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Alicia en las ciudades (1974)

Alicia en las ciudades
Trailer
7,7
3.024
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Sinopsis
El periodista alemán Felix Winter recorre los Estados Unidos buscando temas para escribir un libro, pero como ni siquiera consigue empezarlo, su editor cancela el contrato. Cuando decide regresar a Alemania, conoce en el aeropuerto a una mujer, y como no hay vuelos hasta el día siguiente pasa la noche con ella. La mujer desaparece, pero le deja un recado: que vaya con su hija Alicia, de nueve años, a Amsterdam para reunirse con ella. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Alemania del Oeste (RFA) Alemania del Oeste (RFA)
Título original:
Alice in den Städten
Duración
110 min.
Guion
Wim Wenders, Veit von Fürstenberg
Música
CAN
Fotografía
Robby Müller (B&W)
Productora
Filmverlag der Autoren / WDR
Género
Drama Road Movie Amistad
"Una película que nunca podré olvidar."
[Diario El Mundo]
9
En busca del cine perdido
Decir que esta película es buena, o bonita o que me ha gustado mucho es casi como no decir nada. Diré en cambio que es de esas películas que te cambian un poco o de esas películas que te hacen entender cosas que hasta ahora no cuadraban. A mí no me cuadraba que alguien pudiera hacer fotografías de paisajes, de las nubes, de las alas del avión porque ahí estaba contenida toda la narración de la que era capaz. Tampoco me podía explicar que los mejores guías son a veces los que menos conocen los lugares por los que nos movemos.
Por otro lado si tuviera que explicarle a un niño la diferencia entre la fotografía y el cine le pondría esta película. Es más, si tuviera que explicármelo a mí misma también me pondría esta película. Lo mismo que Proust da una lección de literatura con su búsqueda del tiempo perdido, Wim Wenders da aquí una lección de cine, de que el movimiento por sí mismo construye una identidad y una historia.
Por último miro la televisión a través de esta película, en habitaciones de hotel o en aeropuertos, la televisión que no explica nada y que es casi como un foco más para iluminar la escena y no puedo dejar de mirar mi propio televisor de la misma manera.
Se desprende de esta película una profunda aversión por todo lo que nos aliena y se desprende una aún más profunda ternura. Miradla como si hicierais un viaje.
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86 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Luna de papel
1)
Cada plano está pensado con el mimo del que quiere exprimir, del espacio, el detalle. Multitud de casi imperceptibles soluciones visuales; tics típicos y tópicos del estudiante de cine o del pionero de iniciativas vanguardistas (como es el caso) que reclaman nuestra atención al principio del metraje.

Esos recursos de realizador de culo inquieto, que quiere abarcarlo todo, se funden con el trabajo de una fotografía de poco presupuesto −de ajustada luz y ajustado blanco y negro− que traza la melancolía de los paisajes y los interiores. Luego, a medida que avanza la historia, el quid de las escenas muda su centro gravitatorio a un trabajo de dirección de actores basado −eso cuentan− en el dejar hacer a ver qué sale; en cierta libertad, que no total improvisación, para llegar a buen puerto entre todos sin un guion férreo al que atenerse. La cinta en ese sentido ofrece dos partes que no por azar parecen diferentes.

2)
Wim Wenders busca en las cosas, en el espacio (ya lo explicita su personaje con la palabra, pero tampoco hacía falta). Busca esa corriente que se manifiesta en las urbes vacías, la lluvia y los aviones apátridas. Porque detrás de todo eso debe haber algo que sujete la realidad de alguna forma, que le dé sentido. Así lo reclama el alemán con su cámara. Debe quedar algo de nuestra mirada o de las sensaciones con que recibimos esos espacios, la presencia de ciudades que empiezan en otras ciudades.

Debe aparecer en el fotograma o en la polaroid el surco del recuerdo, la mano en el viento, el verano de playas amontonadas, la identidad perdida... Debe también registrarse en el celuloide el viaje y el espíritu de los protagonistas. Y ahí ya nos toca decidir a nosotros como espectadores. Yo, desde luego, observo esa preocupación de Wenders a la hora de grabar con la cámara la sensación (impresión, huella, pálpito) de aeropuerto de madrugada, motel barato o deambular de almas abandonadas. El desarrollo de road movie como construcción de emociones entre personajes (el viaje como catarsis o como iniciación).

3)
Es interesante el retrato del vacío de los neones. Interesante es ese personaje neutro, laxo, de pasado irremediable. Cómo su refugio cobarde en las fotos y su indiferencia (que es más indolencia insustancial de una época que personaje en sí mismo) se resquebraja progresivamente ante la ternura de Alicia aprendiendo a buscar entre ciudades.
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48 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil