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La saga Crepúsculo: Eclipse (2010)

Sinopsis
Tercera entrega de la popular saga de vampiros basada en las novelas de Stephenie Meyer. Bella (Kristen Stewart) tendrá que elegir entre Edward (Robert Pattinson) y Jacob (Taylor Lautner). La ciudad de Seattle es devastada por una serie de misteriosos asesinatos que va en aumento, mientras una vampiresa busca venganza. Bella debe escoger entre su amor por Edward y su amistad con Jacob, consciente de que su decisión puede originar una batalla entre vampiros y licántropos. Rodeada de peligros y con su graduación acercándose, ahora se enfrenta a la decisión más importante de su vida... Dirige David Slade (30 Days of Night, Hard Candy). (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Twilight Saga: Eclipse (Twilight 3)
Duración
124 min.
Estreno
2 de julio de 2010
Guion
Melissa Rosenberg (Novela: Stephenie Meyer)
Música
Howard Shore
Fotografía
Javier Aguirresarobe
Productora
Imprint Entertainment / Summit Entertainment
Género
Fantástico Romance Thriller Vampiros Hombres lobo Secuela Young Adult
Grupos  Novedad
Crepúsculo Adaptaciones de Stephenie Meyer
2
“¿Oh Bella, me quieres? -Sí, pero el otro me pone cachonda”
Película meramente de transición y que, sinceramente, sobraba. La saga Crepúsculo cae en picado al utilizar como recurso el morbo. Sí, el morbo. “¿Le quieres? A ti te quiero más. Pero yo más. No tú no. Ella me quiere a mí. Y a mí…” Y ahora les meto a los tres en una tienda de campaña y a ver qué pasa.

Situaciones surrealista, muy forzadas y con diálogos facilones que te sacan los colores de la vergüenza que pasas...pero aquí qué coño está pasando.

Lo primero es que ya cansa que todo el universo quiera atrapar, morder, comer y matar a la muchachita sin gesticulación facial. ¿Pero por qué?

Lo segundo, ¿desde cuándo le gusta el lobo? Menuda cagada. Y de las gordas. La escena en lo alto de la montaña…puff.

En fin, que yo me he quedado igual. No sé qué hay de nuevo…ah sí, que Bella es una guarrilla.
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265 de 349 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Eclipsando la sexualidad
No deja de ser curioso como historias en apariencia inocentes esconden subtextos, crepúsculo es un ejemplo perfecto. Si nos fijamos en el modo de representar la sexualidad encontramos una curiosa dualidad. Por un lado tenemos un reparto cuya función es hacer fantasear al público femenino y un tema morboso, el vampirismo. Por el otro un subtexto conservador y reaccionario.

Necesariamente el vampirismo tiene una alta carga sexual, pocos textos se han resistido a explorar de alguna otra forma la sexualidad vampírica. Una sexualidad que suele ser desenfrenada, sangrienta, violenta, instintiva. En Eclipse en principio también es así. Todas las iniciaciones de los vampiros que componen la trama están vinculados a un acto sexual y violento: una violación y su venganza, una relación de dominación en tiempos de guerra. Sin embargo estos personajes reprimen sus instintos sexuales, como ellos mismos dicen no catan la sangre humana. Todos han acabado salvándose gracias a una relación heterosexual y duradera, un matrimonio. Arrastran la culpa de sus pecados, de haberse liberado sexualmente, según ellos no tienen alma.

Y entre ellos el que se siente más culpable es Edward que busca una esposa que le dé sexo conyugal. Edward representa, él mismo lo dice, los valores más conservadores. Y aunque a él le avergüence ser vampiro, haber estado liberado sexualmente, a su virginal Bella le sobran hormonas y le falta desahogo. Dispuesta incluso a morir, pues Edward puede matarla si se acuestan, Bella no deja de insistir en que quiere ser vampiro. Pero Edward le pone la condición del matrimonio para liberarla sexualmente.

En el triángulo falta no obstante un personaje, el lobo (que gran turrón). El lobo simboliza una relación carnal, un aren de descamisados e hipermusculados varones dispuestos a saciar sus placeres. Jacob propone a Bella una relación mucho más progresista, en la que la relación sexual no implica un compromiso de por vida, al contrario que Edward (en el caso de Edward una relación de por muerte).

Lo que nos plantea esta película es la elección de una adolescente entre liberarse sexualmente o esperar al matrimonio. Edward sigue encarnando al prototipo del “héroe” machista, cuya misión es conservar la virginidad de Bella, siempre desde el otro lado, porque él sí ha tenido la oportunidad de liberarse sexualmente. Solo hay que ver con quien se queda.
Millones de adolescentes, que no se atreven a ver una buena (que las hay) película porno, van como locas al cine para ver los músculos de Jacob. Y sin embargo aunque las jóvenes aplauden (literalmente en el cine) las escenas de Jacob sin camiseta, también aplauden la escena en la que Bella acepta a casarse renunciando así a su sexualidad. La mojigatería de nuestra sociedad es el caldo de cultivo perfecto para que las jóvenes recurran a este tipo de textos que juegan a excitarles mientras les adoctrinan en la virginidad y el sexo matrimonial. Una película que logra eclipsar la sexualidad.
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152 de 184 usuarios han encontrado esta crítica útil