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El cuerpo de mi enemigo (1976)

6,0
58
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Sinopsis
Después de pasar siete años en prisión por un crimen que no cometió, François regresa a su hogar en una pequeña ciudad industrial del norte de Francia. Su intención es buscar a quienes le involucraron en este delito y descubrir a los verdaderos culpables. En una ciudad donde todos se conocen y él se ha ganado numerosos enemigos, también descubrirá el amor en la persona de la hija de un rico empresario. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Le corps de mon ennemi
Duración
120 min.
Guion
Michel Audiard, Henri Verneuil, Félicien Marceau
Música
Francis Lai
Fotografía
Jean Penzer
Productora
Cerito Films
Género
Intriga Thriller Policíaco
6
No hay Verneuil aburrido
Pero yo diría que la novela debe tener mucha más enjundia (no la he leído), y que no ha recibido el trato que merecía. Para empezar, sobra Bebel, que está fatal (Delon habría sido un acierto mayor), e irrita el trabajo falsamente modelno de la cámara. Aún así, se deja ver.
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7
El hombre injustamente condenado ha vuelto a Cournai
En Cournai, Francia, François Leclerq, fue condenado a diez años de prisión bajo el cargo de asesinato de un hombre y una mujer, y tras haber pagado siete, ha sido liberado. Ahora, Leclercq está de regreso… y en la ciudad hay quienes se sienten bastante incómodos con su presencia y aspiran a sacarlo de allí lo más pronto posible, pero, cuando un hombre siente que, lo que se hizo con él fue una canallada que pagó bien caro, no habrá quien lo intimide en su propósito de aclarar los hechos.

De una manera bien interesante y novedosa, el director Henri Verneuil, irá intercalando presente y pasado, y paso a paso, iremos hacia atrás mientras se avanza en el proceso, funcionando la trama como una investigación donde la víctima es el propio investigador, y cuenta éste con una gran retentiva sobre todos aquellos personajes que se movieron en su entorno. Los saltos a su infancia también aplicarán en el presente, y Leclercq sabrá usarlos para tomar decisiones que lo satisfarán en el presente.

Como es habitual en el cine de Verneuil, nada se toma demasiado en serio, y algunos toques de comedia servirán de crítica social, mientras se va decantando una trama oscura que vuelve a señalar que, cuando se dicta sentencia no siempre se ha hecho justicia.

Hay aquí un hombre que “lo tiene todo”. Se llama Jean-Baptiste Liégard y además de ser el propietario de numerosas empresas, interviene -como suele ocurrir- en la política y ¡vaya usted a saber en que otros sucios asuntos! … y de ñapa, tiene una hija preciosa, Gilberte, con la que François anhela acostarse más por una suerte de venganza que porque le interese amarla.

A ese mundo entrará Leclerq… y lo que se derivará de todo esto, bien que vale la pena verlo, porque además de estar contado con un novedoso estilo, magnífica ambientación, una muy cuidada fotografía de Jean Penzer (con mucho aroma a Verneuil) y una atractiva banda sonora de Francis Lai, nos va a dar otra demostración de que, como decía el panadero: “Para amasar una fortuna, tienes que hacer harina a los demás”… “o hacerlos tragar mucho polvo”, como piensa cualquier mafioso.

Punto de partida: La novela, “Le Corps de mon Ennemi” (1975), del belga-francés Félicien Marceau, un autor cuyo marcado sentido del humor y sus mordaces diálogos, lo llevaron a ser del gusto de mucha gente. ¿El guion?: Otra vez en manos de Verneuil, quien, junto a Marceau y su habitual colaborador en los diálogos, Michel Audiard, hizo lo posible para que el filme tuviera mucho de los tres, lo que significa que, sin duda, habrá aquí unas cuantas cosas para disfrutar.

“EL CUERPO DE MI ENEMIGO” es la séptima de ocho apariciones de Jean-Paul Belmondo junto al que fuera uno de sus directores favoritos y con quien se entendía de maravilla, y otro de esos roles en los que, el exitoso actor francés, se luce con su cinismo y con ese dúctil carácter que lo convierte en un ser pleno de atractivas sorpresas. A su lado, Bernard Blier (Liégard), otro de los apreciados por el director, en un rol que lo saca de su habitual estilo de comediante y donde, sin dificultad alguna, cumple con su tarea. Marie-France Pisier, consigue una provocativa Gilberte que, quizás, se merecía mejor suerte que la ahora tiene… y se me quedó grabado el maravilloso rostro de Nadia Verini (Charlotte), una chica de esas que se ven una vez y quedas pasmado, fascinado y con su imagen tallada en el cerebro.

Una frase de Gilberte me recordó a alguien que yo conozco:
-Cuando mamá dice, “es genial”, es porque no escuchó.
Mi amigo dice eso, pero, cuando no entendió.
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