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Zazie en el metro (1959)

Zazie en el metro
Trailer
6,4
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Sinopsis
Para poder estar con su amante, la madre de Zazie la manda a París, a casa de unos familiares. Pero la niña, que tiene doce años, se escapa para recorrer París y conocer lugares y gentes nuevas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Zazie dans le Metro
Duración
92 min.
Guion
Louis Malle, Jean-Paul Rappeneau (Novela: Raymond Queneau)
Música
Fiorenzo Carpi
Fotografía
Henri Raichi
Productora
Nouvelles Editions de Films
Género
Comedia Nouvelle vague
7
He envejecido
Tercer largometraje de Malle, en el que asume funciones de productor y coguionista. Rodada en París, se inspira en la estética pop del momento. Adaptación al cine de la novela homónima de Raymond Quereau (1959).

La acción tiene lugar en París, durante 2/3 días, en 1959. Narra la historia de una niña de 12 años, Zazie (Catherine Demongeot), que llega a París en compañía de la madre con la obsesión de ir en metro, pero una huelga de empleados y otros imprevistos se lo harán imposible. La madre la deja al cuidado de su hermano Gabriel (Philippe Noiret), mientras ella pasa dos días con su amante. La película muestra, a través de los ojos de la niña, el mundo corrompido y caótico de los adultos. Se deshace de la tutela del tío y emprende una correría de aventuras que la llevan a descubrir que éste trabaja como trasvestido de bailadora española, en un club nocturno. Es abordada en la calle por un pedófilo, violador y gigoló, que es policía. Se encuentra con una viuda ninfómana, que se enamora de todos los hombres que ve. Observa a un grupo de muchachas nórdicas muy liberadas. La visión de la gran ciudad y de los personajes que la pueblan, está hecha con los ojos pícaros e inteligentes de una niña, que corre por la calle, pregunta, observa y entiende, a su manera, un mundo difícil, complejo, abigarrado y transgresor, que mira con ironía, afecto y simpatía. Son escenas memorables del film el asalto al taxi de Charles por un grupo de ciudadanos muy excitados por la huelga del metro, la batalla con platos de comida, la visita a la torre Eiffel, etc. La película incorpora elementos surrealistas y absurdos como la música de violín que interpreta un violinista con arco, pero sin violín, los planos y contraplanos de una escena con imágenes de fondo indénticas, la referencia a los nazis que cobran vida, Transcaillon que negocia la compra de unos tejanos con un vendedor que es él mismo, etc. El autor rinde homenaje a los Hermanos March, Jacques Tati, "La dolce vita", "El tercer hombre", "Ciudadana Kane", la nouvelle vague, los musicales americanos, los slapsticks de los años 20, etc.

La música incorpora jazz, canciones pop, melodías francesas del momento y otras. La fotografía se desarrolla a un ritmo alocado, con aceleraciones frecuentes y ralentis intercalados, travellings sorprendentes, encuadres de detalle, cortes con imágenes de comic, escenas de vértigo, etc. El guión pretende trasladar los juegos del lenguaje de la novela a las imágenes, que incorporan juegos, sorpresas y giros visuales. La interpetación de Noiret es excelente y la de Zazie destaca por la naturalidad, expresividad y simpatía. La dirección no deja nada al azar y no hace concesiones al capricho. La obra contiene un significado profundo, que trasciende la apariencia de relato superficial y cómico.

Película en la que el autor prueba su versatilidad estilística. La obra se convirtió en el principal referente del cine pop de los 60.
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28 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Una Amelie en miniatura o Visita turística por París
O más bien se podría decir que la Amelie de Jeunet toma algunos préstamos de la Zazie de Malle, pues es igual de canalla, desvergonzada e impetuosa. Es capaz de mentir para que le dejen tranquila, metiendo en marrones a los demás, de hablar sin parar dando rienda suelta a sus sueños y travesuras, o de no parar de moverse haciendo que todos los que están alrededor no dejen de sufrir más de un dolor de cabeza.
La niña, además, está interpretada con el suficiente descaro por Catherine Demongeot, que le otorga buen carácter y resuelve con una interpretación veraz, logrando momentos de lo más divertidos y desmedidos, para hacer pasar al respetable una agradable hora y media.

Louis Malle experimenta en el film, trabajando con gran virtud la iluminación, un atípico y desinhibido montaje, usando notables recursos y una curiosísima BSO que cautivará a más de uno.
Pero no sólo en ese aspecto acierta Malle, ya que concede entradas y salidas de cada personaje en el momento más adecuado, convirtiendo el ritmo de la obra en algo frenético y que pocos momentos deja para el descanso.

La verdad, servidor hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una comedia sin complejos y con la capacidad de reinventarse constantemente sin caer en el aburrimiento o la irritación que podrían llegar a causar una cinta de estas características si hubiese caido en manos erroneas.
Original y desacomplejada. Para no perdérsela.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil