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La sombra del poder (State of Play) (Miniserie de TV) (2003)

7,6
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Sinopsis
Miniserie en la que unos reporteros investigan, junto a la policía, la misteriosa muerte de la amante de un político. En el 2009 se estrenó un remake para el cine con Russell Crowe, Ben Affleck y Rachel McAdams. (FILIMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
State of Play
Duración
350 min.
Guion
Paul Abbott
Música
Nicholas Hooper
Fotografía
Chris Seager
Productora
Emitida por British Broadcasting Corporation (BBC)
Género
Serie de TV Drama Miniserie de TV Periodismo Crimen
9
All the editor's men
Hace unos años, Buenas noches y buena suerte nos narraba las vicisitudes de un tótem de la libertad de expresión, los riesgos que corrió por la verdad y la presión política que tuvo para que cerrarse la boca. Era una oda al periodismo de calidad, al de investigación, el de aferrarse a una idea que se cree justa, aunque no por ello dejaba de ser crítica con ciertos aspectos informativos, o normas de la cadena o grupo empresarial tras el periodista. Clooney evidenció un profundo respeto hacia la profesión, pero eso no le impidió lanzar alguna puyita que dolió a más de uno, siendo coherente y retratando un mundo que no es feliz, y que hace del claroscuro su forma de ser y existir. El periodismo como tal es el tema central de State of play, en la se radiografía la tarea del reportero, del redactor, del editor, y, por qué no decirlo, la mentira como forma de relacionarnos. La miniserie de Yates busca ofrecernos el retrato más fiel posible del idealismo periodístico, la deuda recíproca entre estos hombres y la sociedad, pero no es un idealismo dulzón, feliz, si no que tiene dos caras. No hay triunfadores, sólo profesionales que saben perfectamente a lo que se acogen. El trabajo tiene riesgos, y aquí se exponen de forma cruda y evidente. Como los policíacos, el periodista puede descender a los infiernos en pos de publicar la verdad, pues junto a su buena intención van añadidas una gran cantidad de responsabilidades y problemas morales inapelables. Es el poso final de la miniserie, el verdadero valor de la verdad, el precio de desenmascarar la mentira, las dudas que suponen hacer lo correcto, y parece decirnos que no hay triunfo sin derrota.

Yates asume, de manera indiscutible, un referente claro: el thriller político y periodístico de los años 70, ese que tan de moda se ha puesto ahora. Los Lumet, Pakula o Frankenheimer, tan irregulares como brillantes, son grandes referentes del género actualmente, e incluso la televisión lo de muestra. El uso de la imagen granulada, los teleobjetivos abundantes, el perfecto desmenuzamiento de la historia en el guión, State of play es en sí misma un sincero homenaje al thriller político, mezclada con algunas de las taras televisivas que nunca se lograron quitar algunos realizadores de dicho medio, como el excesivo uso de primeros planos. ¿Por qué supone eso un problema para un producto televisivo? Porque es lo más cercano a cine que se ha realizado en la pequeña pantalla. Antes del boom de las series actual, antes de la llegada del maná televisivo, Paul Abbot tomó los ingredientes del séptimo arte y construyó un férreo castillo de naipes para la televisión al que casi no se le notan las costuras para crear un producto adulto y bien realizado en el que pesase más la historia que cualquier otro elemento, sabiendo que no había prisa alguna, puesto que se contaban con seis capítulos para ello, lo que permite que casi ninguna subtrama quede descolgada y se cierre todo de una forma excepcional, por no decir perfecta.
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25 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
EN CAÍDA LIBRE
Los 2 primeros episodios crean unas grandes expectativas. Excelente trama, buenos actores, trabajado realismo, tensión, y una muy interesante investigación. No obstante todo cae en picado a la mitad de la serie. Tras el encuentro clave en el hospital aparecen serias dudas y algo terrible...el tedio. Los siguientes capítulos no sólo no elevan el nivel sino que sumergen la trama en el despropósito. La resolución final es hilarante. NI el/la propio/a culpable se cree lo que está diciendo. Pero claro sin giros finales esto no sería una serie. La relación de los periodistas con la policía no tiene ninguna credibilidad. Tampoco la tiene la manera en que continuamente engañan al maltratado tipo que envió los famosos emails. A continuación en spoiler la rajada final :
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
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