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La ciudad está tranquila (2000)

7,3
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Sinopsis
Marsella, año 2.000. Los protagonistas de la película son personajes muy heterogéneos que viven en un mundo banal y confuso. Michèle es una obrera de una lonja de pesacado cuya obsesión es salvar a su hija de las drogas. Paul traiciona la huelga de sus compañeros estibadores y se hace taxista. Vivianne es una profesora de música que ya no puede soportar la ideología derechista de su marido. Abderramane es un hombre que sale de prisión completamente transformado y sólo piensa en ayudar a sus hermanos. Gérard vive obsesionado por la idea de la muerte. Los padres de Paul, ya jubilados, han decidido que ya no votarán nunca más... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La ville est tranquille
Duración
132 min.
Guion
Jean-Louis Milesi, Robert Guédiguian
Música
Varios
Fotografía
Bernard Cavalié
Productora
Agat Films / Diaphana Distribution
Género
Drama
7
Clarividente y aprovechada.
Guédiguian propone en "La ciudad está tranquila" varias historias que se enredan y desenredan (la de la madre y la hija es brillante y escalofriante), alrededor de las cuales circulan varios personajes, que en un momento dado lleguan a coincidir.
Nada enfática y muy clarividente, realista y pesimista, ambientada una vez más en su querida Marsella, es otro film proletario, pero crítico, de buen guión, dónde el director saca partido de todos y cada uno de los elementos con que cuenta: de su cámara desnuda; de la vieja y obrera Marsella; de las interpretaciones directas, sentidas; de la austeridad del conjunto; de los diálogos; de los silencios de esa ciudad tranquila en la que conviven miles de historias de la gente común.
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16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Jeanette pierde la sonrisa
Tras maravillarme con Marius y Jeanette, me apetecía mucho reencontrarme con alguna cinta de Guédiguian. Y lo que me he encontrado es lo mismo (¡que no es poco!) una mirada a la clase obrera, a las relaciones familiares, a los problemas sociales, a los barrios bajos de Marsella, al amor, a la frustración, a ¡todos los mismos actores!, a mujeres fuertes que tratan de sacar a los suyos adelante...
Sólo una cosa cambia: en este caso no te da una sola posibilidad de esbozar una sonrisa.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil