de Reparto y Cedric Gibbons, Fredric Hope y Edwin B Willis a la Mejor Dirección de Arte, no ganó ningún premio y demostró ser un fracaso costoso cuando fue alcanzado por Tanto la indiferencia crítica como la pública. Veintidós años después el italiano Franco Zeffirelli realiza la mejor versión y más fiel a la obra isabelina, protagonizándola dos jóvenes cercanos a las edades de la obra shakesperiana.

La obra Romeo y Julieta trata sobre dos amantes muy jóvenes que no entienden el mundo, y una gran cantidad de personas mayores que están fuera de contacto con los jóvenes (y que tampoco entienden el mundo). Juliet tiene trece años, y aunque la edad de Romeo no está establecida, ponerlo en su adolescencia se ajusta a la historia. Sus sentimientos son ciertos, pero simplemente no saben qué hacer al respecto.

La obra nace con una enorme vía de agua cuando ves que los protagonistas prácticamente triplican las edades orginales de la obra, esto hace que el espectador se sienta alejado y haya una barrera de credibilidad, pues de ser dos adolescentes en la flor de la vida, con las dudas existenciales de su convulsa edad, pasamos a ver a dos maduritos expresando mentalidades cuasi-infantiles en sus desorientados comportamientos. Teniendo el espectador que dar licencia de credibilidad dañada, y entonces entramos en la narración, que se me antoja apresurada y con poca gradualidad, el romance mítico lo noto metido a empujones, por imperativo del guión, una mirada, cruzan dos frases y ya está el amor más grande que la vida, me resulta atropellado. Aunque es una delicia escuchar las declamaciones en prosa de los personajes, arrollando en su belleza oral. Tratando temas ya clásicos como el amor puro, la enfermedad de la venganza, la amistad, la juventud dorada, o el dolor de la pérdida.
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Fresh
Fresh (1994)
  • 7,1
    2.827
  • Estados Unidos Boaz Yakin
  • Sean Nelson, Giancarlo Esposito, Samuel L. Jackson, Ron Brice, ...
7
El ajedrez de la calle.
34/15(27/02/19) Boaz Yakin debuta en la dirección de un largometraje con un sugestivo drama de cine negro con dosis de thriller, volcando parte de las historias que niños de Brooklyn le contaron, encuadrada en lo que se dio en llamar el sub-género hip hop Hood, donde se expone la vida diaria en “gueto” del Bronx neoyorkino, un barrio deprimente poblado de drogas (durante el auge del crack), crimen, prostitución, y donde el valor de la vida es exiguo, . Todo ello filtrado por la mirada de un niño afroamericano que tiene que convivir en este sub-mundo marginal, donde la violencia es latente, sorteando las trampas del mundo depredador de los mayores, ello con ingenio, reflejado esto en su gusto por el ajedrez. Destacando además las buenas actuaciones de Giancarlo Esposito (eterno Gus de “Breaking Bad”), Samuel L. Jackson, y sobre todo un espléndido Sean Nelson como el pequeño protagonista. Tiene dos tercios iníciales donde se muestra con vigor las míseras rutinas en los 90 en este gueto de viviendas patéticas, surcado de “camellos”, yonkis, y crimen, pero siento que cuando entran en el tercio final la sub-trama del thrillern cae en tópicos, en lo inverosímil, se le va la mano con la astucia del chico, donde todo queda cogido con pinzas, apartándose de ese retrato crudo que era hasta entonces, además de ser un plagio de una novela varias veces llevada al cine (no la nombre por no spoilear).

Viviendo en ambiente suburbano y marginal, Michael (Sean Nelson) o “Fresh” como le apodan sus amigos, sigue a sus 12 años yendo a la escuela pero en sus ratos libres se dedica a trapichear cocaína como camello bajo las órdenes de Corky (Ryan Bryce). Esteban (Giancarlo Esposito) otro traficante, le ofrece trabajo para mover heroína, además de estar interesado por Nicole (N´Bushe Wright) la hermana mayor del chico que se ha ido del apartamento de Francis (CherylFreeman) la tía de ambos y que los mantiene bajo adopción. Poco a poco a Fresh se le irá cerrando un círculo más peligroso y hostil cuando es testigo de un par de asesinatos en una cancha de baloncesto provocado por uno de los hombres de Corky. Pero por si fuera poco, Chuckie (Luis Lantigua), un compañero de clase, quiere implicarse en los negocios de Fresh, ignorando los peligros eso implica. Fresh se evade de tantos problemas yendo a jugar al ajedrez de escondidas con su orgulloso y fracasado padre (Samuel L. Jackson), a quien no está autorizado ver.

La película tiene un tramo de arranque potente mostrando un día cualquiera en la vida de un niño, paseándonos por apartamentos mugrientos donde recoge droga para entregar a su jefe, mientras salta de piso en piso vemos la fuerte personalidad del protagonista (de ahí su apodo que da título al film), nos movemos por escenarios feistas, con una delineación de protagonista ágil, lo vemos combinando el colegio con su trabajo de camello, la inocencia que debiera tener un niño con el Averno de las drogas, prevaleciendo esto último, pues los compañeros de cole sueñan con ser camellos como “Fresh”, todo con lenguaje soez que suena natural, la violencia palpita en cada esquina, en medio de edificios decrépitos, calles pringosas. “Fresh” es un superviviente que debe convivir con lo peor, en una jungla urbana rebosante de podredumbre moral, con drogas, gangsters, prostitución, asesinatos, y esto Yakin lo muestra de modo seco, con momentos descarnados, como ese tiroteo en la pista de básquet, con tétricos y catárquicos resultados para el protagonista.

Pero la película falla cuando entra en ser un thriller, entra en el terreno de lo híper-realista, donde la manipulación me resulta me resulta impostada, puro artificio, que va en contra de lo que habíamos visto hasta entonces, se sacrifica el realismo en pos de la intriga, suspense y acción manufacturada, y que encima plagia claramente a la novela referida arriba.

Me gusta la idea (poco sutil) de la utilización subliminal del ajedrez como motor mental del protagonista, gestada idea cuando el padre de “Fresh” le aconseja durante una partida de ajedrez, que cualquier pieza del tablero se puede sacrificar para obtener al rey, osea, un bien mayor, la máxima de Maquiavelo “El fin justifica los medios”, y esto lo aplica el joven con su retorcido plan.

La puesta en escena resulta buena para transmitir el estado de ánimo pesaroso reinante en el relato, empezando por el feista diseño de producción de Dan Leigh (“Olvídate de mí!” o “John Wick”), rodando en escenarios naturales neoyorkinos de Brooklyn (Bedford-Stuyvesant; Bushwick; Brownsville), con lugares ruinosos, apartamentuchos híper-poblados y sucios, con calles cuasi-apocalípticas, edificios abandonados, parques desolados; todo esto realzado tétricamente por la cinematografía de Adam Holender (“Cowboy de medianoche” o “Smoke”), sabiendo emitir un sentido marginal a las imágenes, jugando con la escasa iluminación, con la semioscuridad, con los fuera de campo (excelente el del ataque de Esteban a la banda rival visto desde fuera), notable labor; La música la pone el fundador del mítico grupo inglés The Police, Stewart Copeland (“La ley de la calle” o “El informador”), alejándose de lo étnico hip hop, y envolviendo las secuencias en melodías dramáticas bien acopladas.
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El oso
El oso (1988)
  • 7,1
    13.684
  • Francia Jean-Jacques Annaud
  • Jack Wallace, Tchéky Karyo, André Lacombe
7
"Existe un placer mayor que matar, que es el de perdonar la vida!".
33/11(21/02/19) Sugerente y original propuesta del singular realizador galo Jean-Jacques Annaud, director que vuelca un espíritu humanista en su filmografía, tipo inquieto que intenta dar algo diferente al espectador, intenta hacerlo pensar y vea el mundo desde otra óptica a lo tópico. Es una adaptación de la novela “The Grizzly King” (1916) del autor estadounidense James Oliver Curwood, el guión fue escrito por Gérard Brach (“El quimérico inquilino” o “El nombre de la rosa”), enmarcada a finales del SXIX en la Columbia Británica (Canadá), aunque rodada en su mayoría en los Dolomitas de los Alpes, en el valle de San Lucano a Taibon Agordino, y en el valle de Primiero en Italia. Cuenta la historia de un cachorro de osezno huérfano que se hace amigo de un gran oso adulto pardo, siendo perseguidos por unos cazadores, tratando temas como la pérdida, la infancia, la amistad, el proceso de madurez, la soledad, sobre misericordia, sobre el perdón, y sobre todo un canto a la Naturaleza, a su belleza, a los seres que la pueblan, y en contra de la explotación sin sentido de la misma. La historia de Curwood se basó en varios viajes que realizó a Columbia Británica, y el joven cazador, llamado Jim en el libro, se basa en el escritor. Sin embargo, muchos de sus elementos de la trama, principalmente relacionados con la amistad entre el cachorro y el oso grizzly del mismo nombre, fueron fabricados. La biógrafa de Curwood, Judith A. Eldridge, cree que el incidente en el que el cazador se salva de un oso se basa en la verdad, un hecho que luego se relacionó con Jean-Jacques Annaud. Declaró durante una entrevista que "recibió una carta de la nieta de Curwood que revela que lo que sucedió en la historia le sucedió. Estaba cazando osos, como había hecho a menudo, y perdió su rifle por un precipicio. De repente, un enorme oso lo enfrentó y lo amenazó, pero por razones que Curwood nunca pudo conocer, le salvó la vida". Poco después de la publicación del libro, Curwood, que alguna vez fue un cazador inflexible, se convirtió en un partidario de la conservación de la vida silvestre. Curwood consideró a The Grizzly King como "confesión de alguien que durante años cazó y mató antes de saber que lo salvaje ofrecía un deporte más emocionante que la masacre". Durante su lanzamiento en Estados Unidos, la película usó una de las famosas citas de Curwood como un eslogan: "Lo más emocionante no es matar, sino dejarlo vivir", y la película recibió el respaldo tanto de la American Humane Association como del World Wild life Fund.

Film único en su concepto de que sean dos osos los protagonistas (Bart the Bear, un Kodiak entrenado de casi tres metros de altura, y el cachorro de oso Youk), destacando por su casi completa falta de diálogo y su puntuación mínima, donde los humanos son muy secundarios, y los diálogos son mínimos (y no es de animación, ni un documental), resultando un relato cercano a un documental, muy realista ( a excepción de la innecesario tramo de la pesadilla del osezno), muy naturalista, con una dirección muy cuidada,

Brach y Annaud decidieron poner la película a finales del siglo XIX para crear una percepción de la verdadera naturaleza, especialmente para los personajes humanos. Además, mientras que los osos y los dos cazadores están nombrados en el guión, sus nombres no se mencionan en la película. Al cachorro de oso se le conoce en el guión como Youk, y el grizzly adulto se conoce como Kaar. Se dice que el personaje de Tchéky Karyo se llamaba Tom y que Jack Wallace es Bill. Estos nombres difieren de la novela de Curwood; por ejemplo, el cachorro se conoce como Muskwa en la novela, y su compañero adulto se llama Thor.

Es una delicia de principio a fin, una fábula moral atemporal, con unos osos que interactúan de modo emocionante, que te hacen querer achucharlos. Annaud consigue fluidez narrativa dentro de la sencillez de su historia, haciendo que el espectador entienda sin apenas palabras todo lo que sucede, y a la vez empatice con los protagonistas, mezclando drama con comedia con equilibrio, momentos tétricos con otros tiernos. Desgarrador el inicio con la muerte de la madre (o padre?) del protagonista, mostrando su desconcierto ingenuo de un ser irracional que no sabe que le ha pasado a su aplastado progenitor, Annaud con ese turbador arranque consigue conectemos con el osito, sentimos su desorientación y soledad en medio de la inmensidad, de una naturaleza mostrada con beldad por la fotografía de Philippe Rousselot (“El río de la vida” o “Big fish”), con panorámicas que maximizan la pequeñez de los seres que habitamos esta roca que surca el universo. Todo desembocando en un tercio final donde se da el enfrentamiento entre el hombre frente al animal, donde las convicciones se tuercen, siendo paradójicamente el animal el que da la lección al humano, el que le hace ver la vida de un modo diferente. Para un film de aventuras con resonancias a las de Jack London.

Chirría bastante en este film tan naturalista que Annaud nos cuele la secuencia de la pesadilla del osezno, por mucho que nos quiera hacer ver que se debe a los hongos tóxicos, a su desamparo frente a estar sin referente que le guie. Rompe con la autenticidad cuasi-documental a la que asistimos.

El rodaje comenzó el 18 de mayo de 1987 y duró 109 días, a menudo en condiciones complicadas, especialmente debido al clima. Aunque la historia tiene lugar en la Columbia Británica (Canadá), se rueda íntegramente en Italia en los Dolomitas y cerca del lago Misurina para el oso pequeño que cruza el torrente, así como en Alemania en Garmisch- Partenkirchen, y en Austria en el Tirol, cerca de Innsbruck, y en Lienz. Escenas adicionales también se filmaron en un zoológico belga a principios de 1988. La tripulación estaba compuesta por 200 personas. El equipo de marido y mujer Tony y Heidi Lüdi se desempeñaron como diseñador de producción y director de arte de la película, respectivamente, junto al decorador de escenarios Bernhard Henrich.
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Misery
Misery (1990)
  • 7,5
    34.509
  • Estados Unidos Rob Reiner
  • Kathy Bates, James Caan, Frances Sternhagen, Richard Farnsworth, ...
6
Kathy Bates.
24/03(06/02/19) Sobrevalorado thriller psicológico, aunque entretenida realización de Rob Reiner (tiene un cameo como piloto de helicóptero), con guión del recientemente fallecido William Goldman (16/11/2018), con el que trabajó Reiner en la exitosa “La Princesa Prometida” (1987), que a su vez adapta la novela homónima de Stephen King de 1987, donde lo más destacable es su ágil dirección y una gran Kathy Bates en el rol de Annie Wilkes una mala con muchos matices, que tuvo el premio del Oscar a la mejor actuación, curiosamente el único galardón de la academia USA para una adaptación del icónico escritor. Fue Stephen King quien exigió a Rob Reiner como director para llevar a la pantalla la adaptación de su novela "Misery", porque le había gustado mucho el trabajo que realizó con otra obra suya en el filme "Cuenta Conmigo". Además de la oscarizada actriz el reparto resulta de lujo estando presentes James Caan, Lauren Bacall, Richard Farnsworth y Frances Sternhagen. Es una historia sencilla sobre una fanática de un personaje de novela tras un percance rapta al escritor del mismo, y derivando en una relación malsana entre los dos, un duelo con bastante de “Que fue de Baby Jane?” (1962). Una cinta amena, pero que se olvida fácilmente, con mucho de previsible, tirando de clichés, y con un final poco valiente, en un relato donde se pone de modo superficial en entredicho la libertad artística del creador.

King se inspiró para escribir Misery después de que sus supuestos "lectores constantes" rechazaran Eyes of the Dragon (su intento de escribir una novela de fantasía pura). King se sintió encadenado por escribir libros de terror y expresó esta frustración artística en Misery, una historia sobre Paul Sheldon, un autor que comparte sentimientos similares excepto cuando escribe novelas románticas. A Sheldon le gustaría pasar a diferentes estilos, pero se siente atrapado porque el material romántico le brinda mucha fama y dinero. También contó en su momento que escribió el libro de “Misery” basándose en una experiencia propia que, sin alcanzar el grado de terror que sufre su personaje, Paul Sheldon, si le proporcionó a él y a su esposa un buen susto. Un sujeto que se confesó fan suyo irrumpió en la intimidad de su hogar, y asustó a la esposa de King, Tabitha, diciendo que tenía una bomba y que estaba dispuesto a hacerla explotar con tal de morir junto a su adorado escritor. Por suerte la cosa no pasó a mayores y sólo quedó en un gran susto.

Es una película amena, pero que no arriesga, sigue senderos trillados, con momentos de tensión apreciables, con otros de intensidad marcada, radiografiando superficialmente el fanatismo mitómano, donde personas aparentemente normales se transforman por sus vacías existencias en animales salvajes cuando se sienten “violados” en su demencial existencia huera que llenan con mitomanía. Resulta una obra cuasi-teatral, casi toda la acción acontece en el dormitorio donde está postrado Paul Sheldon, de hecho la subtrama que acontece fuera, con el sheriff Buster (Richard Farnsworth) investigando la desaparición del escritor, resulta un McGuffin para estirar los minutos necesarios para ser un largometraje, pues podría haber resultado más claustrofóbica si no nos hubieran sacado de la casa, creando un halo de soledad mayor, y potenciando cual (me vine a la mente) “La huella” (1972) de Joseph L. Mankiewicz, el duelo entre raptor y raptado.

Es una cinta donde la hondura de los personajes es nula, son meros arquetipos, una “loca” de mente bipolar que no tiene matices de personalidad, se nos delinea un pasado pero a brochazos, sin entrar en sus motivaciones; Y Paul Sheldon en un personaje que solo va a rebufo de lo que le va haciendo Annie, no tiene más personalidad que reactiva; Las indagaciones del sheriff son cogidas con papel de fumar, no sostienen un mínimo análisis (“Hay una justicia por encima de la del hombre”).

Kathy Bates encarna de modo fascinante a una Annie Wilkes bipolar, lo hace en una turbadora mezcla de dulzura (ese modo entrañable en que le dice que es su mayor admiradora a Paul) y psicopatía (sublime e impactante ese primer acto de explosión cuando descubre tras leer el manuscrito de Paul que Misery ha muerto), con cambios de humor cortantes, de la ternura a la ira, de la amabilidad a la rabia sádica, apabullante intensidad, aterradora, amenazante con esa dualidad de puritana que no tolera obscenidades en la novela de Paul Sheldon y lo ataca violentamente por esto. Su rostro ordinario, su vestimenta de mujer común, su modo de hablar, de andar, de moverse, le otorgan un carácter bonachón que desborda en sus ataques de locura, manteniendo una química arrolladora con James Caan. Ella representa a esas fans de productos de masas que se dan en muchos campos, como el cine, la música, el deporte, o la literatura en este caso, masas que se adueñan de algo y no llegan a comprender que son tercera persona en esto, simples voyeures al albor del “artista” que da forma a su creación, y terminan creyéndose dueños por el amor que sienten a el mismo, tanto que terminan trastornados en su fandom; James Caan tiene la complicada papeleta de resistir el huracán Bates, y lo hace con vigor, expresando sensaciones, con mucha expresividad, mostrando un dolor y angustia que nos llega, confinado física y psíquicamente en una casa en medio de la nada, demuestra una gran fisicidad moviéndose por la casa disminuido, con mucha credibilidad, con enfrentamientos fenomenales con la villana, con gestos divertidos como ese beso (hipócrita) que le manda a ella desde la ventana, notable. Representa el actor a Paul Sheldon, al artista encasillado que intenta escapar a su camino trillado, el artista cansado que no pude huir del éxito. Lástima que su rol sea tan esquemático y poco profundo, solo hay lo que vemos, no sabemos nada de él;... (sigue en spoiler)
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El farsante
El farsante (1956)
  • 6,3
    528
  • Estados Unidos Joseph Anthony
  • Katharine Hepburn, Burt Lancaster, Wendell Corey, Lloyd Bridges, ...
6
Starbuck.
28/06(14/02/19) Sugerente dramedia con puntos álgidos como para degustarla que deje un buen sabor de boca, aunque lejos de ser redonda. Dirige en debut en largometraje en cine Joseph Anthony (hasta entonces director de teatro de Broadway) con guión de N. Richard Nash que adapta su propia y homónima obra. Destacando unas buenas actuaciones, sobre todo la de un carismático y vibrante Buret Lancaster en un rol claro antecedente al que le proporcionó el Oscar en 1960 con “El fuego y la palabra”, tipo con una labia fulgurante e hipnotizante, fascinante en cada aparición, magnético, colosal. Joseph Anthony, un versátil director americano, con una extensa y distinguida carrera en el teatro de Broadway, consigue un debut cinematográfico de inobjetable puesta en escena y con un vigor narrativo que consigue fascinarnos por completo.

Tuvo dos nominaciones sin premio al Oscar, a Mejor actriz para Katharine Hepburn, y Mejor música (puntuación de una película dramática o de comedia) para Alex North. En los Globos de Oro Earl Holliman si ganó el galardón a actuación masculina secundaria en drama, también estuvo nominado (sin éxito) Burt Lancaster a mejor protagonista masculino, la Hepburn y la Película en categoría de drama. Film rehecho para la televisión estadounidense en 1982, dirigida por John Frankenheimer y protagonizada por James Cromwell, Tommy Lee Jones, William Katt y Tuesday Weld. Mención aparte parta los que cambiaron el título original de Creador de Lluvia a El Farsante, en lo que es una alteración de la historia.

Estamos en una población rural de Kansas, Three Point (Kansas). Una mujer (solterona) de mediana edad (Lizzie Curry encarnada por Katherine Hepburn en un error de casting por la edad), al que su viudo padre (buen Cameron Prud'Homme encarnando a H.C. Curry), y sus dos hermanos (Noah y Jim encarnados por un temperamental Lloyd Bridges y otro desubicado por la edad Earl Holliman) intentan hacer de alcahuetes con el sheriff del pueblo (J.S. File encarnado por un buen Wendell Corey). En la zona no llueve en meses, y adonde llega un “Rainmaker” (Bill Starbuck encarnado por un electrizante) que una noche pondrá patas arriba a la familia Curry.

Es una cinta que denota su origen teatral y no ya tanto en los escenarios claramente el 90 % platós, si no por las actuaciones histriónicas, muy exaltadas, propias de las tablas, donde todos elevan la voz, se mueven de un lado a otro sin mucho sentido, donde la dirección de intérpretes resulta de regular a floja. En su artificioso relato se tratan temas como el feminismo, la seguridad en sí mismo por encima de complejos sociales, la marginación, la presión familiar, la aceptación, en un relato que se me antoja muy rancio, gritando que la mujer tiene como destino dogmático el buscar marido, y si no es una vida perdida, algo grimante con el filtro que dan las décadas pasadas, debería haber sido valiente en su final, pero su apolillada coda transmite un mensaje muy retrógrado y ultra-conservador. Se maneja la sequía como una alegoría sobre la aridez de Lizzie, exprimida por la presión asfixiante de su familia (hermanos y padre) y por las habladurías de los lugareños, y donde Starbuck (no por casualidad es el Rain-maker) llega como una tormenta para hacer “llover” sobre la estéril (con todas sus connotaciones sexuales inherentes), intentando reverdecer a esta planta mortecina: Todo desarrollado en una desequilibrada mezcla de drama, romance y comedia, salpicado todo con mucho de melancolía, con momentos muy apreciables, casi todos protagonizados por el gran Lancaster, pero también con muchos valles, que incluyen mala elección de casting, y situaciones chirriantes hasta crujir.

Burt Lancaster (a sus gloriosos 43 años) sin llevar por completo el peso de la trama, se convierte por derecho propio y gracias a su personaje Más Grande que la Vida en acaparador total de la película, un volcán en permanente erupción oral, un tsunami que arrolla con su potencia actoral, con la portentosa vitalidad que desborda y que hace resulta empático para todos, con una sonrisa embriagadora que enamora hasta a los heteros, con esa gestualidad histriónica que tan bien le va su papel de embaucador simpático, un charlatán soñador que desprende encanto natural en su fisicidad propia de sus papeles de paladín aventurero, con una locuacidad que derrocha ingenio y lirismo, un soñador que proyecta optimismo; Katharine Hepburn como la acomplejada solterona Lizzie, empezamos mal, pues es un papel que no le pega por su mucha edad de 49, que aparenta incluso más, esto repercute en que la química con Lancaster se resienta en su naturalidad, parece más lástima y condescendencia del personaje que amor. Tampoco ayuda que aparece desatada en su sobreactuación. La cuatri-oscarizada actriz proyecta ternura, paternalismo, no se rebela contra lo que le achacan, si no que intenta mutar hacia lo que no es para encontrar marido, torciendo su verdadera personalidad (culta, inteligente, autosuficiente), entonces entra en acción el huracán refrescante de Starbuck. Pero lo que es la actuación resulta exagerada y muy poco creíble; Cameron Prud'Homme encarnando al patriarca H.C. Curry, da un perfil dulce y cariñoso y comprensivo con su hija, aunque demasiado paternalista, aunque en un momento dado con una actitud que me resulta de lo más inverosímil (spoiler); Earl Holliman como Jim Curry resulta el más exaltado y teatral de todos, en otro erro de casting (por mucho que le dieran el Globo de Oro), el hermano de Lizzie está tan mal ubicado como la Hepburn, con 30 años que tenía (y los aparentaba) tenemos que tragarnos que tiene 18, gesticulante, caricaturesco, pasado de vueltas; Lloyd Bridges como Noah, el hermano testarudo de Lizzie, resulta una visión arcaica-pesimista y de contrapeso con la vitalista y optimista personalidad de Jim, simplemente cumple; Wendell Corey da vida al sheriff J.S. File, en un papel de retraído que borda bien.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alicia ya no vive aquí
Alicia ya no vive aquí (1974)
  • 6,6
    3.186
  • Estados Unidos Martin Scorsese
  • Ellen Burstyn, Alfred Lutter, Kris Kristofferson, Diane Ladd, ...
6
Alice on road.
30/08(16/02/19) Interesante sin más este tercer largometraje de Martin Scorsese, una dramedia con más drama que comedia, un trabajo monocorde, que intenta ser una loa al espíritu de supervivencia de las mujeres y por ende de las madres coraje. Escrito por Robert Getchell (“Queridísima mamá” o “El cliente”) y protagonizado por una espléndida Ellen Burstyn, que se convierte en el mayor reclamo de la película, ella como una viuda que viaja con su hijo preadolescente a través del sudoeste de los Estados Unidos en busca de una vida mejor. Es un trabajo contracorriente con respecto a la posterior filmografía donde la testosterona y los personajes masculinos toman el poder, aquí se centra en una road-movie liderada por una madre decidida que busca sus sueños, y una vida estable, quedándome una cinta algo sobrevalorada, con claras influencias al cine indie de John Cassavetes, donde el supuesto empoderamiento femenino se sostiene en recursos rancios de ser los hombres las muletas constantes de la mujer, pues muere el marido y huye del hogar, busca trabajo teniendo que lucir escote, curro que encuentra por lástima, encuentra un jovenzuelo con el que amancebarse y debe huir de él otra vez de un hombre, y por último hay otro hombre con que se junta, no hay sensación de autosuficiencia. Como tampoco el hilo argumental mueve a intensidad alguna, todo me resulta tenue y sin demasiada garra, solo escapa al nivel de telefilm por las actuaciones del elenco interpretativo, además de la mencionada protagonista, está un gran Harvey Keitel, una vigorosa Diane Ladd, y hasta una niña llamada Jodie Foster, que dos años después encarnaría a una prostituta adolescente en la Obra Maestra del realizador “Taxi Driver”. Se estrenó en el 27º Festival de Cine de Cannes, donde compitió por la Palma de Oro y fue estrenada teatralmente el 9 de diciembre de 1974 por Warner Bros, siendo un éxito crítico y comercial, recaudando $ 21 millones sobre un presupuesto de $ 1.8 millones. En los Oscar, Burstyn ganó el premio a Mejor actriz, mientras que Diane Ladd y Robert Getchell recibieron nominaciones a Mejor actriz de reparto y Mejor guión original. La película derivó en varias series de televisión: “Alice” (1976-1985) y “Flo” (1980-1981).

Comienza de un modo prometedor, donde Scorsese vuelca su cinefilia cuando parodia el clásico imperecedero de la MGM “El Mago de Oz” (1939), vemos un inicio bucólico con la protagonista Alice, de niña (Mia Bendixsen), volviendo a su casa mientras canta, entonces oímos a la madre que la llama para entre en casa antes de que se haga de noche, y la joven hace un comentario sobre lo mucho que le gusta cantar, entonces se produce una elipsis de varias décadas, y vemos a Alice adulta (Ellen Burstyn), es una ama de casa con un hija Tommy (Alfred Lutter), se nota ajada, y vemos comparte la vida con un marido frío y abusivo Donald (buen Billy Green Bush).

Un desarrollo agridulce que combina irregularmente el humor con el romance más el drama, con destellos de melancolía, de ternura, la que brota entre la madre y el hijo. Pero la cinta se vuelve reiterativa en esta mencionada relación que solo discurre entre enfados tontorrones y reconciliaciones, sin ir a ningún lado, así como las relaciones de Alice con los hombres también se vuelven monótonas, una especie de reivindicación de la mujer para elegir su camino y con quien hacerlo, tiene algo de interés, pero no te atrapa, la ves con lo mismo que la olvidarás, solo te quedarán las estupendas actuaciones como sustancia aprovechable, lo demás no te saca de lo cuasi-plano.

El relato nos quiere hacer ver a Alice como un símbolo de la mujer, la que se emancipa del hombre, cuando en realidad todos los problemas de Alice son económicos, empezando que no sé cómo no tiene compensación por la muerte de su marido en accidente de trabajo (¿?). Y como se queda sin esposo decide ir a la aventura en busca de su sueño de ser cantante, pero por el camino no hace más que emparejarse con hombres en cada parada. De hecho para más inri ella fue la que se casó con un tipo despreciable y violento, lo cual puede hacer suponer (apoyándome en cómo se empareja a rápidamente con un psicópata en Phoenix durante su odisea por carretera) que le gusta la marcha (!!!?) o que es un imán para la misma, y es que aguantaba su cruel esposo de modo estoico. Refleja ella a una mujer que no puede vivir sin el apoyo masculino, y cuanto más autoritario sea este parece que mejor.
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