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Paseando a Miss Daisy (1989)

Paseando a Miss Daisy
Trailer
7,0
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Sinopsis
Miss Daisy (Jessica Tandy) es una antipática y autoritaria profesora jubilada de 72 años. Tras sufrir un accidente conduciendo su coche, su hijo (Dan Aykroyd), temiendo por la vida de su madre, contrata a un chófer negro (Morgan Freeman) para que la lleve de paseo. Al principio, la desconfianza de la anciana respecto al tranquilo conductor es absoluta. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Driving Miss Daisy
Duración
99 min.
Guion
Alfred Uhry (Teatro: Alfred Uhry)
Música
Hans Zimmer
Fotografía
Peter James
Productora
Zanuck Company / Warner Bros. / Majestic Films International
Género
Drama Comedia Vejez Amistad Años 50 Años 60 Comedia dramática
8
Si, señora
De algunas películas se puede decir simplemente que son mágicas, sin saber muy bien que razones dar y sin saber por qué nos producen unos sentimientos que otras por mucho que se empeñen no consiguen ni acercarse.

Éstas son las extrañas razones que tiene "Paseando a Miss Daisy", un entrañable relato sobre como se desarrolla la amistad hacia alguien que en principio no se acepta, pues representa lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos, pero acaba siendo una de las pocas alegrías que nos quedan.

Morgan Freeman, en otra memorable actuación, no conduce un coche, si no que su Cadillac es una máquina del tiempo que nos mostrará el viaje que quizás algun dia nosotros mismos realicemos, y ojalá tengamos a alguien como él al lado. Ver a Miss Daisy consumirse emociona, como ver al chófer llegar al mismo estadio que Miss Daisy cuando empieza la historia.

Es mayor clímax ver al chófer dando de comer amorosamente a Miss Daisy, su amiga, que un beso de la pareja protagonista de cualquier otra historia... lo de los dos ancianos si es amor verdadero.

"Eso es algo que queda entre su hijo y yo"
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71 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Con el corazón en la mano
Acabo de terminar de verla de nuevo y no puedo evitar que me invada una emoción incontenible.
Beresford creó uno de los panegíricos más bellos en alabanza a la dignidad de la vejez y a la amistad verdadera.
Un guión repleto de sensibilidad, unos diálogos que nos calan hondo en su sencillez y su sinceridad, dos actores protagonistas absolutamente consagrados (Jessica Tandy y Morgan Freeman), un actor secundario que brilló en esta película como nunca más lo haría (Dan Aykroyd) y unas escenas que nos regalan la vida cotidiana de personas corrientes que van afrontando su ancianidad.
Daisy Dwerthan, una señora viuda judía, que planta cara a las inseguridades y temores de su vejez con obstinación y terquedad, acaba entablando la mayor amistad de su vida con su chófer negro, contratado por el hijo de la señora en contra de los deseos de ésta. Hawk, el chófer, al principio tendrá que soportar los desplantes de la señora Daisy, y opondrá a la terquedad de ella su propio carácter amable y tranquilo. Con el tiempo, se convertirán en excelentes amigos y compartirán el día a día.
Magnífico retrato de la vejez, pero también del trasfondo sociocultural que se desarrollaba en Estados Unidos a mediados del siglo pasado. En el estado sureño de Georgia, donde aún pervivían los fuertes y arraigados prejuicios contra las personas de raza negra y contra los judíos, la señora Daisy, judía, y Hawk, negro, nos conmueven y se ganan nuestro corazón con su gran dignidad, su bondad natural y su forma de elevarse por encima de todos los prejuicios.
En un mundo cruel dominado por el odio racial, miss Daisy y Hawk dan a todos una lección de humildad.
Bellísimo y delicado drama, de hondos sentimientos que se demuestran con suavidad y honestidad. El transcurrir de los días para esas excelentes personas que van envejeciendo sabiendo que son amadas.
Ésta es una película de personas normales, de vidas sencillas que hablan de las cosas cotidianas y no hacen nada extraordinario, y por ello llega mucho más adentro, sin necesidad de conversaciones brillantes ni especialmente ingeniosas, ni de giros sorprendentes en la trama.
Vidas en su ocaso, que nunca dejan de brillar, ni siquiera cuando ya se han apagado.
Para los que gusten de apreciar un drama sencillo, tranquilo y hermoso.
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47 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil