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Mentes en blanco (2006)

Mentes en blanco
Trailer
5,7
7.476
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Sinopsis
Cinco hombres se despiertan encerrados en un almacén, sin saber cómo llegaron hasta allí ni quiénes son. Pronto descubren que su situación está relacionada con un secuestro, pero ignoran si han sido secuestrados o son los secuestradores. En cualquier caso, su situación es deplorable: uno está atado a un poste, otro tiene la cara magullada, otro está esposado a una tubería, y los otros dos tienen signos de haber recibido una paliza. Los cinco intentan reconstruir poco a poco qué han hecho durante las últimas horas, pero entonces surge el conflicto: ¿cómo saber en quién confiar, si ni siquiera sabe uno quién es? (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Unknown
Duración
80 min.
Estreno
22 de diciembre de 2006
Guion
Matthew Waynee
Música
Angelo Milli
Fotografía
Steve Yedlin
Productora
The Weinstein Company
Género
Terror Thriller Intriga Thriller psicológico Secuestros / Desapariciones
"Tras su curioso planteamiento, se entra en una desesperante y angustiosa contrarreloj (...) se echa de menos una velocidad más en la trama (...) giro final inesperado y agridulce que te deja los ojos, y la mente, del revés. (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
5
¿Qué película es esta?... eeehm... no sé, no debe de ser muy buena, tengo la mente en blanco.
Ví el trailer e inevitablemente me recordó demasiado a la estética de “Saw”. Si a eso le sumamos que la película se llama “Mentes en blanco”, parece que nos vamos a encontrar ante una especie de cutre-clon tal y como lo que fue “Resurrection” a “Seven”, aunque por fortuna no es “del todo” así.

La película empieza, como no puede ser de otra forma, presentándonos a los personajes en un garaje encerrados sin tener ni idea de quiénes son ni cómo han llegado hasta ahí y ¡que tiene el mismo water de “Saw”! (anda que ya le vale al novel director Simon Brand, copiarle hasta ese tono azulado de los fotogramas, los lavabos, los espejos y la luz... un poquito más de criterio, por favor).

Ya nos podemos imaginar qué es lo que ocurre a partir de ese momento: empiezan los típicos enfrentamientos entre los personajes, en los que todos desconfían de todos. Algo que ya hemos visto en “Cube” y en “Saw” de forma mucho más original, así que podemos decir que este planteamiento no nos interesa, salvo que queramos ver una y otra vez calcos de películas sin aportar nada nuevo.

A medida que la película avanza, su argumento cambia sutilmente y se empieza a vislumbrar el horizonte de la trama y ese cambio hace que la película tenga situaciones previsibles. Hay un par de pequeños giros de guión que son de agradecer, pero no son los suficientemente impactantes como para que uno se replantee si algo de lo que ha visto ha merecido la pena.

Música de tensión, algo floja.
Fotografía copiada directamente de Saw en abultadas dosis.
Interpretaciones normaluchas.
Guión un tanto irregular con algún momento interesante y algunas escenas que, literalmente, sobran (como el discursito que da el tío que está colgado del brazo), además de algunos errores garrafales (*ver spoiler*)

Nota: 5
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58 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Mentes
Mente en blanco, la del guionista

Cuando uno tiene una idea medianamente imaginativa entre manos, no puede permitirse el lujo de despilfarrarla en pro de una especie de intriga que se va amedrentando para que el espectador conozca más detalles e intente resolver un misterio cuya conclusión rota entorno a las vueltas y giros que se le quieran otorgar a una conclusión desatinada y que solo atiende a las ínfulas del mismo guionista por ofrecer un final sorpresivo y de esos que descolocan.
Además, si esos giros finales a lo único que contribuyen, es a que el espectador no de crédito a lo que esté viendo por la cantidad de agujeros o tópicos que contiene la resolución, significa que la labor del guionista no ha resultado demasiado eficaz.


Mentes sin color, las de los intérpretes

En el momento en que actores de la talla de Jim Caviezel, Greg Kinnear, Joe Pantoliano o Barry Pepper (entre otros), recurren a subproductos como este, donde el talento se ve eclipsado por un entramado que parece ser lo único importante, y su labor queda restringida al triste y simple boceto que unos cuantos quieran realizar sobre sus personajes, significa que algo de color falta en sus carreras. Color y vivacidad.


Mente traslúcida, la del director

Por poseer ideas tan claras de como y de que modo llevar a la gran pantalla una historia que, en otras manos, habría podido ser poco concisa y muchísimo más efectista.
El uso de la cámara es suficientemente adecuado, sin resultar molesto, la banda sonora ambiental contribuye a añadir su puntilla y el ritmo se adecua a la perfección con las dos historias que se pretenden contar.


Mente en negro, la mía

Pues al terminar la cinta, uno no puede agradecer más que eso: Haber tenido la mente en negro y totalmente desconectada durante exactamente el total transcurso del film. Y se agradece, aunque no por ello se apruebe.
Podría haber dado para más. Otra vez, relean el guión antes, please...
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20 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil