arrow

Fyre (2019)

Fyre
Trailer
6,6
1.487
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Fyre fue promocionado como un festival de música lujoso en una isla privada de las Bahamas con supermodelos en bikini, actuaciones musicales de primer nivel y servicios pijos. Los invitados llegan para descubrir que la realidad estaba muy lejos de esas promesas.
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Fyre
Duración
97 min.
Guion
Chris Smith
Fotografía
Cory Fraiman-Lott, Henry Zaballos
Productora
Jerry Media / Vice Studios. Distribuida por Netflix
Género
Documental Música
7
Sobre pulseritas electrónicas y festivales de clase "media"
Un niño de papá se cree omnipotente desde la atalaya que ha construido al hacerse millonario vendiendo humo. Un humo que gustosamente le compran otros niños de papá, influencers y demás pijos aburguesados que son básicamente carteles de publicidad andantes. Personalmente siento una profunda satisfacción al ver caer al primero y al ver llevarse una hostia de realidad a los segundos. Claro que luego pienso que seguramente nadie ha aprendido nada sobre todo esto y se me pasa.

Este documental puede tomarse como una anécdota aislada absolutamente delirante y poco más, pero no quiero pasar tan por encima de al menos dos de sus temas. Por un lado: lo que conlleva que la economía se pueda dejar en manos de millonarios que sólo están ahí por el hecho de serlo, sin cuestionar jamás la procedencia de la fortuna que les otorga esa posición, y a los que lo único que les motiva es hacer caja a cualquier precio. Por otro lado: la normalización del marketing (esa infame herramienta empresarial para estimular deseos por encima de las necesidades), que manipula al consumidor cada día y a cada momento, instrumentalizando a los llamados influencers a golpe de transferencia mientras nos pretenden hacer creer lo contrario.

Lo que quiero decir es que, si piensas que lo que rodea al Fyre Festival es una cosa de las élites que no te toca de cerca, pregúntate por qué este verano tenemos que pagar 200 euros para ver a Muse compartir escenario con C Tangana y otros veinte grupos random que tocan de tres en tres. Y por qué tenemos que pagar otros 50 euros por una zona de acampada con parcelas que recuerdan a un campo de concentración. Y por qué en esa zona de acampada nos venden agua a 4 pavos y el bocata de chorizo cuesta tres veces más que el del bar que está a cincuenta metros saliendo a la derecha. Y por qué, a pesar de saber que todo esto va a peor, nos seguimos dejando la pulserita en la muñeca las semanas siguientes.
[Leer más +]
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Fyre: documental hipócrita sobre un festival fraudulento
Este documental nos muestra como Billy McFarland, joven rico de Nueva York, intenta llevar a cabo la descabellada idea de montar un festival de música para gente rica en una isla en mitad del caribe y el inevitable desastre en que termina la idea. McFarland promociona su festival a base de mentiras y miente a los inversores, como un malvado embaucador particularmente inútil, que trata de retrasar, que no evitar, la catástrofe que se avecina. Como espectador, uno siente un cierto placer culpable al ver a todos esos niños pijos siendo engañados y encontrándose en un descampado con tiendas de campaña y colchones mojados, de tal manera que en un primer momento uno no se da cuenta de que hay algo que no cuadra en este relato.
¿Es posible que todos los organizadores fuesen engañados por McFarland? ¿Cómo puede entenderse? Todos los entrevistados hacen vagas referencias a que creían que McFarland era un genio, un visionario, que creían en él, aunque era evidente que todo era mentira. Este relato no es verosímil, y parece un intento de los participantes de desviar toda la responsabilidad hacia un conveniente chivo expiatorio.
Todo esto cobra mayor sentido al ver que Jerry Media, la empresa encargada de promocionar el festival, es la productora del documental. Al enmarcar el desastre como fruto de una sola persona y diluir la responsabilidad del resto de los participantes pretenden que el público no les reclame su parte de responsabilidad por promocionar el festival. Incluso se permiten dar un paso más y aprovechan la oportunidad para hacerse autobombo en cierta parte, al decir que McFarland contrató a “los mejores” para promocionar el festival. Simplemente patético.
Este documental es un caso muy claro de hipocresía y conflicto de intereses, y no debe tomarse en serio.
[Leer más +]
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Relaciones 1