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¡Ala... Dina! (Aladina) (Serie de TV) (2000)

2,2
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Sinopsis
La serie narra las peripecias de Dina (Paz Padilla), una genia que tras 500 años encerrada en una lámpara es liberada y se integra en la familia de Tomás (Gary Piquer), un viudo con dos hijos, Eva (Lidia San José) y Álvaro (José Gonzálvez), donde es contratada como empleada. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
¡Ala... Dina! (Aladina) (TV Series)
Duración
30 min.
Guion
Paco Arango, Javier G. Amezúa, Esther Martínez Lobato, Felipe Hernández Cava, Víctor Mato
Música
Paco Arango
Productora
RTVE
Género
Serie de TV Comedia Fantástico Sitcom familiar
3
Esta serie está mal, pero no tal mal.
A mí con 12 años me gustaba mucho. Dina (Paz Padilla) me caía bien y me hacía gracia, esperaba con ansia que se liara de una vez por todas con Tomás y me puse muy triste el día que la hija de Tomás rompió con el pobre Chemita. Nunca había sido fan de Paz Padilla, pero aquí era el único sitio en el que se me volvía soportable y entrañable.

Ahora bien, una vez revisada la serie cumplida la veintena me doy cuenta de que era muuuuy tonta. Y por fin Paz Padilla me resultó cargante aquí también. Por fin me di cuenta de que los diálogos eran tan ridículos que bien podrían ser de cualquier chuminada de Disney Channel, y los personajes...divertidos...a veces, no sé pero en este tipo de comedias tienen que serlo casi en el 100% de las situaciones.

Solo los ultrafans de Paz Padilla y los niños la disfrutarán.

Lo peor: Paz Padilla (a quien no le guste).
Lo mejor: Paz Padilla (a quien le guste).
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Ala...mierda volumen 2. All about Paz.
¿De qué va?:

Desternillante serie española sobre una genia que es liberada de una lámpara en la que llevaba metida 500 años. Después de ducharse y estirar un poco las piernas se integra en una familia tronchante como empleada de hogar.

Crítica:

Puede que para algunos resulte incomprensible como una mujer que comenzó desde cero en televisión, contando unos chistecillos, pueda haber llegado en nuestros días a la cima del éxito profesional, para tomar el relevo de gente como Joaquín Prat o Bobby Deglané, presentando el que quizá sea el mejor programa que nunca se haya emitido en televisión, estoy hablando como bien sabéis del nunca bien ponderado Sálvame de Tele5.

Pero todo resulta más fácil de comprender cuando se analiza el impacto que supuso para Paz Padilla aceptar en el año 2000 el reto que suponía dar vida a un personaje tan duro, tan lleno de matices casi imperceptibles como fue su rol en Aladina.

Cuando un actor se enfrenta a una prueba de fuego de esa magnitud sabe de sobra que, de triunfar en el empeño, las puertas del éxito se le abrirán de par en par. Aún recuerdo con emoción los primeros capítulos, en los que Paz, con una interpretación sublime, sabiendo captar la esencia del personaje, nos brindó un recital que, y de esto estoy seguro, hubiera emocionado al mismísimo José Bódalo, que por desgracia ya nos había dejado años atrás y no pudo deleitarse.

Lo que vino después por todos es de sobra conocido, el reconocimiento mundial, la gran noche del Teatro Kodak ¡qué manera de lucir el vestido de Óscar de la Renta!, los aplausos masivos, los millones de niñas queriendo ser Paz Padilla algún día, las llamadas de Eastwood, de Allen, a las que ella siempre respondía con evasivas, «quia, que yo estoy mu bien en mi España», repetía siempre, y en resumen la gloria en vida, con la guinda final del mayor reconocimiento que se le puede dar a una artista de su talla, el papel de presentadora en Sálvame.

Enhorabuena Paz, lo has conseguido, hubo quien no confió en ti, pero yo viendo un solo capítulo de Aladina ya preví donde ibas a llegar, y no me equivoqué en nada.
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil