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El verano de Kikujiro (1999)

Sinopsis
Masao es un niño de nueve años al que le toca pasar las vacaciones de verano con su abuela; así que se acabaron los partidos de fútbol, ya que todos sus amigos se han marchado a la playa. El aburrimiento de Masao es tal que se le ocurre la idea de buscar a su madre, a la que nunca ha visto. Con muy poco dinero y con una fotografía y una dirección como únicas referencias, el plan parece condenado al fracaso. Una amiga de su abuela propone que su marido acompañe a Masao. El problema es que Kikujiro, un antiguo yakuza, no parece la compañía más recomendable para un niño. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Kikujiro no natsu
Duración
121 min.
Guion
Takeshi Kitano
Música
Joe Hisaishi
Fotografía
Katsumi Yanagishima
Productora
Bandai Visual / Tokio FM / Nippon Herald / Office Kitano
Género
Drama Comedia Road Movie
Si usted es de los que aprecian el cine de Takeshi Kitano por sus recreaciones neo-noir del mundo de la yakuza (es decir, porque sus películas le recuerdan a "El padrino" remakeado por el equipo de "Humor Amarillo", su verdadera obra maestra), por esos personajes en los que el nihilismo inherente al género se combina con un cierto grado cero del pensamiento zen (porque se parte el eje con la cara de "empanaos" de los actores), y por su tratamiento estilizado de la violencia, de estirpe netamente posmoderna (porque le gusta ver cómo les bailan los mofletes en las escenas de tiros y sangraza a cámara lenta), ésta, definitivamente, NO es su película. Mientras muchos elevaban a su director a los altares tras comprobar con cuánta ternura y originalidad abandonaba la violencia y dejaba que los niños se acercasen a él en esta conmovedora parábola, con ecos de Vigo, Ozu y Kurosawa, sobre el poder redentor de la amistad, otros pasaban, todavía en la sala de cine, por las fases sucesivas de negación, ira, negociación, depresión, rem y sueño profundo; entre ellos, el montador. Visualicen la historia de "Marco" en clave road movie, pero en autostop; imagínensela escrita por Cándida, dirigida por Garci, y protagonizada por el Piraña japonés y un tipo con cara de pizza congelada y los modales de La Masa; súmenle unos planos eternos, un humor de cine mudo (magistral la secuencia de la piscina) y una músiquilla escrita por el becario de Michael Nyman, y tendrán esta película. Tan extraña como entrañable, aunque no sepamos por qué. Qué raro es el cine.
[FILMAFFINITY]
"De inmensa ternura y comicida. Poética, graciosa (...) muy buena"
[Diario El Mundo]
10
Esta no es una critica es un barco
La luz se enciende y la euforia se ha apoderado por completo de nuestros cuerpos, y nuestras almas. El verano de Kikujiro es la cinta responsable de mantener viva la llama de la creencia en el cine y en los sueños. Lágrimas, sonrisas, angustia, soledad, realidad y ficción, todo se une en esta obra maestra de Takeshi Kitano.

Kitano, también conocido como “Beat” Takeshi, presenta su penúltima obra: El verano de Kikujiro, para coronar su muy concurrida trayectoria cinematográfica (Hanna-Bi, Kids return, Sonatine) con este poema del cine contemporáneo. Filmada en 1999, “Beat” Takeshi logra escapar del divertido pero peligroso estereotipo en el que se encontraba y logra un film hilarante y perfectamente redondo para el cinéfilo emocional.

Kitano da un giro de 180 grados de su trabajo habitual -En esta ocasión no hay guerra entre la policía y los Yakuza, ni disparos y armas, o sangre por todos lados- y escribe, dirige y actúa en este original road movie, dando un gran paso, a la vez que marca una línea dentro del mundo de la comedia sarcástica.

La historia es tan sencilla, que presenta un grado de complejidad plus. Otorgándole la categoría de arma de dos filos, envolviendo al realizador en un complicado acertijo que lo hubiera podido llevar a caer en un film complaciente y cursilón, pero que guiado de un talento maravilloso nos introduce en el agridulce verano de un niño encerrado en la incertidumbre y soledad de la vida.

Masao -interpretado por un extraordinario Yusuke Sekiguchi- vive con su abuela tras la partida de su madre para trabajar y la muerte de su padre. Ha llegado el verano y es tiempo de vacaciones, por lo que Masao al no encontrar entretenimiento -pretexto para que Kitano nos muestre en un campo de fútbol una de las visiones más impactantes de la soledad infantil dentro de la cinematografía contemporánea- y hallar en un paquete la dirección de su madre, decide lanzarse en un aventura que todos tomamos alguna vez en la vida, pero que el decidió realizar a los nueve años.

Kikujiro -Takeshi Kitano, en un rol sólo para él-, un amigo de su abuela, es el encargado de acompañar al niño a través de la soledad y los sueños de ese verano. “Beat” Takeshi asume su máscara de Buster Keaton como gran actor y director, creando una química inusual entre su autoparodia del Takeshi duro de sus anteriores obras y este niño tan triste.

Aderezado con la música de Joe Hisaishi, Kitano repasa algunas de sus técnicas patentadas, regalándonos tomas surrealistas y humor irreverente para crear poderosamente esta emocional historia.

Parecía casi imposible que Takeshi Kitano lograra superar Hanna-Bi, sin embargo, dos años después vuelve a inyectarnos esa insuperable sensación de que esta no es una función más en el cine, sino que esta es una maravillosa poesía cinematográfica, alegre, feliz, triste, violenta, depresiva, asombrosa y contundente.
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70 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Muy, pero que muy extraña.
En realidad, no sé aún si ésta es una película tan sólo interesante o si es un peliculón o un bodrio. Intentaré explicarme: hay escenas de verdad aburridas, en la que se nos muestra paso a paso cualquier acción de los personajes; pero también las hay muy brillantes, casi todas basadas en las reacciones en principio imprevisibles del viejo yakuza. Pero, a su vez, el papel de Kitano es a veces tan torrentiano que se pasa de inverosímil y otras tan natural que uno no sabe si tenerle asco o aprecio. El niño, a veces lo borda y otras se queda con la misma expresión durante minutos, y el guión a veces parece inexistente, pero uno no sabe si es que el director ha querido que fuese así, para darle mas realismo al asunto, o quizás no sea sino un fallo de montaje o de falta de ideas de continuación. En fin, que mientras la veía pensaba que era aburridísima, pero cuando acabó me dejó la sensación de que era un film muy entrañable. Aún no sé si me he explicado, pero lo peor es que sigo con la duda de cómo debería calificarla. Por si acaso, la recomiendo: porque el regusto a buena película que me dejó, hace que esta extrañísima obra merezca, cuando poco, una oportunidad de ser juzgada.
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59 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil