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La ley de la fuerza (1952)

5,5
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Sinopsis
California, año 1900. Jim Fallon, un hombre sin escrúpulos que trabaja en una explotación forestal, y su amigo Yukon Baurns llegan a la tierra de las grandes secuoyas. El propósito de Fallon es estafar a los empobrecidos granjeros que acaban de enterarse de que las reclamaciones que han hecho de sus tierras carecen de validez. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Big Trees
Duración
89 min.
Guion
John Twist, James R. Webb (Historia: Kenneth Earl)
Música
Ray Heindorf, Heinz Roemheld
Fotografía
Bert Glennon
Productora
Warner Bros
Género
Drama Acción Años 1900 (circa)
7
Los brillantes ojos del felino.
Excelentemente ambientada y con unos escenarios perfectos, la historia se pierde por momentos en los vericuetos de una ley norteamericana sobre la explotación forestal, de la que se aprovecha un negociante sin escrúpulos para reclamarla en perjuicio de una comunidad religiosa que vive asentada en aquellos territorios, en medio de los bosques de California, donde se izan los mayores árboles del planeta: los secuoyas.
El pueblo querrá conservar los árboles más grandes pero el señor Fallen está dispuesto a derribarlos todos, a pesar de que surge el amor con la hija del predicador, mujer en contra de la tala indiscriminada. Ella se siente atraída por el recién llegado, pero la advertirán: "Tú no te acercas a un felino estando en el bosque a pesar de que sus brillantes ojos te atraigan".
Los intereses se entrecruzan con otra compañía y los problemas aumentarán.
Los principios morales de los habitantes de esas tierras les impiden provocar violencia pero Fallen, desengañado tras la muerte de su amigo, intentará convencerlos finalmente para que luchen por sus intereses.
Es de destacar el dominio de la dirección para mover a los personajes con un ritmo perfecto, a pesar que la musiquilla de fondo chirría incesantemente sobre los diálogos.
Gran muestrario de bellos árboles con troncos increíbles.
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19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
UN TESORO POR DESCUBRIR
Ver de nuevo esta película es un pequeño gozo que se renueva sin desgastarse. De la primera vez que la vi me quedaron recuerdos imborrables y caprichosos: el del gato que se convierte en la mano "inocente" que incendia el registro de propiedad, donde se hallan las solicitudes amañadas del buitre estafador -que encarna el personaje de Kirk Douglas- para talar los grandes bosques de secuoyas.

Porque la película tiene un puñado de elementos que la hacen entretenida, trepidante, redentora -gracias al amor- y ecologista avant la lettre: Un estafador y explotador simpático (Kirk Douglas), capaz de engañar a los leñadores, a gente honrada y religiosa y hasta a una coquette. Una comunidad religiosa que quiere preservar los grandes bosques de secuoyas contra la rapiña. Una mujer valiente que no duda en utilizar los renglones torcidos de Dios para asuntos mundanos con los que los espectadores nos solidarizamos (salvar los bosques). Y una serie de alternancias en la historia que nos hacen estar pegados a la pantalla esperando que el bien gane a la avaricia humana.

Hay "conversión" in extremis de Kirk Douglas, e incluso el recurso a cierta violencia por parte de los colonos religiosos, estando la misma debidamente justificada. La guerra fría reinterpretaba el pasado.

El solvente guion de Twist y Webb crea personajes creíbles, que crecen coherentemente, con diálogos ingeniosos y vivos y con una alternancia vertiginosa de situaciones. La dirección de Fleist da a la película un ritmo trepidante con una aprovechamiento notable de la naturaleza grandiosa de los bosques de secuoyas y, en general, de la naturaleza.

Evidentemente la película me gusta mucho.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil