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Estigmas (2009)

Estigmas
Trailer
4,2
282
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Sinopsis
Bruno es un hombre tosco, fuerte y adicto al alcohol, que sólo intenta ser una persona normal, pero su destino ya está escrito. Un día despierta y sus manos empiezan a sangrar. Lo que da inicio a un viaje de redención a través del sufrimiento, el dolor y la muerte. A partir de ahora tendrá que convivir con sus nuevos estigmas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Estigmas
Duración
98 min.
Estreno
7 de mayo de 2010
Guion
Adán Aliaga (Cómic: Lorenzo Mattotti, Claudio Piersanti)
Música
Vincent Barriere
Fotografía
Pere Pueyo (B&W)
Productora
Ignacio Benedeti Cinema / Jaibo Films / Nadir Films / Salto de Eje P.C
Género
Drama Fantástico Circo Cómic Alcoholismo
3
Sanguinolienta obra de cámara
Portentoso primer largometraje de ficción de Adán Aliaga, que firma con "Estigmas" una obra madura, personal, brillante, que desde el minuto uno se aleja del cine convencional para ofrecernos un lúcido retrato de un hombre atormentado al que de forma aparentemente inesperada comienzan a sangrarle las manos. El estigmatizado santo no es más que un mecanismo utilizado por Aliaga para proponer un análisis paradigmático de las religiones y la psique humana, la traición, el explotar al prójimo, poniéndolo en relieve con una lucha de clases a través de varios personajes que trabajan en una feria ambulante.

Con una portentosa fotografía en blanco y negro, Aliaga aporta sobriedad desde la dirección a un guión basado en el cómic homónimo. La historia, repleta de metáforas y juegos visuales, sorprende por su ritmo, ágil, nada tendencioso, que narra en clave hiperbólica la dura existencia de un hombre que debe afrontar el destino de ser quien nunca deseó ser, sacrificarse por el prójimo, salir adelante en un mundo caótico, que no da cuartel ni siquiera cuando se encuentra la esperanza, el amor. La elección de Manuel Martínez como protagonista no podría ser más acertada, es exactamente el tipo de intérprete que podía dar vida a Bruno, un Zangief desaliñado del Strit Faiter sobre el que recae una gran responsabilidad y debe cargar a cuestas con ella.

Con metáforas que navegan entre lo obvio y lo complejo, hay que leer entre líneas para exprimirle todo el jugo a esta obra casi perfecta, que recoge material de varias fuentes y consigue crear un film que, en global, aporta una reflexión sobre la propia vida bajo el yugo de una sociedad ignorante, con detalles de "La metamorfosis" de Kafka, "Crimen y castigo" de Dostoievskiy, “Sin City” de Frank Miller y las obras circenses de Tod Browning, Adán Aliaga se suma un tanto con una de las mejores películas españolas del año y, diría, de la década.

Sus aciertos son mucho más importantes que sus carencias, pura obra de cámara, artesanal, con una fotografía portentosa y una banda sonora exquisita, que se apoya sobre melodías de violín y chelo para aportar cierta melancolía a lo que vemos en pantalla. Una obra lúcida, notable, de gran calado, que merece ser reconocida cuanto antes. Cine de verdad, del que deja un mensaje y hace reflexionar. 98 minutos de brillante alegoría. Digna de estudiarse en escuelas de cine e interpretación por su naturalismo.

Es una pena que el grueso de espectadores de este país acostumbre a tragar palomitas mientras salta en la butaca del cine cuando aparece en pantalla una explosión, que no sepa apreciar un cine de conciencia, que va más allá del espectáculo. Sólo así se explica esta lamentable nota media (3.6 en el momento de realización de este sesudo análisis) que posee “Estigmas”, una cinta que encuentra en la calma y el sosiego su mayor logro, algo que otros realizadores como Gus Van Sant han puesto en práctica con anterioridad, alcanzando resultados similares.
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21 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sanguinolienta obra de cámara sin la ironía
Tras unos breves retoques, transformo una crítica de Caith_Sith, hecha desde la extrema exageración y con la más sutil de las ironías, en una crítica a la altura de esta obra, que seguramente será odiada por muchos y amada por pocos:

"Portentoso primer largometraje de ficción de Adán Aliaga, que firma con "Estigmas" una obra madura, personal, que desde el minuto uno se aleja del cine convencional para ofrecernos un lúcido retrato de un hombre atormentado al que de forma aparentemente inesperada comienzan a sangrarle las manos. El estigmatizado santo no es más que un mecanismo utilizado por Aliaga para proponer un análisis paradigmático de las religiones y la psique humana, la traición, el explotar al prójimo, poniéndolo en relieve con una lucha de clases a través de varios personajes que trabajan en una feria ambulante.

Con una portentosa fotografía en blanco y negro, Aliaga aporta sobriedad desde la dirección a un guión basado en el cómic homónimo. La historia, repleta de metáforas y juegos visuales, sorprende por su ritmo, ágil, nada tendencioso, que narra en clave exponencial la dura existencia de un hombre que debe afrontar el destino de ser quien nunca deseó ser, sacrificarse por el prójimo, salir adelante en un mundo caótico, que no da cuartel ni siquiera cuando se encuentra la esperanza, el amor. La elección de Manuel Martínez como protagonista no podría ser más acertada, es exactamente el tipo de intérprete que podía dar vida a Bruno.

Con metáforas que navegan entre lo obvio y lo complejo, hay que leer entre líneas para exprimirle todo el jugo a esta obra casi perfecta, que recoge material de varias fuentes y consigue crear un film que, en global, aporta una reflexión sobre la propia vida bajo el yugo de una sociedad ignorante, con detalles de "La metamorfosis" de Kafka, "Crimen y castigo" de Dostoievskiy, “Sin City” de Frank Miller y las obras circenses de Tod Browning.

Sus aciertos son mucho más importantes que sus carencias, pura obra de cámara, artesanal, con una fotografía portentosa y una banda sonora minimalista. Una obra lúcida, notable, de gran calado, que merece ser reconocida cuanto antes. Cine de verdad, del que deja un mensaje y hace reflexionar. 98 minutos de brillante alegoría.

Es una pena que el grueso de espectadores de este país acostumbre a tragar palomitas mientras salta en la butaca del cine cuando aparece en pantalla una explosión, que no sepa apreciar un cine de conciencia, que va más allá del espectáculo."
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14 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil