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Felipe y Letizia (Miniserie de TV) (2010)

Felipe y Letizia (Miniserie de TV)
Trailer
2,4
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Sinopsis
Miniserie de TV (2 episodios). Crónica del noviazgo de Felipe y Leticia: la velada en la que se conocieron, sus primeros encuentros, el anuncio oficial de su compromiso, los primeros actos a los que asistieron como prometidos y su boda en la Catedral de Santa María La Real de la Almudena en Madrid. Describe, además, el rechazo que suscitó su noviazgo entre los sectores más conservadores de la sociedad, los medios de comunicación e incluso el círculo más cercano a ellos, que esperaban que el Príncipe se casara con una princesa de sangre real. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Felipe y Letizia
Duración
150 min.
Guion
Joaquín Oristrell
Música
Víctor Reyes
Fotografía
Andreu Rebés
Productora
Emitida por Telecinco; Brutal Media
Género
Serie de TV Drama Miniserie de TV Biográfico
2
Como los Serrano pero en monárquico.
Voy a rememorar algunas perlas del guión, no tiene desperdicio:

- El rey a Maricharlar, que está hablando por teléfono: "Eh, Jaime, que te vas a quedad sin batedía".

- El rey a la reina: "Sofía, no me entdetengas con las cosas de los niños que estoy liado con el discusso de navidaz y ya sabes que no se me da muy bien".

- El rey a la reina: "Sofía, ¿cdees que estos mocasines dojos idán bien con estos pantalones?"

- La infanta menos fea a su madre por teléfono, mientras cocina en casa con Urdangarín ayudándola en la cocina y restregándole la cebolleta: "mamá, ¿que te vas a poner para ir a conocer esta noche a tu nuera? ¿El vestido rojooooooooo? Vas a parecer un semáforo"

- Felipe a Letizia: "No permitiré que vayas a trabajar a Bagdad. Si vas cogeré uno de mis helicópteros y lo llevaré hasta allí para estar contigo. O llamaré a tu jefe para que manden a otra".

- Letizia a Felipe: "Hazlo y nunca más me volverás a ver".

- El rey a Letizia con sonrisa rijosilla: "Edes más guapa en vivo que en la tele"

-"El rey a una criada: " ¿Unifodme nuevo? Mucho mejod, el otdo eda bastante más feo".

Por Diosss, no os perdáis lo sencillísima y supernatural que es esta gente. Tendríais que haber visto al rey desayunando con la reina en chandal y diciéndole "Sofía, hoy no venddé a comed, que estoy muy ocupado. Y deja de espiad al niño que ya tiene tdeintaycuatdo años". Joder, qué familia. Me recuerdan tanto a los Serrano.

Estaba totalmente equivocada respecto a ellos. Hay que ver qué imagen tan distorsionada nos dan a veces los medios de estas personas que luego los conoces en la intimidad y son supersencillísimos. Yo estaba ciega y he visto la luz. Era una descreída de la institución monárquica, pero ahora me he convertido en la más ferviente admiradora de estos monarcas tan nuestros, tan del pueblo llano, tan...
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149 de 174 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
¡Arriba España, viva España!
Alrededor de nueve millones de personas son pobres en España. Pobres e invisibles. Los medios de comunicación no quieren ni ver a estos indigentes “nativos”, seguramente porque causan muy mala impresión y deprimen a la ciudadanía. Si hay que informar sobre pobres, los medios prefieren a los de Haití, por ejemplo, a los que podemos ayudar con generosas donaciones o enviando fragatas del Ejército. Tienen razón: pudiendo abrir con los premios Príncipe de Asturias, buena gana dedicar tiempo y papel a cosas tristes…

Después de jugar al ratón y al gato con Antena 3, y contraprogramarse sin piedad y sin respeto alguno por la ley o el televidente, Telecinco emitió por fin “Felipe y Letizia, una historia real”. Bien hecho: se trata de un cuento rosa de superación con el que, pese a su aparente frivolidad, podemos aprender muchas, muchísimas cosas sobre la vida misma. No deberíamos quedarnos en la simpleza de los diálogos, la superficialidad de la trama, la torpeza de los actores o la inutilidad del director. La mini serie resulta no ya mala, sino increiblemente mala. Mala de solemnidad. “El Príncipe parece un panoli; Letizia, una sabelotodo; la Reina, una bruja y el Rey da risa”, escribe Mabel Galaz en El País. ¿Y si fuese una producción hiperrealista?

Ya sé que puede parecer tan grande como un gag de “Polònia”, pero cuidado, no sea que un primer visionado resulte engañoso. Con esta mini serie sobre Felipe y Leticia pasa lo mismo que con las películas porno: nada más empezar ya sabes cómo va a terminar. Y no me refiero a una copiosa eyaculación facial. “Felipe y Letizia, una historia real” acabará en boda. Poca cosa para el telespectador exigente. Lo realmente fascinante de la historia de esta parejita no son los preámbulos, el flechazo, la primera penetración furtiva en los asientos traseros del Rolls de papá o la campechana pedida de mano. No. Lo realmente fascinante de esta relación principesca es la metamorfosis posterior, ese proceso mágico capaz de convertir a una vulgar plebeya republicana en toda una princesa de España.

La capacidad del ser humano para sobreponerse a las calamidades, para adaptarse a las circunstancias, y hacerlo con absoluta naturalidad, resulta impresionante. Cuando conoció al príncipe, Letizia era periodista. Una profesión sin futuro, como estamos comprobando. Pero Letizia supo adelantarse a los malos tiempos y reciclarse de manera magistral. ¿Cambiar del papel a internet, del analógico al digital, del Telediario al periodismo ciudadano? Quiá… Yo me mudo de un apartamento a un palacio, de nómina en tele pública a presupuesto real.

Letizia nos ha dado una lección de supervivencia a todos los españoles deprimidos, desempleados o simplemente pobres de solemnidad: si te lo propones, pillas cacho. ¡Arriba esos ánimos! ¡Si ella ha conseguido presidir un puesto del día de la Banderita, también usted y yo podemos! ¡El futuro existe!
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111 de 136 usuarios han encontrado esta crítica útil